Bandera de Palestina: tres franjas horizontales: negra, blanca, verde; con un triángulo rojo apoyado en su lateral (en la ventana, el lateral izquierdo).
Bandera de Palestina:tres franjas horizontales: negra, blanca y verde; y a la izquierda, un triángulo rojo apoyado en su lateral (en la ventana, el lateral izquierdo).
Kufiyya o pañuelo palestino, recorte de una fotografía de Yasser Arafat, la parte que cae sobre el hombro derecho, colocada en forma que recuerda la silueta de Palestina invertida horizontalmente.
Kufiyya o pañuelo palestino, recorte de una fotografía de Yasser Arafat, parte que cae sobre el hombro derecho, colocada en forma que recuerda la silueta de Palestina, invertida horizontalmente.
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Palestina, siempre Palestina  




nemo














Palestina siempre

Mi apoyo, mi solidaridad, mis condolencias al pueblo palestino.

No puedo apoyarme para la redacción de esta hoja en la historia del pueblo palestino que desconozco en sus detalles, tampoco en su historia presente, en su presente, ni en las noticias que me llegan sobre Palestina; todo esto porque desconfío de la veracidad de la información que me llega sobre Palestina y porque desconfío de la información que pudiera permanecer acumulada en mi mente sobre el tema. Han sido y son catorce años de desinformación en general y de una desinformación selectiva. Palestina, todo lo relacionado con Palestina podría pertenecer al ámbito de esa desinformación selectiva, más concienzuda, a la que estoy sometido. Probablemente sea una hoja corta, que inicia un libro que me costará ir completando, pero que es mi propósito completar, en principio desde la desinformación, y más adelante, cuando se dé, con información en la que pudiera confiar.

Palestina no solo necesita paz, necesita su rehabilitación. Hemos vivido genocidios que se han dado en un periodo corto de años, estos son los que nos conmueven porque nos son más visibles. El genocidio del pueblo palestino se viene perpetrando durante ya muchas decenas y esto puede hacer que nos pase desapercibido o que no le otorguemos la debida dimensión. No tenemos la imagen de cientos de miles de muertos, deberemos recurrir a los números y pensar que estos números esconden personas, dramas individuales, dramas familiares y dramas colectivos.

Atendiendo a esos números, comparando la población palestina de hace ochenta años, proyectándola a la actualidad aumentándole el crecimiento vegetativo que se debería haber producido, comparemos esta cifra resultante con la población actual palestina, nos dará la autentica dimensión del genocidio, que a su vez es una limpieza étnica. Podría asegurar que en la historia moderna no se ha dado un genocidio ni una limpieza étnica de las dimensiones del genocidio y la limpieza étnica sufrida por el pueblo palestino.

Un genocidio, una limpieza étnica que se prolonga durante demasiadas décadas, con un pueblo al que se le han robado ya varias generaciones, son ya varias generaciones de palestinos las que han perdido su futuro. Genocidio que no ha terminado, que continúa, con un pueblo, hoy ya los restos de un pueblo, encerrado en un campo de concentración, esperando su aniquilación; porque proyectando el genocidio al futuro nos da como conclusión que se llegará a ese exterminio, el pueblo palestino podría quedar convertido, si no lo está ya, en una pequeña comunidad marginal.

Un genocidio, una la limpieza étnica, que se ha perpetrado y se perpetra mediante la matanza directa de sus gentes y mediante la asfixia, cerrando más y más el cerco, privándole de sus tierras, su agua y sus medios de vida.

La Comunidad Internacional no debe conformarse, no nos debemos conformar con conseguir la paz para un pueblo confinado en un campo de concentración, expuesto a que se le siga exterminando. Debe, debemos rehabilitarlo, restituirle lo que se le puede restituir, lo robado; lo que se puede restituir de lo robado, porque las vidas no se pueden restituir. También, instrumentalizar un plan de rehabilitación, como sería necesario en el caso de los liberados de un campo de concentración, teniendo en cuenta que lo que en estos momentos se encuentra en ese campo de concentración es todo un pueblo, una sociedad. Un plan de rehabilitación que le permita recuperar su entidad como pueblo.

viernes, 23 de noviembre de 2012





El Genocidio

Si se quiere dar solución a un problema, lo primero imprescindible es enunciar el problema: El pueblo palestino es víctima de un genocidio continuado de décadas. Es un genocidio, una limpieza étnica que no la han resuelto los diferentes planes de paz que se han venido pactando durante décadas. No es el camino a seguir aquel que lleva décadas fracasando y que ha propiciado que el genocidio, la limpieza étnica, continúe.

Para afrontar el problema hay que definirlo en toda su crudeza: es el genocidio de un pueblo al que se le mantiene encerrado en manos de sus verdugos. A partir de esa realidad, la de un pueblo sometido a genocidio y limpieza étnica continuados, a partir de la realidad de unos planes de paz que han permitido que continúe el genocidio, la limpieza étnica, es desde esa realidad desde la que debería afrontarse la solución al genocidio. No es un conflicto entre partes, rebasa lo que entenderíamos como un problema, es un genocidio; algo que ha permanecido y permanece silenciado. Todo me lleva a referirme a él como lo que es, como un genocidio. Lo que habría que solucionar es un genocidio que permanece activo, que se continúa perpetrando, que no existen indicios que permita pensar que ese genocidio no vaya a continuar, con nuevos planes de paz o sin ellos.

Es difícil cuantificar el genocidio, en principio porque al tratarse de un genocidio que se prolonga durante décadas y tratarse de una limpieza étnica basada en la asfixia, mediante el acoso y la privación de medios de vida, su cuantificación es intrínsecamente difícil; también, porque llegar a concer su auténtica magnitud sería darle plena visibilidad, su cuantificación siempre será motivo de interpretaciones, más, sabiéndose que desde numerosos ámbitos es ignorarlo y se trabaja para que se ignore. De hecho antes de enfrentarnos a su cuantificación, debería reconocerse que existe el genocidio, algo que todavía ni siquiera se ha planteado en instituciones internacionales; hasta el momento, se trata de un conflicto entre partes. Me reafirmo en mi consideración, es un genocidio, es una limpieza étnica; y aunque la discusión sobre sus exactas dimensiones, entiendo, sería una cuestión menor; para hacerme una idea de la magnitud del genocidio, de la limpieza étnica, me han valido los casi cinco millones de refugiados palestinos.

Para mí es claro que se trata de un genocidio, y como tal genocidio hay que acabar con él, y no se acabará con el genocidio con supuestas soluciones que no lo son, que a lo más a lo que aspirarían es a que el genocidio permaneciera más o menos dormido para seguir prolongándolo en el tiempo. Tras cada acuerdo de paz, paz que le cuesta numerosas vidas, el pueblo palestino se encuentra más arrinconado en su propia tierra.

domingo, 25 de noviembre de 2012





Un genocidio de décadas

La principal finalidad de esta hoja es la de salvar vidas palestinas. Puede ser pretencioso, pero ese es realmente el motivo que me mueve cuando la inicio. Después de leída, podrá parecer que no se corresponde, que no guarda relación con ese fin; esto será, si mis intuiciones no me engañan, por la complejidad que envuelve en la actualidad los conflictos internacionales.

Palestina, siempre Palestina no es un trabajo de documentación, no pretende, no puede pretender documentar el genocidio palestino; es un trabajo militante, apoya la lucha del pueblo palestino para escapar al genocidio al que está sometido. Parto de la convicción de que está sometido a un genocidio y en esta hoja expongo mi manera de enfocar ese apoyo y me permito también una recomendación a aquellos que consideren que sí, que es un genocidio, y estén en mi misma labor de contribuir a su finalización.

Mi actitud es, una vez reconocido el conflicto como un genocidio, contribuir a su finalización sin ninguna otra consideración: Si es un genocidio hay que ponerle fin, no debería prestarse a ninguna otra consideración. Entonces, no cuenta mi posible simpatía hacia el pueblo palestino, podría incluso caerme antipático, podría considerar que no está enfocando su propia resistencia, sus esfuerzos por escapar al genocidio, de manera adecuada; acciones del pasado, del pasado reciente, del presente, del futuro inmediato, podrían llevarme a sentir un rechazo hacia esas acciones, incluso, hacia el propio pueblo palestino en su conjunto, o hacia alguno o algunos de sus colectivos; independiente de esto, con mayor o menor simpatía hacia los que están sufriendo el genocidio, el conflicto lo seguiré entendiendo como un genocidio al que hay que dar solución, solución en justicia, que es la única manera que conozco para que los conflictos no se prolonguen en el tiempo.

Pienso que logrando que aquellos que decidirán sobre los escenarios intermedios que se darán, que encauzarían las posibles soluciones, entiendan que mi opinión, tu opinión, la opinión de muchos, va a mantenerse en esa visión global del conflicto: un genocidio que se viene perpetrando durante décadas y que hay que resolver con justicia, pienso que consiguiendo esto, lograremos salvar vidas palestinas.

lunes, 26 de noviembre de 2012



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Créditos

Hattah recortado de la fotografía de Yasser Arafat de: World Economic Forum en Wikimedia


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