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Mi homenaje a Newton

No es difícil oír decir a un científico, no tiene por qué ser un científico, también pueden intentar vendernos algo con ese marchamo, que está "científicamente probado". Algo está "científicamente probado" hasta que se demuestra que aquello no funciona.

En el siglo XX hemos asistido a grandes avances tecnológicos, la ciencia aplicada ha posibilitado esos avances, y ese mérito lo comparten ciencia y tecnología, lo que nos debe valer como testimonio de que una y otra funcionan. Pero esa percepción nuestra de la ciencia, sabiendo lo que le debemos a la ciencia y a la tecnología, lleva a que existan quienes avalen sus trabajos apoyándose en los éxitos conseguidos por esas disciplinas. El conjunto de éxitos oscurece los fracasos, y los nuevos trabajos, avalándolos con el método científico, se benefician de otros trabajos desarrollados por científicos que han posibilitado el progreso; trabajos producto de esos científicos que han sabido aplicar correctamente el método científico, pero que no avalan otros trabajos posteriores, aunque también se haya utilizado en sus desarrollos en método científico.

Lo científico no es garantía de correcto, define que pertenece al ámbito de la ciencia, y en ese ámbito se aplica el método científico. El científico utiliza el método científico como un cirujano utiliza el bisturí y un fontanero la crimpadora. El científico, el cirujano y el fontanero deberán hacer buen uso de sus herramientas y sus metodologías para sacar provecho de su profesión. Un científico es un profesional como otro, hay buenos científicos y malos científicos, ser científico no es garantía de que se sea competente, como ser fontanero no es garantía de que se sea competente, igual. Nos chocaría oírle a un cirujano que su operación ha sido un éxito porque ha utilizado el bisturí, y no nos resulta extraño oírle a un científico que su trabajo es correcto porque ha utilizado el método científico, nos tienen acostumbrados. En cualquier caso, habrá buenos trabajos científicos y malos trabajos científicos, operaciones limpias y operaciones no tan limpias y buenas instalaciones de agua y malas instalaciones de agua.

El método científico se identifica con el método experimental: algo no queda probado hasta que se experimenta (puede ser en el laboratorio), y ese experimento se puede reproducir con los mismos resultados, cualquier otro científico puede reproducir el experimento y corroborar que es correcto.

Ejemplo del método empírico sería algo parecido a esto: una sustancia de color rojo es sometida a determinados procesos que alteran su color y pasa a ser azul. Esto se demuestra correcto cuando otros científicos repiten el experimento y se reproducen los mismos efectos. El método experimental termina aquí, se ha demostrado que tal sustancia cambia de color sometida a determinadas circunstancias. Pero este conocimiento puede ser inservible sin una explicación del porqué ocurre esto, u otras preguntas que se deriven del proceso. Y si el método experimental es un método estándar en la ciencia, todo lo que se puede experimentar se experimenta (no todo se puede reproducir en pruebas de laboratorio, y en muchos casos el diseño de la prueba debe decidirse atendiendo a sus características esenciales, las que decida el científico, porque será imposible reproducirlo en toda su complejidad), para avanzar más allá de lo demostrado en el laboratorio, hay que recurrir a la lógica. De esto se deduce o deduzco que la lógica, tener una lógica cultivada es fundamental para un buen científico.

Todo lo contrario de lo ocurrido con la Ciencia y los científicos del siglo XX, que han menospreciado la filosofía, los métodos filosóficos. Y la lógica es filosofía.

He llegado hasta aquí con la escritura de la hoja después de dos intentos fallidos por terminarla. He tenido problemas para encontrar el tono, estoy haciendo esfuerzos por contener un tono irónico o perverso; porque tengo un muy bajo concepto de la física teorica y de los físicos teóricos del siglo XX.

El planteamiento, cuando la empecé, era y sigue siendo, una primera parte en la que expusiese la importancia de la Lógica, también su aplicación en el área de la Ciencia y más concretamente en la física teoría siento esta el motivo de la hoja. También, expresar mi opinión de que los grandes científicos han sido buenos filósofos, que fue su lógica aplicada a la ciencia lo que les permitió descubrimientos y la formulación de teorías, que una teoría surge como una intuición que poco a poco se le va dando forma, más como un artista va rellenado de pincelas un cuadro que como un matemático desarrollando ecuaciones que llenen una o dos pizarras. Reivindico la imaginación, la intuición, como punto de partida para la formulación de una hipótesis o una teoría. Pero es hasta ahí donde debe llegar la imaginación, pasado ese primer momento de inspiración o intuición, es la lógica la que conducirá o no a su definitiva formulación, se precise o no el método empírico, no siempre se precisa la experimentación para su formulación; y la demostración de teorías, en casos, trascenderá más allá de su demostración en laboratorio.

Quería, pues, en esa primera parte, exponer mi opinión de que las teorías, sobre todo las hipótesis, son anteriores al método empírico, que surgen de la lógica, y será luego cuando haya que demostrarlas; que las hipótesis y teorías lo que permiten es focalizar las investigaciones, y su demostración siempre será incompleta, siempre deben estár en revisión, siempre sujetas a la duda científica; mi opinión de que la duda científica, la duda, cuestionárselo todo (no un cuestionamiento ridículo de todo, más un estado de alerta), es lo que permite escapar al pensamiento del todo está hecho o inventado, lo que permite revisar teorías y formular otras nuevas; en definitiva, avanzar.

Pero lo que fundamentalmente quería plasmar es mi convicción de que para ser un buen científico hay que ser un buen filósofo; que la lógica es, o debería ser, el principal útil del científico.

Y las dificultades para avanzar en la hoja se derivan de que intento un tono contenido que me temo me será difícil de mantener. Tengo en la mente los puntos que voy a desarrollar, ninguno es nuevo, todos son inquietudes mías que vienen de años, y que las he expresado en numerosas ocasiones, lo que en mi caso significa que son ya de dominio público. Algunas de estas inquietudes están ya presentes en el primer borrador de "Doctrina y Conocimiento", incluso en anteriores borradores inconclusos. Este podría ser el caso de la velocidad c como velocodad máxima en el Universo.

Otros conceptos se pueden remontar también a esas fechas u otras inmediatamente posteriores, como el relativo a la materia y antimateria, los agujeros negros, o mí consideración de la mecánica cuántica. En realidad cuestiono casi en su totalidad la física teórica del siglo XX, sus teorías totémicas. Esto, cuestionar las principales teorías físicas del siglo XX, es imposible sin una mirada a los físicos teóricos de siglo XX, aunque sea de reojo, y hacerse preguntas. Tercer intento, procuraré un tono contenido, intentaré frenar mi ironía y mi tendencia a la maldad, pero creo que me va a ser imposible escapar, en casos, a un tono sarcástico.

El siglo XX comienza con una aseveración que en mi opinión ha marcado la física teórica de todo el siglo: "La lógica es un prejuicio de adolescentes del que hay que desprenderse", más o menos, que no es literal, que es una retentización de lo expresado por Einstein como consejo para revisar teorías y formular otras nuevas. Y lo ocurrido con la física teórica del siglo XX se podría resumir el su metáfora más celebrada, la del gato de Schrödinger. En mi opinión, la física teórica del siglo XX ha competido por formular las teorías o hipótesis más descabelladas, por algún estado de alucinación colectiva se ha pensado que cuanto más descabellado pudiera ser lo propuesto más posibilidades existían de adquirir relevancia. El resultado ha sido un extenso catálogo de insensateces que han tirado por el desagüe ingentes medios y recursos, han sumido a la física en un totum revolutum en el que todo vale, y se habrá marcado la formación de futuros físicos, condicionándolos en su formación y mediante un sistema de cooptación que habría primado esa forma de entender la física y ese desprecio por la filosofía.

Paradójicamente, los que más fervientemente defienden el método científico, entendido casi exclusivamente como el método empírico, han sido los que más se han alejado de él en la formulación de hipótesis y teorías. Defendiendo que no es científico lo que no se puede probar, estamos de acuerdo, y simultáneamente formulando hipótesis y teorías indemostrables, argumentando que se podrán demostrar en un futuro más o menos lejano, y que si parecen descabelladas hoy, también pasaron por descabelladas otras teorías que se han demostrado correctas.

Me entretengo un poco en esa manera de validar hipótesis y teorías. Las teorías e hipótesis deben demostrarse por sí solas, no se puede recurrir al paralelismo con otras teorías demostradas. El que una teoría sea válida, por ejemplo, el que una teoría válida fuese expuesta por primera vez en una pizarra, no puede validar otra teoría que nada tiene que ver con esa, pero expuesta también por primera vez en una pizarra. Es un sinsentido, pero también es una simplificación, porque otras muchas teorías expuestas por primera vez en una pizarra nunca se habrán llegado a demostrar como válidas. Igualmente, el argumento "otras teorías consideradas absurdas posteriormente se han demostraron correctas", pone el foco en esas teorías que en principio parecieron absurdas y al final han quedado demostradas, pero olvida esas otras muchas teorías que fueron absurdas y nunca pasaron de absurdas; probablemente, el número de estas últimas sea mayor que en primero. Sin muchas más valoraciones, se puede deducir que aquellas teorías defendidas con ese argumento, carecen de argumentos consistentes que las validen.

Y con esta argumentación nos desprendemos de un buen número de teorías e hipótesis formuladas en el siglo XX y que, al menos a principios del siglo XXI, se les otorgaba grandes posibilidades de validez. Su máximo exponente, la teoría de cuerdas.

Los viajes en el tiempo son una mina. Se podría argumentar sobre su imposibilidad folios y folios, y si tuviésemos enfrente nuestro a un defensor de ellos terminaríamos argumentando "y tú más". Con todo, defiendo los viajes en el tiempo, como un ejercicio de imaginación con inmensas posibilidades de desarrollos lógicos y lúdicos, solo hay que partir de la base y tomar como axioma que son posibles.

Nuestra relación de amor y odio con el tiempo se remontaría a nuestros orígenes como especie, esta obsesión con el tiempo formaría parte de nuestras primeras inquietudes. Existe constancia de teorías sobre el tiempo ya en la Grecia Clásica, una de ellas la recoge Proclo, quizá consecuencia de un planteamiento generalizado en su época. Lo visualiza como una circunferencia, probablemente porque ya en aquella época nos repeliese la idea de o bien infinito o bien un inicio, un surgir de la nada; la circunferencia resuelve esa inquietud obviando ambos extremos. El resultado fue la formulación del "año colosal": el tiempo transcurriría como una circunferencia y llegado un momento se llegaría a repetir el ciclo, ciclo que en su actualidad no sería el primero, lo que se estuviese viviendo ya se habría vivido en anteriores ciclos.

No me voy a entretener demasiado en demostraciones de que los viajes en el tiempo no son posibles, la carga de la prueba debería venir de aquellos que piensen que son posibles, y preferentemente aplicando un método científico; no obstante, expongo una dificultad:

La existencia de viajes en el tiempo tiene implicaciones en nuestro concepto del Universo. El Universo no podría ser una sucesión de instantes en los que la materia en movimiento, a cada instante está ocupando un lugar distinto. El Universo debería ser algo parecido a una película analógica, una sucesión de fotogramas, cada fotograma una copia del Universo. No sería materia en movimiento sino materia auto replicándose a cada instante. Solo así se podría viajar en el tiempo pasando de un instate del tiempo a otro, esto es, de un fotograma a otro. El segundo es una unidad de tiempo, se puede dividir hasta el infinito; habría que definir la unidad mínima de tiempo, aquella que definiese un fotograma al que pudiésemos viajar; definida esta, el Universo se replicaría a cada unidad mínima de tiempo, habría tantos universos como instantes de la historia del universo y tantos instantes del futuro del Universo, que estarían unos y otros ahí, en algún sitio, esperando a que los visitásemos. Más, cada instante podría, por qué no, iniciar una nueva pelicula, esto es, una nueva historia del Universo, y sería nuestro viaje a ese instante lo que pondría en marcha toda la maquinaria de ese nuevo universo. Todo, entrando en el juego de considerar el tiempo como un ente físico con ciertas características casi mágicas. En cualquier caso, la carga de la prueba corre a cargo del que defienda los viajes en el tiempo.

Nuestra preocupación por el tiempo y, probablemente, especular sobre la posibilidad de los viajes en el tiempo vienen de antaño. Y, paradójicamente, ha sido con la formulación de la teoría que los haría imposibles, al menos imposibles mediate la acción de correr muy rápido, cuando han adquirido relevancia, cuando desde la Física se han formulado como posibles. Se podría viajar en el tiempo por muchos métodos alternativos, el correr rapido sería uno de ellos, la Relatividad Especial lo que haría sería descartar esa forma de viajar en el tiempo, corriendo rápido. Arrancando de la teoría de la que se desprendería esa imposibilidad, tergiversándola, se han llegado a formular estos viajes en el tiempo, mediante el método que la misma teoría haría imposible.

Estoy hablando de la teoría de la Relatividad Especial. De ella se desprende que para viajar en el tiempo habría que sobrepasar la velocidad c, la velocidad de la luz, de las ondas electromagnéticas. Y también formula que la velocidad c es la mayor posible en el Universo. Bueno, pues los viajes en el tiempo se formulan rebasando esa velocidad. En lugar de resignarnos a no poder viajar en el tiempo, ya que nos es imposible movernos a una velocidad superior a la de la luz, como supuestamente rebasando esa velocidad viajamos en el tiempo, mediante subterfugios seudocientíficos se formula que podríamos sobrepasar esa velocidad y viajar en el tiempo. Una posibilidad, desde la Ciencia: no podemos viajar por el espacio a mayor velocidad que la de la luz, pero podemos mover el Universo, o plegarlo, o encontrar agujeros que nos lleven de esa parte de Universo a otra (y ya puestos, formulamos que existen Universos paralelos). Hoy todos estos extremos son indemostrables, son producto de la imaginación; pero "otras teorías han necesitado años o siglos para que pudieran ser demostradas", en algunos casos sólo se necesitaría la energía de varios Soles para poder demostrarlas. En todo caso, los viajes en el tiempo convivirán con nosotros durante mucho, mucho tiempo, bien pergeñando cómo viajar a velocidades superiores a la luz o mediante otros métodos que se imaginen: yo soy Capricornio.

Cambio de tema, aunque este, como he dicho, daría para folios y folios. La geometría del Universo. La clásica es la euclidiana, la geometría que todos hemos estudiado, que con escuadra, cartabón, compás y transportador de ángulos nos vale para plasmarla. Desde la Ciencia se ha abandonado esa geometría y se ha venido sustituyendo por geometrías cada vez más imaginativas. El porqué lo encontramos en la evolución que ha sufrido el espacio durante el siglo XX, consecuencia de un error lógico, no quiero decir que sea lógico el error, quiero decir que se debe a un error en la aplicación de la lógica, del razonamiento lógico.

La información del Universo nos llega fundamentalmente por la luz, las ondas electromagnéticas, tenemos la representación del Universo que nos proporcionan las ondas electromagnéticas. Debemos ser conscientes de esto, no tenemos acceso a una representación del Universo fidedigna; esto ha sorprendido a los astrónomos. Ocurre que puestos en un telescopio, mirando hacia algún lugar del Universo, puede ocurrir que veamos un objeto que se encuentra detrás de otro objeto masivo, que este último impediría la visión del primero. Lo mismo, un objeto que no se encuentra exactamente en la trayectoria de otro, queda ocultado por este. A esto se le ha dado explicación formulando que el espacio está deformado, que no se corresponde con la geometría euclidiana. Ese, probablemente haya sido el inicio de toda la serie de geometrías alternativas a la euclidiana que se han venido sumando para explicar fundamentalmente este hecho u otros derivados. Al día de hoy, al menos en el año 2000, el espacio no era el continente del contenido, continente de la materia, adquiere características propias, como ya las adquiriese en el siglo XIX con la formulación del éter. Todo para explicar un Universo que coincida con la representación que de él tenemos mediante las ondas electromagnéticas.

Tenemos la teoría de la Gravitación Universal formulada por Newton tiempo ha; y tenemos que la luz y las ondas electromagnéticas se pueden estudiar no solo como ondas, sino también como partículas, porque tienen masa. Si unimos lo uno a lo otro, podemos entender por qué objetos que para verlos, las ondas electromagnneticas pasan cerca de objetos masivos, los vemos desviados de la posición en que deberíamos verlos: los fotones se ven atraídos por cualquier cuerpo suficientemente masivo que se encuentre cercano en su trayectoria hasta llegar a nosotros. Es lo mismo que ocurre con los satélites artificiales cuando pasan cerca de la Luna o algún planeta, o a su regreso a la Tierra, si diese lugar a ese regreso, que la atracción de la Tierra se tiene en cuenta para direccionarlo con el ángulo correcto de reentrada.

Las diferentes geometrías tienen en cuenta este hecho, que las ondas electromagnéticas se desvían al pasar cerca de cuerpos masivos, pero no consideran que esta sea la explicación de las diferencias entre lo que ven y lo que deberían ver, parten de la base de que lo que ven es lo que es, que ven la representación fidedigna del Universo. Ignoran el hecho de que las ondas electromagnética se curvan, estas si se curvan al pasar cercanas a cuerpos masivos, y trasladan esa curvatura a un espacio que adquiere personalidad propia, con un entramado de curvaturas que recoja la curvatura de las ondas electromagnéticas. Surgen diferentes geometrías porque no es fácil dar solución a unas curvaturas que, aunque hayan sido relacionadas con los cuerpos masivos, son cambiantes, según cambie el punto de vista. Todos hemos podido ver representaciones de esas geometrías alternativas y estos espacios como redes que se hunden allí donde depositan esferas más o menos pesadas, y esa es la geometría que deberíamos aplicar para representar al Universo, curvada, para que por ella transiten las ondas electromagnéticas en línea recta, recorriendo la curvatura del espacio. Complicado ¿no?

Los agujeros negros, misteriosos y singulares, al menos hasta el año 2000. En ellos se detenía el tiempo (se detenían los sucesos) y el espacio era cero y la masa infinita. Algo que cayera en ellos se estiraría como un espagueti, algo que puede ser más o menos así, atraído por la enorme gravedad que ejercería el "agujero".

Cuando una ecuación de resultados poco lógicos deberíamos sospechar sobre nuestro acierto al resolver el problema; eso lo sabe cualquier estudiante y lo recuerdo de mi etapa de estudiante, que no fue ni larga ni gloriosa. Las características que definen a un agujero negro debería hacernos reflexionar sobre la validez de las ecuaciones que conducen a esas características mágicas. Sin mirar esa ecuaciones, igualmente valiéndome de la teoría de la Gravitación, podría aportar una solución corta y simple, eso sí, no tan atractiva como la que hoy mantiene la Física.

Un agujero negro no sería sino un objeto supermasivo del que no tendríamos noticias mediante las ondas electromagnéticas porque quedan atrapadas en él, porque la velocidad de escape para vencer la fuerza de gravedad de su enorme masa sería superior a la velocidad de la luz. No tendría nada que ver en este hecho el tiempo, ni tendrían que ser de dimensiones espaciales cero, ni se tendría que llegar a una masa equivalente al infinito; simplemente, su capacidad de atracción supera la capacidad de las ondas electromagnéticas para escapar de él.

La existencia de agujeros negros debería hacernos reflexionar sobre la consideración según la cual c, la velocidad de la luz, es la máxima posible en el Universo. Si es así, no debería costarnos mucho especular sobre el futuro del Universo, todo quedaría resumido a un agujero negro, en el que todo lo que pase por sus cercanías quedará atrapado en él sin posibilidad de salir. Otra posibilidad, c no es la máxima velocidad y existe un intercambio de partículas entre esos elementos masivos y su exterior.

Nos debería hacer sospechar que la velocidad máxima coincida con la velocidad en que nos llega la información. Pero a esa sospecha habría que unir que aspectos de la realidad que hoy requieren explicaciones muy complicadas, se resuelven admitiendo que existen partículas que se mueven a velocidades muy superiores a la de la luz, a la de las ondas electromagnéticas. Hablo de la mecánica cuántica. Dejaría de sorprendernos hechos que hoy solo los justificaría una información que viaja a velocidad infinita, dejaría de sorprendernos que se de esa aparente simultaneidad entre el envío y recepción de información entre dos objetos o partículas distantes; estaríamos asistiendo a una transmisión de la información a velocidades muy superiores a la velocidad de la luz, a velocidades que escapan a nuestra actual capacidad de observación.

Esto sería muy relevante, porque de descubrirse las partículas, ondas que viajen a velocidades muy superiores a la de las ondas electromagnéticas, y dependiendo de sus características y nuestras posibilidades de explotar esas características, se avanzaría en muchos ámbitos de la ciencia aplicada, en áreas como las comunicaciones; no solo que la transmisión de información sería mucho más rápida (manejar un vehículo a distancia entre la Tierra y Marte tiene una demora de unos 15 minutos, lo que le quita toda operatividad, por ejemplo), también se multiplica la capacidad de trasmitir información. Solo formulando que c no es la velocidad máxima se pueden encauzar investigaciones que conduzcan a descubrir esas partículas y sus posibles aplicaciones.

Y enlazando con esto, algo de lo que cada vez se oye menos desde el año 2000: la materia y la antimateria. Unas partículas que se auto destruirían si chocasen unas con otras. También tengo una metáfora para esto.

Tenemos dos partículas en observación, vemos como chocan, y dejamos de verlas. Esto es todo lo que nos puede proporcionar el método empírico, lo demás hay que deducirlo, y desde la Física se ha deducido que desaparecen. Nuevamente, desde la Física, lo que se ve es lo que es. Si el experimento se ha realizado correctamente y lo han corroborado varios equipos no podemos dudar que cuando dos determinadas partículas chocan, escapan a nuestra observación; pero no tenemos más que eso. El que desaparecen, que se auto destruyen es una interpretación de ese hecho que requeriría demostración. Se podría llegar a demostrar que es así, pero al día de hoy no está demostrado y cualquier otra interpretación es igualmente lícita, si es más simple, más lícita.

Supongamos dos bolas que las hacemos girar a muy alta velocidad. Van rodando aleatoriamente por una superficie y llegado un momento chocan: saldrán despedidas a gran velocidad. Si esto lo estamos grabando en una película de n fotogramas por segundos y, por la velocidad que adquieren ambas bolas escapa ese movimiento a la secuencia de fotogramas, si por la velocidad que adquieren tenemos un fotograma en el que chocan y al siguente, por el rápido movimiento que adquieren, quedan fuera de campo, tendremos un fotograma en el que se verá como están próximas o chocan, y en el siguiente fotograma no encontremos las bolas; no es que se hayan auto destruido, es que han salido de cuadro entre un fotograma y el siguiente. Esto podría aportar una más simple explicación a la aparente auto destrucción de materia y antimateria, y apoyaría que es posible la existencia de velocidades muy superiores a la de la luz.

Termino con mi consideración de las matemáticas y el uso que desde la Física se ha hecho de ellas. Las matemáticas no pueden configurar la realidad o una realidad posible. Desde las matemáticas podemos representar cualquier realidad, exista o no, sea posible o imposible. No se puede desarrollar una ecuación y como consecuencia del resultado que ofrezca, definir una realidad o posible realidad; porque las matemáticas son un método descriptivo, podrían describir cualquier cosa. Mi opinión es que su "invención" y su desarrollo están vinculados a nuestra evolución como especie. Esto enlaza con mi consideración sobre la importancia que ha tenido y tiene en nuestra evolución compartir conocimiento, entre la misma generación y entre generaciones, con la acumulación de ese conocimiento y que este estuviese a disposición de todos. Sin un método objetivo para describir las cosas, objetos, fenómenos, procesos,… no nos sería posible esa acumulación de conocimiento ni su transmisión más allá de su transmisión directa. Para esa especializada trasmisión de conocimiento se requiere de un lenguaje objetivo, unívoco. El lenguaje oral o escrito por el que nos comunicamos no sirve, porque recoge sensaciones y trasmite la realidad, los acontecimientos que queremos comunicar, de modo subjetivo: lo que para uno puede ser un edificio alto, para otro puede ser un edificio no tan alto, incluso bajo. Las matemáticas son un leguaje objetivo que nos permite describir la realidad de forma unívoca; cualquier otro que acceda a nuestra descripción matemáticas accederá a nuestra descripción con la misma exactitud con la que nosotros la hayamos descrito; y pasado el tiempo, cualquier otro puede acceder a esa misma descripción dándole idéntica interpretación.

Las matemáticas han demostrado una potentísima capacidad de descripción, diría que lo pueden describir todo. Por eso, decir que una realidad es posible porque una ecuación describe esa realidad, no sirve como argumento. Las matemáticas pueden describir lo que existe y lo que no existe, la realidad y la fantasía; aunque a mí me parece una pérdida de tiempo un desarrollo matemático de varias pizarras para describir una fantasía.

viernes, 16 de noviembre de 2012




La Oca escondida

Juego de la Oca escondida

Utiliza el mismo tablero de la Oca, con las normas a las que estemos acostumbrados o con las que imaginemos; únicamente se distingue en que las fichas solo ofrecen su color por una se sus caras y están boca abajo (mejor, cubrir las fichas con un caperuzón independiente de ellas).

Cada jugador juega con un color, e independientemente de esto, destapa una o varias fichas para ver su color, la primera ficha es obligado que sea diferente a las que hayan visto el resto de jugadores; después de que cada jugador conoce el color de estas fichas, que podrán coincidir con su color o no, comienza el juego en el que cada jugador, en su tirada de dados, puede mover cualquiera de las fichas. Gana, como en la Oca tradicional, el jugador cuya ficha alcance la meta, movida por él o por otros.

lunes, 01 de abril de 2013


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Créditos

Fondo. Fotografía en: Equo Alcorcón
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