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A tres bandas

nemo


Índice

  • ¡Seré estúpido!
  • Cómicos
  • Pánfilos y cantamañanas
  • 110x100 Conocimiento libre
  • Centro de Enteligencia
  • Deportistas y cocineros
  • Alphonse Sade
  • Mis Miserables
  • Edipo Rey
  • Trabajos y licencia
  • También me dan alegrías
  • Referencias e influencias
  • Sintaxis y hortografía
  • Censurado
  • A tres bandas
  • Falsificaciones: Otro inacabado
  • Si 200 años antes
  • Hacer Run




  • ¿Seré estúpido?

    Siempre me ha llamado la atención la concentración de conocimiento por civilizaciones. La creación de conocimiento ha estado ligada a sociedades. Partiendo de África, no extendimos por el Mundo y el conocimiento no se ha ido acumulando de forma distribuida, sino que surgen sociedades que destacan por la generación de conocimiento, y estas son distintas a lo largo de la historia; en una surge hoy el conocimiento y más adelante es otra sociedad la que se erige en motor del conocimiento.

    Me encuentro en la situación en la que me encuentro gracias a un sombrero. No es agradable mi situación, son catorce años sometido a todo tipo de agresiones; con todo, estoy en esta situación, habiendo realizado una serie de trabajos de los que me siento satisfecho, gracias a un sombrero.

    Retrocedo catorce años, soy un ciudadano como otro cualquiera, desarrollo mi trabajo de estanquero, vendedor de tabacos, con escaso éxito; nunca fui un buen comerciante y era uno de los cuarenta millones de ciudadanos del país desde el que escribo, España; y para mi desgracia, que yo vivía muy cómodo, soy muy cómodo y me gusta una vida cómoda, se me ocurre mirar con ojos críticos la Teoría de la Relatividad Especial. Esa fue mi desgracia, esa y encontrarme en un país y en una época con vicios que impidieron que habiendo cuestionado la relatividad, siendo correcto este cuestionamiento, hoy pudiera disfrutar, al menos, de una vida tan cómoda como la disfrutada en aquel tiempo. Un país y una época con unas élites mediocres y corrompidas.

    Estos últimos catorce años de la historia del país desde el que escribo han sido nefastos. Puede pensarse que la culpa haya sido de aquel estanquero que un día se empeñó en que la relatividad era errónea, y para mayor desgracia, estar en lo cierto: lo que para un país hubiese supuesto un impulso, la apertura de expectativas tomando ese impulso como germen para avanzar en la generación de conocimiento, se ha convertido en la etapa más nauseabunda de la historia de España.

    El estaquero hizo lo que debía, pienso que hice lo que debía, convencido de que mi revisión de la Teoría de la Relatividad era correcta: hacerla valer, no dejarla en el fondo del cajón. Era un estanquero sin la credibilidad para hacer valer mi contestación a una teoría tan reconocida y aplaudida. Tampoco las aspiraciones de ese estaquero eran tan grandes, tampoco mis aspiraciones eran tan grandes, era consciente de mis limitaciones; sabía que, aun teniendo plena confianza en lo acertado de mi contestación, no tenía ninguna posibilidad de que se me reconociera.

    Lo racional habría sido olvidarme, dejar la contestación guardada en un cajón. Aun teniendo la convicción de estar en lo cierto, dejar aparcado el tema y continuar con mi vida habría sido una decisión sensata; lo otro era estúpido, cualquier intento de hacer valer esa idea nunca lograría imponerse. Y peor, podría arruinar mi vida. La he arruinado, pero aun existían muchas más posibilidades de haberla arruinado de otro modo: estando obsesionado con esa idea, sin ser atendido por nadie, haber caído en la locura, o en un comportamiento raro y obsesivo muy parecido a ella.

    Aun desatendiendo a lo que debería haber dictado la razón, me decidí por la estupidez; y si la definición de estupidez y estúpido fuese la de aquel que por necedad se causa daño a sí mismo, cometí una estupidez y plenamente me comporté como un estúpido, porque en lo personal me ha perjudicado gravemente, son catorce años aguantando humillaciones de estúpidos, más allá de soportar condiciones de tortura y cautiverio.

    No podía hacer valer mi contestación, lo desechaba ya de antemano, pero no me quise resignar a que pasado el tiempo, en cualquier lugar del mundo, alguien, algún equipo de investigadores, en buena lid ya que no sería conocida esa contestación mía, publicase que la teoría de la Relatividad Especial era errónea, resignarme a decirme a mí mismo: "Estaba en lo cierto".

    Creo que en aquel momento hice lo que debía, intentar dar a conocer mi contestación, también tuve presente que no debería convertirse en obsesión, limitarme a hacer lo que considerase que estaba en mi mano y procurar no obsesionarme, retomar mi vida normal en el caso de no conseguir ser escuchado. Tampoco tomé como objetivo hacer valer mi contestación, sabía que eso no estaba a mi alcance, tampoco en aquel tiempo la teoría estaba "madura"; desde departamentos de física, en aquellos tiempos tampoco habrían tenido demasiadas posibilidades. La contestación, para que hubiese sido tenida en cuenta, debería haber surgido de esos diez o doce físicos teóricos que, en aquel tiempo, se consideraba eran los únicos con capacidades para entender la complejidad del Universo y disponían y se habían puesto a su disposición, ingentes medios para continuar descifrándolo. Contestación imposible desde ese ámbito ya que eran ellos los más ferviente defensores de la Teoría de la Relatividad y sus más imaginativos desarrolladores. Me marqué como objetivo hacer ruido, dar a conocer mi idea de modo que no pasase desapercibida; y llegado el momento en el que la Teoría fuese rebatida, se recordase el ruido que hizo ese estanquero ataviado ridículamente con sombrero y pretensiones de cosmólogo, que para inri, acabando ya el siglo XX, se apoyaba en las ideas de Galileo.

    Lo normal habría sido eso, que los seis o siete folios que envié quedasen en algún cajón de los archivos de al menos alguna redacción.

    En aquel tiempo era, relativamente, oyente habitual de los espacios radiofónicos. En el estanco mantenía la radio puesta y con mayor o menor atención la escuchaba en las horas en las que permanecía abierto el establecimiento. No me pasaban desapercibidos aspectos de lo que escuchaba y de quienes se lo escuchaba. Lo que más llamaba mi atención, porque era una actitud constante, era la megalomanía de algunos locutores, una megalomanía que la imponían a los oyentes con su tono de suficiencia y, también, a sus colaboradores. Algo debería haber para que estos colaboradores mostrasen una actitud servil y de permanente halago hacia "su señor", que ese era el calificativo menos servil con el que se dirigían a su locutor jefe. Eso era evidente y no podía pasar desapercibido, como tampoco pasaba desapercibido que aparecer en sus espacios, ya fuese un libro que se acabase de publicar o mención a un restaurante, previamente se debía "pasar por taquilla"; no ya de la emisora, que hubiera sido ese un medio más de financiarse más o menos ético, no, la taquilla del locutor o del conjunto del equipo. En el caso de un restaurante, servía con que les saliese gratis el chuletón, que ese tipo de colaboraciones se solicitaban a micrófono abierto, difundidas por las ondas. Reseño esto último porque en según que etapas de mi secuestro, del secuestro de mis obras de teatro, reivindicaron ese pasar por taquilla para su estreno, una taquilla no solo económica, también debería rendirles pleitesía.

    Lo que no me podía imaginar es que se diese un comportamiento mafioso, que existiese una acción coordinada para ensalzar o hundir a personas e imponer su autoridad como colectivo en base a esas amenazas. Y en estas, fue cuando aparecí yo con mi sobrero, un estanquero dirigiéndome a aquellos en un tono altanero, que era ese el tono que tocaba para hacerme notar, para hacer ruido.

    Tampoco me pasaba desapercibido que a determinados cantantes se les ridiculizaba gratuitamente, pero lo tomaba como un rasgo más de la prepotencia de estos locutores, que cuando les caía mal un personaje, no perdían la oportunidad de ridiculizarle. También lo tomé por el mismo rasgo de megalomania al observar la misma actitud con políticos, al menos recuerdo esa misma actitud con dos ministros/as y un presidente del gobierno; a este último se le seguía acosando pasados varios años después de dejar el cargo. Todo lo achacaba a la mala leche de un locutor y un equipo, o a la mala leche de varios locutores y varios equipos, porque consideraba que era una actitud aislada de los locutores de las escasas emisoras que escuchaba.

    Nunca pensé que pudieran actuar como una mafia, que actuaran de manera coordinada, hasta que me tocó a mí, cuando el estanquero se atrevió a dirigirse a ellos en un tono inadecuado. Entonces advertí que actuaban de modo coordinado: no había modo de escapar a sus burlas y sus humillaciones, cambiase a la emisora que cambiase allí se reproducían las mismas burlas y las mismas humillaciones, utilizando las mismas claves para que sus burlas llegasen a ser entendidas por el objeto de esas burlas, yo, el estanquero. Mi comunicación con los medios de comunicación fue por correo y, casi inmediatamente después del momento previsible de recibirse la carta, todas las emisoras, todos los programas estaba ya a la misma labor.

    De no ser por el sombrero, si hubiese decidido seguir con mi vida, en estos momentos no estaría en esta situación de esclavitud, cautiverio o secuestro, como se quiera llamar, y nunca se habría podido suponer que desde el país desde el que escribo: España, se hubiese contribuido con esa aportación a la física teórica, esa aportación no se habría dado, y nos preguntaríamos, aunque fuera internamente, por qué en otros países sí y en la España de hoy no.

    Intenté capear el chaparrón como buenamente pude. Pasados dos años, repuesto en parte del acoso, intenté dar un paso más en ese intento de hacer valer mi contestación a la Teoría de la Relatividad; ahora ya sí perseguía defenderla intentando darme a entender. La principal dificultad seguía ahí: a un vendedor de tabacos nunca le escucharían. Mi vocación siempre ha sido la de escribir, en mi juventud ya había escrito poemas y Teatro, algunas piezas cortas y hasta una en tres actos. Pensé que si lograba escribir una novela, en principio pensaba en una novela, más fácil de publicar que estrenar una obra de teatro, desde esa posición me sería más fácil defender mi contestación a la Teoría. Surcos de tiza surge como una prueba para demostrarme a mí mismo si tenía actitudes para escribir o no. Terminada y pasados quince días la releo y pienso que sí, que podría acometen con éxito la escritura de una novela.

    Ya lo he expresado en otra ocasión, Surcos de tiza les debió venir mal, porque ya entonces debían estar en la labor de usurpar mi trabajo, aquel primer trabajo de seis o siete folios. Por lo que me llegaba, la escusa para la usurpación debía ser mi estupidez. Llamémoslo estupidez o llamémoslo oportunidad: a un estanquero existía la oportunidad de usurparle el trabajo. Pero si ese estanquero se ponía a escribir y finalmente ese estanquero adquiría voz, la usurpación se complicaba.

    Los ataques arreciaron. Entendí que no lograría sustraerme a esos ataques, resistir esos ataques los cinco meses que preveía que me llevaría escribir el primer borrador de la novela. Fue cuando decidí escribir una pieza de teatro, previendo que tardaría en escribirla tres o cuatro semanas, y sí me sentía con fuerzas para resistir ese tiempo. También lo utilicé para convencerme a mí mismo que escribir Teatro estaba a mi alcance: escribir una obra de teatro e intentar estrenarla, pero también que me diera confianza para continuar escribiendo, continuar escribiendo Teatro. Licor de bombón surge con el objetivo de escribir una obra comercial con las mayores posibilidades de estrenarse y con los mínimos recursos para facilitar su estreno y para demostrame a mí mismo que con los mínimos recurso soy capaz de escribir una obra: me impongo que respete las tres unidades clásicas: de tiempo, espacio y acción, también me impongo dos únicos personajes y, claro está, un único escenario.

    Licor de bombón es una alta comedia muy representable, fácil de estrenar, habría requerido muy poca inversión y habría proporcionado unos muy saneados ingresos; tranquilamente habrían podido darse de ella trescientas o cuatrocientas representaciones. Para mis propósitos era suficiente, podría haberme dedicado a intentar que se estrenase, que me puse a ello, pero no debería haber distraído ese objetivo escribiendo nuevas obras; más, las obras que continué escribiendo. Alguien podría decir que eso fue una muestra de estupidez, que me estaba perjudicando a mí mismo. Y así fue, porque los niveles de acoso se dispararon, subiendo uno o varios escalones, ya no se me ridiculizaba, ahora se trataba de amenazar y amedrentar.

    Comenzando la escritura de Motivos Humanos, sin que el acoso y las amenazas logren su objetivo, que abandone la escritura de obras de teatro, recibo la invitación de mi entorno para que visite a un siquiatra; bajan de Gijón para convencerme de ello. Probablemente esto hubiera significado el haber ingresado en un siquiátrico, con las consecuencias que los conspiradores en su día tendrán oportunidad de explicar. Antes de hundirme emocional y sicológicamente tres o cuatro meses después, logré completar, creo que siete obras de teatro y dar comienzo a mis trabajos sobre Evolución con un primer borrador en el que ya quedaba la contestación al darwinismo y los principales conceptos que más tarde he tratado de desarrollar.

    De no haber resistido a los ataques de las élites del país desde el que escribo, incluidos sus estamentos políticos y sus poderes públicos, no existirían ni las obras de teatro ni mis trabajos sobre Evolución; ni siquiera existiría la posibilidad de su usurpación o plagio, simplemente no existirían. En algún lugar del mundo, en algún momento se habría contestado al darwinismo, pero las obras de teatro nunca habrían existido.

    Ahora, después de mi experiencia personal de estos catorce años me explico un poco más cómo en determinadas sociedades surge conocimiento y en otras no, cómo es posible que unas sociedades caigan y otras asciendan.

    miércoles, 28 de noviembre de 2012


    Teléfono de aludidos






    Cómicos

    Retrocedo doce años, he planteado la contestación a la Teoría de la Relatividad y he escrito dos cuentos y siete obras de teatro, creo que eran siete. Voy a desdramatizar mi situación, para esta reflexión me valgo del hecho de que estas obras de teatro estaban secuestradas, no existía la posibilidad de hacerlas valer y procurar estrenarlas.

    Se podría pensar que en esa situación habría contado con el apoyo de la profesión del teatro y del cine. Es lógico pensar que la profesión del teatro y del cine, actores y directores hubiesen presionado para levantar el secuestro de esas obras de teatro. Podrían haber ido más allá y presionar para que su autor no estuviese sometido a condiciones que lo acercaban al suicidio. Otra actitud poco explicable habría sido que permanecieran indiferentes, aun en el caso de que las obras fuesen mediocres y que ni siquiera mereciesen su estreno en el caso de no estar secuestradas. Lo insólito, verdaderamente insólito, fue que no solo no apoyasen al autor de esas obras o que se mantuvieran indiferentes, sino que se subiesen al carro de aquellos que mantenían las obras secuestras y a su autor al borde de suicido para "ablandarlo", para que se doblegase a sus intereses y caprichos. Mayor inmoralidad, mientras estas obras permanecían secuestradas y a mí, como autor de ellas, al borde del suicidio (no es ninguna exageración), se las distribuyesen; porque se adjudicaron entre unos y otros quién dirigiría una y quién dirigiría otra, quién sería tal protagonista y quién tal otro protagonista. Incluso que se llegara, estando mis obras secuestradas, yo sometido a amenazas por la escritura de esas mismas obras, sometido a amedrentamientos para "ablandarme", como se llegó, a que determinados directores se considerasen ya propietarios de los derechos de esas obras para pasarlas al cine. Unos, otros y otros, únicamente esperaban a que los esfuerzos por doblegarme surtiesen efecto y estrenar ellos mis obras. A las humillaciones, amenazas y amedrantamientos se sumaba esa otra humillación de observar como, descaradamente, directores y actores, el mundillo del teatro y del cine se estaban repartiendo mis trabajos, y así me lo hacían ver. También me hacían llegar que debería estarles agradecidos, porque una obra de teatro no es nada si no cuenta con un equipo que la estrene, ellos eran esos equipos a los que tendría que recurrir y a los que debería estar agradecido.

    Resistí, llevo resistiendo catorce años. Y esas expectativas de dirigir mis obras, de hacerse con determinados personajes que son un regalo para un actor o una actriz, sé que personajes de mis obras son auténticos regalos para quienes lleguen a interpretarlos, se frustraron.

    En aquel tiempo había contestado a la Teoría de la Relatividad, contestación que se intentaba usurpar, y era el autor de siete obras de teatros, nada más.

    Mi trabajo "Doctrina y Conocimiento", sería una aportación al conocimiento colectivo que no es registrable, los avances que hubiese propiciado no devengarían derechos de autor o de la propiedad intelectual; otra cosa es que hoy, por la rapacería, por su usurpación, al estar ligado a mi condición de esclavitud, al haber sido secuestrado a la sociedad, hoy haciendo valer su restitución a la sociedad, logrando imponer el derecho, adquirirán, confío en ello, una gran fuerza trasformadora en la dirección de avanzar hacia un conocimiento libre. En aquellos momentos lo único que tenía eran mis obras de teatro. Los cómicos se equivocaron al pensar que es fácil que un autor renuncie de buen grado a procurar que se traten bien sus obras, a mantener el control de sus obras para que no sean maltratadas, deberían haber convertido a su autor en un perro para conseguirlo.

    Hoy, abro el ordenador, reparo en lo que he venido trabajando durante estos catorce años, aun con las largas etapas en las que he estado sometido a intentos de destrucción sicológica, etapas sometido a drogas, consciente e inconscientemente, contra mi voluntad, aun con los muchos intentos de evitar que progrese en mis trabajos, reparo en todos esos trabajos y debo amarrar muy bien los pies al suelo para no desbarrar.

    De todos mis trabajos, son las obras de teatro a las que tengo más cariño. Todo lo demás, en un tiempo, casi era trabajo "destructivo", no aportaba nada, era contestación a la teoría de la relatividad y al darwinismo. Hoy entiendo que van más allá de la simple contestación, y entiendo que mis trabajos sobre la Evolución trascienden el ámbito de la Biología, pienso que supondrán un impulso trasformador, deberían facilitar una nueva manera de entender las relación entre personas y entre sociedades. Y en esta última etapa, aportaciones más pegadas a la aplicación práctica: proyectos de captación de energía, logística y transportes, sistemas de cableado inteligente, sistemas redundantes por módulos, incluso el sistema de Computadas Virtuales, trabajos que se complementan, pueden suponer un impulso transformador casi inmediato.

    Si he soportado mi situación, verme en la situación en la que me veo, precisamente por los trabajos que voy realizando, es porque los minusvaloro conscientemente: es insoportable saber que me veo en la situación en la que me veo precisamente por esos trabajos, algo por lo que me considero acreedor de reconocimiento se convierte en mi cautiverio. Cada aportación, no renuncio a plasmar todo aquello que me viene a la mente, aunque sea en monos y apuntes incompletos y en casos crípticos, para que no se pierda, cada aportación se convierte en un alargamiento de mi condena, dificulta que escape a mi cautiverio porque nuevos intereses se suman para que el cautiverio continúe. Únicamente quitando valor a los trabajos, a mis propios trabajos, es soportable mi situación. Pero, también y al tiempo, el cautiverio me hace ser consciente de su valor, porque de lo contrario no me encontraría en la situación en la que me encuentro.

    Pero volviendo a mis trabajos, con el gran cariño que siento por las obras de teatro, consciente de la relevancia que puedan tener todos esos otros trabajos, pienso que mi mayor mérito, si se me permite hablar de mis méritos, aquel que en mi opinión aporta la mayor capacidad transformadora, es mi apuesta por un conocimiento libre. Las áreas que abarcan estos trabajos y la rapacería de mis negreros, posibilitarán que sea un impulso de grandes dimensiones en favor del conocimineto libre. pienso que será una rápida expansión del conocimiento libre, que aun sin esa aportación, mi convicción es que esa expansión se dará, que es inevitable, como fue inevitable la universalidad del uso de la imprenta.

    A esta apuesta le otorgo la mayor importancia porque sin ella, mis trabajos podrían suponer que empresas aumentaran su actividad o que se abrieran nuevas empresas, generarían actividad económica y supondrían un avance que mejoraría o no la calidad de vida de las personas, pero carecerían de fuerza transformadora, considero que es esa apuesta por el conocimiento libre lo que dota de poder trasformador a mis trabajos.

    Y lo considero mi mayor mérito, porque el primer impulso por un conocimiento libre es ajeno a mí. En el trascurso de esta década que permanezco aislado, más que aislado, con programas de desinformación, se ha dado ese primer impulso y se ha venido extendiendo, siendo yo ajeno a ello, relativamente ajeno, también está mi colaboración en Wikipedia. Y lo considero un mérito porque soy mayor, me he hecho mayor, y es muy difícil cuando uno se hace mayor, cuando tienes asentados una serie de conceptos y objetivos, abrirte a nuevos proyectos, asumir nuevos conceptos y objetivos, aunque estos estén cercanos a los que mantienes.

    Pienso que el haber tenido los reflejos suficientes para sumarme a los esfuerzos que se han ido expandiendo en la red en favor de un conocimiento libre, es mi mayor mérito, que me ha posibilitado pasar de la visión paternalista que mantenía en relación a la división de países desarrollados y países por desarrollar a otra visión más productiva, a considerar que es un problema entre iguales, que los países por desarrollar disponen de la misma potencialidad que los países desarrollados, únicamente es necesario que no se cortapise esa potencialidad.

    Y con mis trabajos ha pasado lo mismo, de una actitud paternalista nada transformadora, he pasado a una actitud que considero transformadora. Que no va en contra de nadie, que Creative Commons supone la pérdida del control sobre mis propios trabajos, dejo de decidir sobre ellos, todos pueden acceder a ellos, en igualdad de oportunidades. Y esto último sí lo haré valer en la medida de mis posibilidades: procurar un acceso a ellos en igualdad, sin que el acceso ilegal que ha existido sobre ellos suponga una ventaja que permita posiciones de dominio en el mercado. Esto es lo que entiendo hoy por lo público, el interés público, el interés colectivo, el interés de todos.

    Lo otro, lo que pretendían los cómicos y aún parece que pretenden hacer valer, no es lo público, no es de interés de todos, es expropiar lo público en beneficio propio. Hasta tal punto pensaban que lo público eran, son ellos, que encabezaron una manifestación con un "No a la guerra", y expropiaron ese No a la guerra para convertirlo en un: NO a los intentos de que se acabase con mi situación de cautiverio hasta que se me "ablandara" lo suficiente, NO a los intentos de impedir que se robaran mis trabajos. Se colocaron detrás de la pancarta y expropiaron la contestación a la guerra de cientos de miles de ciudadanos, como parte de esa contestación la mía misma.

    Para los cómicos, lo público son ellos mismos, y los ciudadanos marionetas a las que se nos puede manipular. Pero también tuvieron su oportunidad, porque mis obras estuvieron a su disposición, a su entera disposición, con licencia Creative Commons, las pudieron estrenar, repartirse la dirección de ellas y sus personajes, también pudieron modificarlas a su entero capricho. Todo gratis, y no lo aprovecharon.

    jueves, 29 de noviembre de 2012


    Teléfono de aludidos






    Pánfilos y cantamañanas

    Era un ciudadano como cualquier otro cuando surge todo, cuando comienza el acoso contra mí; era un ciudadano como otro cualquiera, un estanquero. Fueron los medios de comunicación los que iniciaron el acoso, los que vulneraron mi intimidad, y la vulneraron para mofarse de mí, para procurar con esas mofas destruirme emocionalmente, que me enterase lo que significaba dirigirse en ese tono a un periodista, porque en los medios de comunicación todos se consideran periodistas y, probablemente, todos puedan mostrar su título de periodista.

    Solo un tribunal de justicia puede sacar a la luz el uso que hicieron y hacen de las escuchas, porque estoy desde estos inicios sometido a un escrutinio continuo durante las veinticuatro horas del día; toda mi vida, toda mi intimidad a disposición de aquellos que quieran mofarse de mí.

    Hoy pueden trabajosamente buscar argumentos que pretenden justificar, difícilmente pueden justificar estas escuchas, pero les vale enrocarse en palabras, frases, párrafos y artículos; tengan o no razón, mantienen el poder y les sirve el enrocarse en esas palabras para justificar el mantenimiento de los dispositivos que vulneran mi intimidad las veinticuatro horas del día. Aún hoy no tienen justificación y siguen utilizándose para cometer las mismas canalladas, los mismos delitos que se cometían hace catorce años y que se han continuado durante estos catorce años. Estas canalladas y estos delitos será un tribunal de justicia el que las saque a la luz, porque no son de poner en negro sobre blanco en un artículo que pretende mantener un tono distendido. Están ahí y los canallas que han contribuido a esas canalladas y contribuido a esos delitos deberán, un día, afrontar sus responsabilidades frente a un tribunal.

    Hoy no pueden justificar desde los poderes públicos mantener esas escuchas y mantenerme desprovisto de mis derechos humanos, impidiendo que un tribunal de justicia entienda sobre mi caso. En sí mismo, impedir que mi caso lo vea un tribunal, desvela que se encuentran fuera de la ley y no podrían defender su postura frente a un tribunal; porque no estoy diciendo que sea yo el que juzgue si mi situación es legal o no, exijo que sea un tribunal de justicia el que entienda sobre mi caso. Allí, los poderes públicos, el gobierno, que sería el escudo que pararía y excusaría cualquier responsabilidad sobre lo que he sufrido y sufro, podría defender sus argumentos, los argumentos que puedan esgrimir para mantener a un ciudadano a merced de canallas que le agreden, imposibilitado para ejercer su más básico derecho: el derecho a la justicia, que los tribunales de justicia lo amparen. Esto, cuando el gobierno es consciente de ello, contribuyendo a las agresiones, porque es desde el Ministerio del Interior desde donde se ha atentado contra mi integridad física reiteradas veces.

    Abro un paréntesis para referirme a algunos de los atentados que he sufrido contra mi integridad síquica y física. Referirme a los atentados contra mi vida y más concretamente a los planes para acabar con mi vida o mantenerme recluido en un sanatorio siquiátrico.

    Ya en la primavera del 2000 surge el primer intento de ingresarme en un siquiátrico. Hace cinco o seis años se me ingresó contra mi voluntad y, probablemente, presiones evitaron que la estancia de semanas no se prolongara meses o años, presiones pudieron impidiendo que esa estancia fuese indefinida; porque ya en aquel entonces existía un diagnóstico que me calificaba, por su contenido, de sicópata, y probablemente entonces ya tuviesen en sus manos un escáner de mi cerebro, tomado sin mi conocimiento, en el que quedaban marcadas manchas que testificaban sobre unos supuestos daños permanentes en mi cerebro.

    Durante años se ha mantenido la duda sobre mi integridad intelectual. Entre otras cosas, para reforzar la existencia de daños en mi cerebro, se me drogaba, de modo que perdía la coordinación motora y me impedía caminar con normalidad. Se conseguía un doble efecto, el que se reforzase la idea de que mi cerebro estaba dañado y permitir a los mismos que me drogaban, mofasen de mí, delante de los micrófonos, por mis andares y por los movimientos compulsivos que provocaban las drogas. Estoy hablando de políticos, en concreto de Ministros, no sé si uno de ellos, Rubalcaba, todavía Ministro del interior en aquel tiempo. Precisamente sería el responsable de mantenerme drogado, mantenerme en aquel estado para, al día siguiente, reírse delante de los micrófonos de mi estado.

    Mantuvieron en sus manos esa especie de escáner en el que aparecían manchas en zonas de mi cerebro y se me mantenía drogado para respaldar el resultado de escáner durante, al menos, uno o dos años, esperando la oportunidad de hacer valer el resultado del escáner, y mi falta de coordinación, cuando hubiesen creído oportuno se habría agravado. El que me subiese sobre una moto y me mantuviera con relativa facilidad sobre ella creo que ha desmontado esa conspiración. También les ha venido mal que me haya desplazado en moto durante este verano.

    Otro breve paréntesis, ya que ha salido mi afición por la moto. Durante los cuatro meses que me he desplazado en moto he sufrido constantes atentados contra mi integridad física, estoy hablando de varios atentados diarios. Muchos, demasiados para reflejarlos en un artículo, lo veo más propio de un sumario, otro argumento a favor de que un tribunal entienda sobre mi caso.

    Desde la sanidad pública se falseó un escáner para justificar daños en mi cerebro, y desde la sanidad pública los resultados de un análisis, corroborados, con seguridad, por otros, ya que era donante de sangre. Me convertían en diabético, varios análisis fueron constatando una continuada subida de los niveles de azúcar en sangre, justo durante los meses que cambié rdicalmente mis hábitos alimentarios prescindiendo de azúcares. Hasta que decidí que no necesitaba más análisis, volví a mi dieta habitual, rica en azúcares y me olvide de una diabetes que nunca existió; porque sé por mi salud que no mantengo niveles altos de glucosa en sangre. También supongo que he estado expuesto durante varios años a sufrir una súbita subida de azúcar que me incapacitase mentalmente o directamente me llevase a la tumba.

    Pienso, y con esto cierro el paréntesis, que durante demasiado tiempo ha estado el tren tras de mí y yo entre las dos vías. El tren sigue a mi espalda, debo asistir a cómo desde diversos ámbitos se clama porque el tren pase sobre mí, pienso que cada vez estará más cerca, más cerca cuanto más cerca vean las puertas de la cárcel frente a ellos.

    Si hoy existen argumentos para mantenerme en esta situación, sean cuales sean estos argumentos, pueden defenderlos ante un tribunal. Hace doce o catorce años no existía ninguno, entonces era un ciudadano normal, que podría haber hecho una aportación a la física teórica, era mi única aportación en aquel entonces, por ella se me debería reconocimiento y no privarme de todos mis derechos, incluido el derecho a la intimidad. Entiendo que, los poderes públicos, entonces, en lugar de enfrentarse a las agresiones que estaba sufriendo desde los medios de comunicación, decidieron darles cobertura. Probablemente desde entonces, mi situación se apoya en una cobertura seudolegal propiciada por los poderes públicos del país desde el que escribo, España.

    Luego, la escusa, como no, el patriotismo. Mis trabajos han ido creciendo y serían esos trabajos los que justificasen mantenerme en esta situación. Pero se me ha mantenido en situación de semiesclavitud o esclavitud, se me han robado los trabajos y nos encontramos en la situación en la que nos encontramos, me refiero a la situación en que se encuentra el país desde el que escribo, y esos robos no han servido para beneficio de ese país sino que por el contrario se habrán sumado al problema; probablemente, de todo lo robado, se hayan quedado con chiringuitos a la altura de su mediocridad. Han permitido su expolio, el expolio de mis trabajos, y se han dejado expoliar, expoliar mis trabajos, en sus trapicheos, cambiándolos por humo. También para esto sería necesario un tribunal de justicia, para saber dónde se encuentran en este momento mis trabajos, los acuerdos que existían o existen para el expolio definitivo de todos mis trabajos y quiénes iban a ser sus titulares y hacia donde se iban a marchar. Un tribunal de justicia aclararía también las ínfulas de patriotismo que justifican mi cautiverio.

    Únicamente un tribunal de justicia puede poner orden y poner al descubierto toda la conspiración. Y si esa conspiración no existiese, nunca hubiese existido, si existen argumentos que la justifiquen, cualquier extremo, es un tribunal de justicia el que lo debe resolver.

    Nunca ha existido tanto empeño en que los tribunales de justicia no actúen. El Ministro del Interior puede tener razones para mantenerme privado de mis derechos, y el Ministro de Justicia puede insistir en que la Justicia no debe intervenir: rara labor para un Ministro del Interior y raro afán para un Ministro de Justicia.

    jueves, 29 de noviembre de 2012


    Teléfono de aludidos






    110x100 Creative Commons

    No es una manera de hablar o un pensamiento irreflexivo que considere mi apuesta por el conocimiento libre mi mayor mérito y lo que podrá ser mi mayor aportación.

    Lo considero mi mayor mérito porque aunque pudiera considerarse consecuencia de la evolución natural de mi manera de pensar, he tenido que dar un paso que entiendo difícil de dar para una persona de mi generación, que no es la que ha generado esa inquietud o reivindicación.

    Desde mi aislamiento estoy seguro de que si se preguntase a los jóvenes sobre la viabilidad del conocimiento libre, mayoritariamente responderían que es el futuro, que la apuesta por un conocimiento libre se irá imponiendo; pero si preguntásemos a personas de mi edad, argumentarían sobre su inviabilidad, más si esas personas fuesen sujetos beneficiarios de derechos de autor o derechos de la propiedad intelectual.

    Para un joven la apuesta por un conocimiento libre es una opción intuitiva que asimila con facilidad, es esta generación de jóvenes de la que ha partido la apuesta, parten sin tener asimilado y perfectamente consolidado el actual sistema de licencias y patentes, son los que han generado la apuesta y la mantienen perfectamente visualizada mentalmente, no les cuesta ver lo que significa y podrá significar la generalización de un conocimiento libre. Nosotros, los de nuestra generación, mantenemos perfectamente consolidado mentalmente el actual sistema de derechos de autor y de patentes y no nos resulta ni fácil ni intuitivo apreciar el avance que supondrá el conocimiento libre. Nosotros, primeramente deberemos desmantelar mentalmente el sistema de derechos intelectuales y patentes con el que hemos convivido toda nuestra vida para, después, poder valorar la opción de conocimiento libre, que trastoca toda nuestra experiencia; pensaremos que se vendría abajo el sistema, porque realmente se viene abajo toda la experiencia acumulada durante nuestra vida. Si a esto le sumamos que fuésemos titulares de derechos intelectuales, se haría prácticamente imposible que cambiásemos de opción, renunciásemos al actual sistema de derechos de autor.

    Esa es mi situación: soy de una generación que ha convivido con el actual sistema de derechos de autor y de patentes y sería perceptor de derechos de autor. Y si un joven asimila de forma natural la viabilidad del conocimiento libre, en mi caso, me he visto obligado a racionalizarlo, a desprenderme del sistema con el que he crecido. Cuando escribía una obra de teatro, aunque fuese inconscientemente, en mi mente también permanecía el pensamiento de que esa obra de teatro, de estrenarse, me proporcionaría derechos de autor y podría suponer mi medio de vida. Sé que en estos momentos disfruto de una posición de privilegio, por los trabajos que llevo realizados; aun con esto, en algún momento he debido de dar ese paso, tomar impulso y sumarme a la reivindicación de un conocimiento libre. Pero ahora, habiendo dado ese paso, habiéndome sumado a la reivindicación por un conocimiento libre, mirando hacia atrás, considero que existía un 99,99% de posibilidades de no dar ese paso. Lo demás, mi defensa del conocimiento libre, una vez dado ese pasó, habiendo tomado ese primer impulso, viene dado.

    Recuerdo mis primeros contactos con Wikipedia, no lograba entender muy bien el proyecto. Hoy, para mí, el proyecto son millones de colaboradores que hemos generado millones de artículos, al margen de otras consideraciones que entiendo serán circunstanciales; pero en aquel entonces Wikipedia estaba empezando, y mis primeros contactos fueron como consultor, los artículos estaban prácticamente vacíos y me aparecían en las primeras posiciones del buscador, me resultaba realmente incómodo. Logré entender el proyecto, un proyecto colaborativo para crear una enciclopedia libre, me sumé al proyecto. Pero aun sumándome al proyecto, conociendo que estaba colaborando bajo la licencia Creative Commons, no estaba de acuerdo con sus términos, no lograba asimilar que si estaba aportando de manera desinteresada un trabajo, otros pudieran hacer uso de mi trabajo con fines comerciales, hasta cierto punto me parecía injusto. Pudo más mi afán de colaborar y poco a poco fueron entrando en mí las ventajas y el alcance de la licencia Creative Commons. No fue ni intuitivo ni un proceso natural, trabajosamente pude ver su alcance.

    Hoy me encuentro en una situación de privilegio. Cuando mis trabajos rompan el secuestro, son de tal magnitud que me puedo permitir el renunciar a sus derechos. Eso lo sé, sé que la caja de patrocinador del portal, sin ni siquiera explotar todas sus posibilidades, es suficiente para que no tenga que preocuparme por el dinero. Sé también que otros autores, al día de hoy, con trabajos de los que vivir, no están en situación de renunciar a sus derechos. Aquellos que viven de sus derechos de autor no están en mi misma situación, pero reconociendo esta situación de privilegio, habría sido una irresponsabilidad desaprovecharla, renunciar a la capacidad transformadora que pueden adquirir mis trabajos colocados como conocimiento libre.

    Mis trabajos, tengan la significación que tengan, sin la apuesta por un conocimiento libre carecen de capacidad transformadora; pueden ser, en casos, generadores de economía, y a corto plazo suponer mejoras en la calidad de vida de las personas, podrían suponer un impulso para determinadas empresas o podrían crear nuevas empresas; pero con el tiempo, pasados los años, no habría cambiado nada y la calidad de vida de las personas no habría mejorado, como no ha mejorado la calidad de vida de las personas con los avances que se han generado en las dos o tres últimas décadas. Porque es engañoso, hoy disponemos de avances y tecnologías que resuelven situaciones personales que hace un década serían dramáticas, pero las sociedades en su conjunto, la calidad de vida de las personas de estas sociedades comparada con la calidad de vida de esas peronas hace décadas, no ha mejorado; parecería que existe un desagüe y todos los avances se pierden por él. Tengo la convicción de que es esa apuesta por el conocimiento libre lo que confiere a mis trabajos fuerza transformadora, o así lo quiero pensar.

    Y el trabajo ya está hecho. Aun con los robos y los expolios a los que he estado sometido, aun con los intentos de usurpación de mis trabajos, aunque estos intentos se materialicen, el trabajo ya está hecho. Porque todos mis trabajos son Creative Commons y esto puede suponer un primer impulso de grandes dimensiones. No reivindico que desaparezcan otros tipos de licencias, únicamente que se respete mi decisión de que mis trabajos lo sean de licencia Creative Commons. Y esto lo sé y ellos lo saben: será difícil que convivan las licencias tradicionales con las licencias Creative Commons, por el dinamismo de los trabajos colaborativos. Difícilmente se podrá invertir en productos con licencia tradicional lo suficiente en investigación y desarrollo para competir con la investigación y desarrollo que generen las licencias Creative Commons. Esta sería la opción en derecho: que se respete mi decisión de que mis trabajos estén sujetos a la licencia Creative Commons.

    La otra opción, la usurpación de mis trabajos, sería igualmente o en mayor medida, transformadora. Usurpando estos trabajos, colocando estos o derivados de estos en otro tipo de licencia, significa que se están creando derechos de autor resultado de usurpaciones. Se habrá corrompido la legislación de derechos intelectuales.

    Los usurpadores de derechos intelectuales no pueden arrogarse el derecho a la usurpación y al tiempo imponer que otros no usurpen derechos: "Yo usurpo, pero tú no puedes usurpar" o: "Estos derechos que mantengo son usurpados, pero respétame los que no son derechos usurpados". Si en Derecho se acepta y se asume la usurpación, en cualquier grado, las legislaciones sobre derechos de la propiedad intelectual serán papel mojado, lo cual también será transformador, creando tensiones quizá insoportables, pero trasformador igualmente.

    El trabajo ya está hecho.

    viernes, 30 de noviembre de 2012





    Centro Nacional de Enteligencia

    El CNI no podía escapar a la situación general que sufre el país desde el que escribo. Insisto, convertido en un erial.

    Propongo un ejercicio simple para advertir hasta qué punto se ha convertido a España en un erial. Agarremos un bolígrafo y apuntemos los diez, quince o veinte personajes que nos son conocidos. No incluyamos deportistas, famoseo y políticos; centrémonos en el ámbito de la intelectualidad. Yo me he sorprendido al realizar ese ejercicio mental. Aunque no me he sorprendido tanto, una mayoría de esos personajes conocidos son los propios profesionales de los medios de información: periodistas y tertulianos que a la vez son también periodistas.

    La tertulia es un invento, es un formato agradable de ver y de escuchar. Un "conductor" del programa y diferentes personas con diferentes puntos de vista que comentan la actualidad. Son opiniones improvisadas, porque se trata de eso, de dar una opinión rápida a los acontecimientos de la actualidad. Este es el mayor nivel intelectual del país desde el que escribo, la de unos tertulianos que improvisan sus opiniones sobre las diferentes noticias que genera la actualidad. En el país desde donde escribo no existen intelectuales.

    En casos, en el caso de los españoles más jóvenes, habrá incluso que explicar a groso modo qué es un intelectual, porque no habrán conocido la existencia de ninguno. La consideración de intelectual es muy difusa, no es una profesión, no es una actividad concreta, es un "grado" que debe ganarse; una persona adquiere la categoría de intelectual, que también es una categoría, por el sentido común de sus opiniones, principalmente por su opinión sobre temas trascendentes. Puede ser un escritor, Francia dispuso de un gran intelectual: Sartre, pero también puede ser un catedrático de universidad, en el franquismo dispusimos del profesor Aranguren, o cualquier otra profesión; porque, independientemente de su ocupación principal, el intelectual, sus opiniones, van adquiriendo relevancia conforme van demostrando sentido común. Que no debe de ser tan común, porque no son demasiados los intelectuales que destacan en las sociedades. Aun con esto, todas las sociedades cuentan en cada época con un pequeño grupo de intelectuales que les aporta ese sentido común. En la transición, aunque profesor, "El viejo profesor", era político, fundador de un partido político: Tierno Galván se constituyó en un admirable intelectual al tiempo que ejercía de alcalde de Madrid.

    Sigo hablando del país desde el que escribo. A la Cultura le ha pasado lo mismo, es el mal de los regímenes, que deben primar a sus adeptos, y el mal de los adeptos es la mediocridad. Como resultado, la mediocridad ha inundado la España actual.

    Voy solo a referirme al Teatro, mi niña bonita. Una mirada hacia atrás, hacia el teatro español del siglo XX es suficiente para constatar el estado actual del teatro español. No voy a referirme a la primera mitad del siglo XX con su espléndido Teatro, porque entiendo, ese fue un periodo extraordinario para el teatro español, me referiré a la etapa del franquismo y posfranquismo, curiosamente el periodo que en estos momentos se debería estar historiografiando. Un periodo del teatro español mal estudiado y poco conocido con al menos diez o doce grandes dramaturgos. Nada que ver con la situación actual del Teatro, con un vacío cubierto por versiones de clásicos y monologistas.

    El CNI, presunto Centro Nacional de Inteligencia, ayudados o no, que esa es otra, España se ha convertido en una sucursal de sucursales, el CNI no podía escapar al tono general del país desde donde escribo. Hacen el ridículo a diario, lo sé porque lo sufro.

    Mi condición es la de estar absolutamente aislado. Cuando digo absolutamente aislado es, absolutamente aislado: no debo recibir ninguna información que no sea aquella que me suministren mis carceleros, negreros, secuestradores. Estoy sometido a un continuado lavado de cerebro de catorce años, sometido a programas de desinformación, y nada debe escapar a las estrategias de esos programas.

    Lo cierto es que si los de CNI, como "Inteligencia" son una cuadrilla de paranoicos incompetentes, como carceleros sí son efectivos, todos sus empeños para lograr mi aislamiento se cumplen: estoy absolutamente aislado.

    Lo peor que le puede pasar a un servicio de "Inteligencia" es que se mueva entre arenas movedizas. Y moverse entre arenas movedizas es el que estén manipulándome con oleadas de desinformación para hacerme creer tal o cual cosa y que por alguna vía (soy fumador y el tabaco me va a matar) me llegue la información de su manipulación. Que me entere de la manipulación que está en marcha lleva al traste esa manipulación, los intentos de manipularme o de amedrentarme. Al parecer voy zafándome de las manipulaciones con mayor o menor éxito, y eso ha elevado sus niveles de paranoia. También la paranoia de sus jefes.

    Estoy bajo su estricto control, bajo su estricto aislamiento las veinticuatro horas del día, incluso esa hora y media o dos horas que me tomo para pasear y desentumecer los músculos:

    Salgo por Fuencarral, lo de siempre, llego a la red de San Luis y de repente, se aparecen ellos. Pero sólo ellos me ven: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarles, les regalo una banderita, y les digo...

    sábado, 01 de diciembre de 2012





    Deportistas y cocineros

    Mis paisanos, llamo "mis paisanos" a las élites del país desde el que escribo, mis paisanos se conformaban con las seis o siete páginas que eran mi única aportación hace catorce años, cuando todo empezó, cuando dieron comienzo los intentos de usurpar mis trabajos, en principio usurpar ese primer trabajo. Todo lo demás les sobraba y desde entonces sus esfuerzos los han focalizado en impedir que siguiese con mis aportaciones, y al no poder impedirlo, desvirtuar esos trabajos, de muy diferentes formas. Desde entonces todos mis trabajos les ha venido mal, todos excepto los susceptibles de un rendimiento económico inmediato.

    Desde entonces, compaginan esa acción destructiva con su interés por lo "práctico", por aquellas aportaciones que pudieran ser innovaciones resultado de mi afán por dar solución a diferentes problemas que voy encontrando en mi actividad diaria.

    Son catorce años que me veo sometido a su estricto control. Control que aprovechan para desplegar sus humillaciones, sus intentos de desprestigiarme, sus intentos de manipularme, procurar mi incapacidad y, paralelamente, usurparme todo aquello que pudieran ser innovaciones en diferentes campos. En realidad, considero que su interés se centra en lo menor, para boicotear, intentar destruir lo que para mí es lo importante, aportaciones que no serían susceptibles de mercantilización. Esto, hasta que ese afán por buscar y dar solución a posibles problemas me llevasen a esbozar proyectos que deberían escapar al ámbito de la explotación industrial para convertirse en propuestas globales sostenibles. Pero esto, que podría interesarles en un ámbito menos ambicioso, circunscrito a la explotación empresarial, surge ya en una última etapa, en estos dos o tres últimos años.

    Hasta este momento han venido escudriñando en mi actividad diaria para usurpar, ya he dicho, todo lo que fuese susceptible de esa aplicación industrial limitada e inmediata.

    Si sus empeños hubiesen estado dirigidos, durante estos años, en promocionar un espíritu emprendedor e innovador, apoyando iniciativas innovadoras, posiblemente en esos momentos se hubiesen obtenido mayores logros, porque a los proyectos empresariales novedosos y las innovaciones que se hubiesen promocionado, se sumaría un estado de opinión y predisposición que podrían haber convertido a esas primeras empresas y a esas innovaciones, en el germen de una inquietud más generalizada.

    Puede parecer que mis preocupaciones y mis posibles innovaciones abarcan muchos campos, lo cierto que aun pudiendo sorprender por su diversidad, en realidad se centran en media docena de campos o actividades que son de mi interés. Existen otros muchos campos y actividades susceptibles de innovación, de hecho todos los campos y todas las actividades son susceptibles de innovación. Si abandonaron esa posibilidad de potenciar la innovación fue porque les resultó más accesible usurpar mis trabajos. Esto, porque entendieron que la usurpación de mis trabajos era posible. Mantenerme en régimen de esclavitud y usurpar mis trabajos, entendieron que era viable. El plan contemplaría la imposibilidad de mantenerme en esta situación de esclavitud indefinidamente y las alternativas ante esa imposibilidad. Entiendo que las alternativas iban desde la incapacidad y la usurpación definitiva de mis trabajos, a mi domesticación al modo en el que se amaestra a los animales. Ambas alternativas se han dado y se dan de manera secuencial, surge una y otra según se va cerrando la posibilidad de una u otra.

    Mis trabajos se han distribuido. No es fácil que mis trabajos sean adjudicados a unos titulares, que determinados personajes firmen mis trabajos en detrimento de otros. Me llegó la escenificación de un puñetazo en la mesa, la definitiva adjudicación de mis trabajos, ante lo que yo entiendo era una situación en la que se estaban peleando por esa adjudicación de mis trabajos. Y también he podido advertir los medios por los que se podría conseguir mi incapacidad. Y aunque esa estrategia estaba perfectamente planificada, paralelamente se llevaba a cabo la segunda, mi adiestramiento; igualmente se usurparían mis trabajos, pero mediante lo que para ellos sería una "incapacitación blanda", no requeriría ni mi desaparición ni mi total incapacidad quedando ingresado en una institución siquiátrica, estaría a su entera disposición, sin plantear ningún tipo de contestación, convirtiéndome en un pelele a su servicio. Esta segunda estrategia la vengo sufriendo durante más de una década, con la aplicación de técnicas desarrolladas por profesionales de la siquiatría, mediante la intimidación y la técnica de premio-castigo principalmente.

    Todo esto no lo podían llevar a cabo mis paisanos. En otra hoja manifesté que habían cambiado mis trabajos por humo. Exactamente no cambiaron mis trabajos por humo, aunque esa fuese la consecuencia; cedieron mis trabajos a cambio de protección. En todo caso, cuando alguien roba algo y no puede gestionarlo, lo tiene que pasar a un perista, pierde gran parte del valor de lo robado y, más, corre el riesgo de que le engañen. Mis paisanos acudieron a un perista porque ni tan siquiera eran capaces de gestionar esos seis o siete folios de mi primer trabajo, se pusieron en manos del perista, de aquellos con capacidad para gestionar lo usurpado, sin ninguna capacidad de negociación. El resultado fue que lo cambiaron por humo para procurar escapar a una situación ya en aquellos tiempos insostenible. Yo sería el peón al que habría que sacrificar del modo que interesase a sus intereses.

    Durante este tiempo, que ya pasa de catorce años, mis paisanos han venido usurpando mis trabajos, gestionando los "chiringuitos" que estaban a su alcance y, arrogándose su titularidad, actuando como comisionistas en aquellos otros que no los podían gestionar. Y como marea de fondo toda una tecnología desarrollada como resultado de ese primer trabajo de siete páginas usurpado a la sociedad.

    La innovación es una actitud, te enfrentas a una actividad y destacas lo que no te gusta, aquello con lo que no te sientes cómodo. El segundo paso es buscar la solución, tratas de modificar las herramientas que estas utilizando en el desarrollo de esa actividad para que salven aquellos inconvenientes que has observado. Nueve de cada diez veces la solución aportada podrá rozar el absurdo o será inoperante, pero, con seguridad, en alguna de estas se llegará a la innovación. En muchos casos es tener el descaro de decirte: "Esto lo mejoro yo", soy capaz de mejorarlo.

    Esta primavera me compré una moto y comencé a desplazarme en moto. Pronto comencé a advertir que determinados inconvenientes en su uso se podían subsanar. El primero en el calzado, te dejas la zapatilla, usaba zapatillas, con el cambio de marchas. Un parche adecuado en la parte derecha de la zapatilla izquierda soluciona el problema. Es una tontería, colocar un parche en una zapatilla, pero creo que un fabricante de deportivas y más allá, de calzado, podría abrir una línea de negocio con este calzado "motero" que encontraría su público.

    Segunda incomodidad. Vivo en una casa con jardín, un privilegio. La puerta la tengo automatizada y para pasar la moto debía buscar en el bolsillo para sacar el mando y abrir la puerta. La mayoría de las veces, apagar el contacto de la moto, que la moto era de segunda mano y el poner el punto muerto era toda una odisea. Segunda posible innovación: un mando universal, que los hay, integrado en el manillar de la moto.

    Son detalles, pero que pueden ser innovaciones. Un tercero, más destinado a los escúter que a las motos, mejor bienvenido por los usuarios de los escúter que por los moteros. Callejeando por la ciudad se hacen muchas paradas, tantas como semáforos te encuentres en rojo, las motos y escúter ya cuentan con un caballete: posibilitar que el caballete descienda automáticamente y mantenga la moto en equilibrio cuando se pare. Un algoritmo que contemple el movimiento de la moto, embrague y cambio, accionado mecánicamente, hidráulicamente o por alimentación eléctrica, puede posibilitar que el caballete descienda y se repliege automáticamente cuando y como interese.

    Son pequeñas innovaciones, que permiten los chiringuitos que les gusta a mis paisanos.

    Pero ni siquiera estas pequeñas innovaciones estarían a su alcance, probablemente el parche en las deportivas, pero en todos los casos actuarían como comisionistas, comisionistas de unas innovaciones que no son suyas. Se pondrían al habla con fabricantes nacionales de motos y deportivas y les pedirían tanto o cuanto por el derecho a que registrasen la invención mediante una patente, derecho que no se lo iban a ceder gratuitamente, probablemente se lo cediesen a cambio de un paquete de acciones. Estos fabricantes a duras penas cubrirán el 2% o el 3% del mercado mundial de la moto o del calzado; deberían, a su vez, ceder la patente a otros fabricantes. Con seguridad, en el acuerdo figuraría lo que se llevasen estos comisionistas por los beneficios de estas segundas cesiones, porque deberían existir esas cesiones ya que la titularidad de la patente debería ser única, no de todas las marcas. Gran parte del producto de estas innovaciones, con seguridad, acabaría en paraísos fiscales.


    Instanntánea que muestra un grupo en un ambiente festivo. El foco de la instantánea es  una muchacha que esta tomando a su vez una instantánea al grupo que tiene enfrente que componen un grupo danzando de espaldas. El foco, concretamente es su cánara fotográfica , unica que se encuentra enfocada, en el centro de la foto. El resto se muestra con doble imagen.

    En la primavera de 2011 comencé mi actividad con la fotografía digital. El 22 de mayo, en una concentración del 15M me salió esta instantánea, un efecto casual. Está tomada a una velocidad de obturación de 1/10 segundos. Una velocidad muy baja por lo que las posibilidades de que la foto salga movida son muchas, y deduzco que el efecto es producto de la compensación del estabilizador de la cámara: la fotografía está movida en su casi totalidad, excepto, casualidad, la cámara fotográfica y las manos de la muchacha que la maneja y que aparece en su parte central.

    Esta instantánea fue la que me llevó a experimentar con velocidades bajas de obturación. El motivo del fondo del libro ICF Accesibilidad y equiparación es también resultado de utilizar una baja velocidad de obturación, como en otras instantáneas, porque en muchas ocasiones he tratado de explorar esas posibilidades. Pienso que ha sido una manera de buscar la innovación. La portada de ICF Accesibilidad y equiparación está tomada con una velocidad de obturación de 1/15 s. y en la opción "Oscuro" a 1/13 s., no se han modificado posteriormente, se muestran tal y como resultaron del disparo de la instantánea. En la portada están redimensionadas para facilitar su descarga, pero las miniaturas de esta hoja enlazan con el archivo original.

    Miniatura de la fotografía que sirve como fondo al libro ICF Accesibilidad y  equiparación

    Miniatura de la fotografía que sirve como fondo al libro ICF en la opción oscuro.

    Pero aquella primera instantánea también me permitió, pensando en otras posibilidades, aportar otras innovaciones, yo las doy como innovaciones.

    Enseguida llegué a la conclusión de que era el movimiento del sensor, en el caso de la Pentax el sensor, lo que llevaba a esos resultados. Y me puse a pensar sobre otros posibles resultados o aplicaciones.

    Y como los pensamientos son libres, me llevaron a la posibilidad de capturar dos instantáneas casi simultáneas con una leve modificación del ángulo del sensor. El resultado serían dos instantáneas idénticas, mínimamente fuera de registro. En principio pensé en las posibilidades que tendría en fotografía, porque esta pequeña falta de registro sería menor en los sujetos en primer plano y mayor en el fondo, se podría diferenciar a sujetos según su distancia focal, pensé en numerosos efectos, algoritmos que permitirían numerosos efectos. Aplicado al vídeo este efecto permitiría prescindir del croma, aislar el fondo o cualquier distancia focal en función de esta distancia y no del color.

    Y más adelante, entendí que otra aplicación sería la fotografía y el video en 3D, porque se generan dos imágenes con las mismas características que las imágenes que generan las cámaras con dos objetivos que en la actualidad sirven para grabar en 3D.

    Página de cuaderno donde se muestra un gráfico donde se representa dos  embudos en horizontal que representan el campo que queda encuadrado al hacer unaq foto, más pequeño en el primer plano y más grande en el fondo. Están ligeranente fuera de regirtro los que nos dá unos segmentos entre uno y otro que son menores cuanto más en primer plano están y que son más grandes cuanto más situados al fondo se encuentren. A su vez, estos segmentos representan le fuera de registro entre dos instantáneas tomadas consecutivamente, pero variando un poco el ángulo.

    Y pensando, pensando, algo que siempre ha estado en mi cabeza, una alternativa a los actuales trávelings, también encuentran solución con el video digital.

    Un punto testigo, colocado de modo que pueda borrarse en posproducción con el efecto tampón, serviría para prescindir de las infraestructuras de los trávelings, podrían filmarse a mano y corregir los movimientos indeseados en posproducción con los algoritmos adecuados; con un algoritmo más dedicado se podría prescindir del punto testigo, cualquier parte, objeto o sujeto del fotograma serviría como punto testigo, esto posibilita también prescindir de trípodes y se pueden conseguir numerosos efectos especiales. Todo unido puede facilitar y ampliar la gama de efectos especiales digitales.

    Fotografía de la serie a la que enlaza

    Esta foto enlaza a una pequeña serie que explora alguna de esas posibilidades, en este caso son montajes de dos instantáneas consecutivas que se montan una sobre otra buscando el registro adecuado para aislar al sujeto que se desee como principal de la fotografía. Las instantáneas no están tomadas pensando en este efecto, pero el resultado da idea de sus posibilidades.

    En el uso de la cámara también surgieron lo que para mí eran inconvenientes que se podrían subsanar o pequeñas mejoras fáciles de incorporar.

    La más importante: ampliar la funcionalidad del dispositivo de comunicación que sirve al mando a distancia. Sustituirlo por un puerto de comunicaciones inalámbrico que posibilite la comunicación de todas las funciones de la cámara, en su versión más completa, incluido el visor. Desde un ordenador, tableta gráfica o teléfono (fácilmente implementable la compatibilidad entre estos dispositivos mediante el sistema de CVs) tener acceso a todas las funciones de la cámara, poder disparar, compensar los parámetros y volver a disparar. Realizar todas las compensaciones antes de tomar la fotografía, sin necesidad de posproducción y con la posibilidad de reenviar a la cámara los parámetros que consideremos nuestros preferentes para cada tipo de toma y que queden almacenados en ella. Un sistema de comunicación que permite el completo control de la cámara desde otros dispositivos, con todas las posibilidades que esto ofrece.

    Ir a Cálculo de la velocidad (método fotográfico)

    Mis paisanos, con todo esto, lo más que pueden hacer es actuar de comisionistas y para ello o me manipulan para que acepte ser perceptor de derechos y ellos actuar como comisionistas o se me aparta y se adjudica la titularidad a otros que sí acepten el juego. Y esto son o serían innovaciones tangenciales al grueso de innovaciones que mantengo en mis blocs. Estas últimas, realmente, en su afán comisionista, las defenestrarían.

    Y estoy pensando en la clase de humo que hayan podido adquirir mis paisanos a cambio de lo usurpado y las expectativas del expolio definitivo. Y me viene a la mente la marca "España", una marca que es circunstancial, que no viene dada por un trabajo continuado y una estrategia que de valor a los productos españoles, sino que se basa en unos éxitos deportivos que podrían darse o no, y en unas estrellas de cocina que se podrían haber dado o no. No logro entender cómo los políticos se adjudican el éxito y tratan su conjunto como un logro propio.

    La marca España podría ir más allá; porque he visto pinturas románicas sobre muros góticos, que me convenció la explicación que se me dio, porque no reconozco un gótico temprano o un románico tardío, por lo que la explicación según la cual coincidió con el paso de un estilo a otro me convenció. Pero también he visto en una exposición un Van Gogh ejecutado con una brillante pintura plástica, nada que ver con los óleos propios de Van Gogh, podría ser una falsa apreciación mía, como falsa apreciación mía podría ser que no reconozca la casa de Sicosis como un lienzo de Hopper, que aun no teniendo nada que ver estos dos casos con la marca "España", pudiera se producto de un "mal de altura" de un ir más allá de los medios de comunicación en una compartida megalomanía con mis paisanos, que pasar del "no existe lo que no aparece en los medios de comunicación" al "lo que mostremos pasará como ciento".

    Tampoco logro entender que en un periodo tan estudiado como los inicios del siglo XX, periodo brillante para la pintura en el que han escudriñado los estudiosos de Arte de todos los países para destacar todo aquello que se aproximase a unos movimientos que abren el camino al Arte Contemporáneo, esforzandose por tener una representación en ellos, aparezca en estos últimos años (María Blanchard) una pintora española a la altura de Juan Gris y casi a la de Picasso. Tampoco logro entender que, referido a un periodo de la pintura española que conozco bien, me sea absolutamente desconocido un movimiento: "El Realista", que haría sombra al grupo "Crónica" contemporáneo del franquismo, grupo "Realista" del que he tenido noticia a través de los medios de comunicación este mismo año.

    Será mi aislamiento, serán sus esfuerzos por desinformarme, será que estoy perdiendo la razón, pero lo cierto es que no logro explicarme, fuera de estas especulaciones y alguna que otra participación en algún proyecto, qué han dado a cambio de mis trabajos.

    martes, 04 de diciembre de 2012





    Alphonse Sade

    Nunca me cansaré de decir que de todos mis trabajos, son las obras de teatro las que más me reconfortan.

    Pudiera ponerme pesado repitiendo como ahora, cómo surgieron, o mi actitud frente a ellas. Aunque mi vocación era la de dramaturgo desde muy chico, llego a la edad en la que escribo la que considero mi primera obra de teatro con la incertidumbre de si mis capacidades me permiten su escritura (con anterioridad queda un obra intrascendente de juventud o adolescencia y varios intentos fallidos). Y en apenas seis meses, afrontando mi primera obra con esa incertidumbre, la de aquel que no ha sido capaz de dar término a ninguno de sus intentos de acabar una obra, me encuentro con seis o siete libretos terminados. Van de lo más sencillo (sencillo no en cuanto a dificultad, sino a recursos empleados) a lo más complejo, casi sin ningún propósito de ello, y como resultado de ello una obra: Alphonse Sade que pareciera escrita por la mano de otro autor diferente al de las anteriores. Lo que para otros autores puede ser un drama: no encontrar un estilo propio, a mí me permitió hacerme con esas seis o siete obras absolutamente distintas unas de otras. No conseguí un estilo propio, pero con ello, logré no copiarme a mí mismo. No existía una expresa intencionalidad en ello y pienso que fue mi manera de afrontar la escritura de una obra, en esta hoja me refiero a las obras de teatro: una vez surgido el Tema, entendido como lo entendiera Stanislavski, al darle forma, no me constriño a un estilo, que con seguridad sería el estilo imperante o aquel que contestase al imperante, y en el peor de los casos pretender un estilo nuevo e innovador, sino que recurro a anteriores dramaturgos para quedarme de ellos aquel estilo, incluso aquella estructura de alguna de sus obras que mejor me permita dar expresión a ese Tema. Como resultado parecería que cada una de mis obras pertenece a un autor diferente y en cada una de mis obras puede apreciarse más allá de la influencia, la mano de otros dramaturgos, clásicos o contemporáneos.

    Puede parecer conservador mi anterior frase que casi considera un pecado de vanidad el intento de innovar. Mi mayor aspiración cuando escribía una obra era la de que esa obra supusiese una innovación, pero también sabía y tenía presente que es un objetivo difícil de alcanzar, que el Teatro es un arte de siglos, un arte con grandes obras y grandes dramaturgos en su haber y que tal intento más que pretencioso conduce al fracaso. Así, aún con mis anhelos de innovación, me olvidaba de ellos y me enfrentaba a la escritura de mis obra con la humildad del artesano que lo único que pretende es que su trabajo sea lo más decoroso que sus habilidades le permitan.

    Como mis anhelos de innovación siguen presentes, de vez en vez hecho una mirada hacia atrás (mentalmente, que mantengo una relación extraña con mis obras: una vez las doy por concluidas, una vez considero que su lectura o relectura no me permitirá corregir en las siguientes los errores cometidos, esto es, cuando cambio de actividad, me es muy incómodo volver a releerlas), hecho una mirada hacia atrás buscando en ellas alguna posible innovación y es buscando esa posibilidad cuando me detengo en Alphonse Sade, porque sobre ella mantengo numerosos interrogantes, porque es una obra difícil, porque podría ser una obra fallida y porque mantengo la esperanza que pueda suponer algún tipo de innovación.

    Es una obra compleja, muy compleja. Si se quisiera conocer los momentos que más cerca he estado de la locura, quizá mis estados de locura, los momentos en que mi mente se ha encontrado al borde del colapso, para aquella época, aquellos meses, bastaría con leer mis obras y entresacar aquellas más complejas, más al límite de lo que sería una obra de teatro. Me estoy acordando de Alphonse Sade y de Motivos humanos, de ahí mis dudas sobre Alphonse Sade, pertenece a mi periodo de mayor desequilibrio, y sí puedo decir que en aquellos momentos mi mente estaba al borde del colapso, que probablemente su escritura fuese lo que me librara de ese colapso.

    Es una obra que creo recordar supera los cien personajes, doblados y desdoblados, con varias tramas paralelas, o escenas que nada tiene que ver con la trama principal, con saltos en el tiempo, con una duración que puede superar las tres horas. Y, que se me crea, en las dos o tres semanas que me llevó su concepción y su escritura, todos estos personajes y todas estas tramas estaban presentes en mi mente, de día y de noche, con sus personajes siempre hablándome, también en sueños, y no como personajes que surgieran de mi escritura, sino como personajes autónomos que como autor ni podía ni me propuse controlar. La imagen que conservo de la obra es la imagen de una obra abrumadora, pesada, enmarañada; tanto, que ya entonces, en sus acotaciones, para su montaje, recomiendo intentar clarificarla, no solo doy en esas acotaciones permiso para modificaciones, sino que recomiendo que se den esas modificaciones si se advierte que los espectadores quedan en momentos desorientados, que esto es algo que no se puede predecir en el momento de su escritura.

    Quisiera pensar que Alphonse Sade es TEATRO con mayúsculas, que a pesar de su complejidad guarda una coherencia que permita su representación. Y para terminar la hoja no me parece nada más oportuno que el homenaje a Cervantes y al gremio del teatro que hago en ella, es la puesta en escena incluida en la obra de un capítulo de El Quijote:

    La carreta de Las Cortes de La Muerte

    Caminan D. Quijote y Sancho cuando una extraña carreta se les viene encima. La carreta abierta al cielo sin ningún tipo de toldo está ocupada por los más diversos personajes. La conduce a pie el Demonio y la figura más sobresaliente es La Muerte. También la acompañan: un Ángel con alas grandes y pintadas, un Emperador ciñendo su corona de oro, el dios cupido, un caballero armado y varios personajes más.

    D. Quijote.— Carretero, diablo, o lo que seas: ¡pronto! Decidme quienes sois y a quienes lleváis en el carromato, que más parece la barca de la muerte que carreta común.

    Demonio.— Señor, somos comediantes, venimos de representar "Las Cortes de La Muerte" en el pueblo que está tras aquella loma y debemos repetir representación en la aldea que veis en aquel horizonte. Al estar los pueblos cerca, por no doblar el trabajo al desnudarnos y volvernos a vestir, nos ves de esta guisa. Aquel va de Muerte, aquel otro de Emperador, yo de Demonio. Si quiere saber algo más pregunte que como soy demonio a todo sabré responder.

    D. Quijote.— Por la fe de caballero andante que pensé que otra maravillosa aventura se me presentaba. Es menester que toque las apariencias con las manos para salir de mi engaño (Le palpa con la mano.) Id con Dios y haced buena fiesta. Y si en algo os puedo ser de ayuda? que de joven me tentó el mundo de la máscara y la farándula.

    El Bufón sale de detrás de la carreta y dando vueltas alrededor de D. Quijote, lo hace caer de Rocinante. Sancho va en su ayuda y su rucio, azuzado por el bufón se pone en fuga.

    La carreta se pone en camino con todos sus componentes hasta alejarse al otro lateral del escenario.

    Sancho.— (Ayudando a levantarse a D. Quijote) Mi señor, el diablo se ha llevado el rucio.

    D. Quijote.— Seguidme Sancho que con sus mulas nos cobraremos tu rucio.

    Sancho.— Temple sus ánimos vuestra merced que ya veo que el asno vuelve a su querencia.

    D. Quijote.— Aun así, será menester que ese demonio reciba su merecido.

    Sancho.— Olvide vuestra merced esos pensamientos, tome mi consejo: nunca tope con comediantes que son gente favorecida. A más de un cómico le he visto preso por dos muertes y salir libre y sin cargos. Que siendo gentes alegres que proporcionan deleite, todos les protegen.

    D. Quijote.— Pues aun así no se me ha de escapar ese demonio. ¡Deteneos, que os he de enseñar cómo hay que tratar a la caballería del escudero de un caballero andante!

    Los comediantes paran el carro, ponen pie en tierra y recogen guijarros del camino levantando los brazos con ellos en la mano dispuestos a lanzarlos. D. Quijote avanza hacia ellos y se detiene al ver su gesto amenazante. Sancho le alcanza y se pone a su lado.

    Sancho.— Locura sería, mi señor, intentar tal empresa, que contra los guijarros no existe arma defensiva a no ser una campana de bronce que nos cubra. También piense que es temeridad luchar contra un batallón comandado por la muerte y ayudado por demonios y ángeles buenos y malos. Y si esto no le detiene, vea que entre todos no hay ningún caballero andante.

    D. Quijote.— Sancho, esa sí es razón que acaba con mi intento, que como en otras veces ya te he dicho, no puedo sacar espada contra quien no fuera armado caballero. Como el rucio era tuyo, ve tú pues a vengarlo que yo desde aquí te ayudaré con voces y gritos de aliento.

    Sancho.— Mi señor, no hay por qué tomar venganza que no es de buenos cristianos devolver los agravios. Ya convenceré yo a mi rucio que deje el desagravio de la ofensa recibida en mi voluntad que es la de vivir pacíficamente el resto de mis días.

    D. Quijote.— Pues es esa tu determinación buen Sancho, dejemos a esos espectros y vayamos en busca de nuevas y más afamadas andanzas.

    D. Quijote y Sancho salen de escena y también lo hacen los cómicos con su carromato.

    Sade narrador [basado en textos de Sade].— Loco grandioso, ahora me vienes acompañado de la muerte.

    ¿Qué otra cosa es la muerte sino resurrección? Lo mismo que un trozo cuadrado de cera podemos transformarlo en una bola esférica, así el cuerpo que reposa bajo tierra se convierte en vida renovada alimentando a la hierba, procreando gusanos, haciendo crecer árboles centenarios. Qué otro sentido tiene la muerte sino el de producir nueva vida. Lo que para nosotros, pobres presuntuosos, es una tragedia, a la naturaleza le satisface, pone en marcha todos sus mecanismos para crear nueva vida.

    Sade, con un objeto punzante y con su propia sangre escribe en un trozo de tela que se desgarra de la camisa.

    Ruego, una vez muerto, avisen a Mesieur Lenormand para que se persone con una carreta y traslade mi cadáver al bosque en mis tierras de Malmaisón. Deseo que se me entierre sin ceremonias de ningún tipo; si amigos y familiares lo desean, que me acompañen para darme sus últimas muestras de afecto. Que se me entierre sin lápida ni signo de ningún tipo y que en la tierra que depositen sobre mi cuerpo se siembren semillas de árboles y plantas, que mi recuerdo se borre de todos los hombres excepto de aquellos pocos que siguieron hasta el final de mis días reconfortándome con su amor y amistad: de ellos me llevo a la tumba un cariñoso recuerdo.

    Otoño de 2001

    También, esta escena, enteramente ajena, incluida en una de mis obras, es muestra de como me enfrento a su creación.

    jueves, 14 de marzo de 2013





    Mis miserables

    Son ya catorce años, catorce años desde que tomaron la decisión de usurpar mis trabajos; por aquel entonces mi único trabajo: seis o siete páginas en las que contestaba a la Teoría de la Relatividad Especial (más otras seis o siete enviadas una semana después).

    Miro la instantánea actual del proceso y los veo, intuyo que se encuentran acorralados, acorralados por esos catorce años en los que han cometido de manera continuada crímenes y canalladas; los presiento acorralados por sus delitos, tienen mucho que perder. Por eso, cada día que continúo en mi aislamiento, entiendo que es utilizado para levantar manipulaciones que les aleje de sus propios delitos. Al día de hoy, más que al principio, castillos de naipes que, curiosamente: construyen, se les caen y vuelven a construir: "No, aquel no, este es el que vale". Tienen los medios y no tienen escrúpulos, y tienen mucho que perder. Me lo han oído, acabarán en prisión; porque, qué piel es la suya que les diferencia de nosotros para que no tengan que dar cuenta de sus delitos.

    La impunidad es la peor arma contra las víctimas, permite que las agresiones continúen e incentiva para que en el futuro surjan nuevas víctimas, y ellos persiguen su impunidad. La apariencia de los castillos de naipes debe ser majestuosa, porque por muchos que se les caigan, al parecer, mantienen una cierta credibilidad que les permite construir el siguiente. Tienen medios y no tienen escrúpulos y han construido grandes manipulaciones, hasta el punto que aun conociendo esa afición por las manipulaciones y teniéndolas frente a mí, me costaba racionalizar que fuesen manipulaciones. Tengo muy baja consideración de mis miserables, sé que disponen de medios y recursos para construir lo inimaginable; aun así, me cuesta racionalizarlo. De hecho, advertida la manipulación, me distancio mínimamente de ella y la dejo correr hasta que la fuerza de los hechos disipe en mí cualquier duda. Y, puede creerse, eso me ha puesto en graves riesgos.

    Todo, por su empeño en usurpar mis trabajos. Visto desde la instantánea actual, las dimensiones que han adquirido mis trabajos, puede entenderse el empeño, siempre admitiendo que los usurpadores son sujetos sin escrúpulos; pero debemos colocarnos en aquella instantánea inicial, es así como se puede advertir la verdadera magnitud de sus miserias.

    Cinco páginas, ahora las he contado, si no se ha eliminado o agregado nada, son, eran cinco páginas.

    Pongámonos en 1998, existen esas cinco páginas y llegan a manos que pueden confirmar que tal contestación a la Teoría de la Relatividad es válida; esto es, a uno o varios de los pocos que en aquel entonces contaban con autoridad para que tal confirmación fuese aceptada. ¿Qué hubiera ocurrido si en aquel entonces, una vez confirmada su validez se me reconoce el mérito y sale a la luz pública, si los medios de comunicación no retienen esa información?

    Soy consciente, era consciente que tal reconocimiento transformaría mi vida, era un estanquero; de hecho, tal posibilidad apenas me dejaba dormir, sufría una sobreexcitación, ya sufrida antes de la redacción de esos cinco folios. Cuando intuí que la Teoría de la Relatividad Especial no era válida, que escapaba a la razón, pasaron cincuenta o sesenta horas en las que no pude dormir, pasadas estas horas, sin tomar un descanso, me puse a la redacción de esos cinco folios, solo después pude conciliar el sueño.

    Quedémonos en ese momento: un estanquero que contesta en cinco folios la Teoría de la Relatividad"; hagámoslo público y otorguémosle el reconocimiento que se merezca. ¿Cuál sería el siguiente escenario? No es un invento que se pueda patentar, no podría haber hecho valer cualquier pretensión de que los conocimientos que surgieran de aquel pagaran unos royaltis, el conocimiento es de domínio público (no ocurre eso hoy tras mantener retenido ese conocimineto por mis secuestradores en beneficio propio; al día de hoy todo aquel desarrollo derivado de aquellas primeras hipótesis son un delito), lo mismo que una mayoría de mis trabajos surgidos desde entonces, son aportaciones al conocimineto, siendo estos trabajos, los que no proporcionan royaltis, los que aun al día de hoy pretenden mantener encerrados en cajones bajo llave, una llave que estaría en su poder. En aquel entonces, probablemente, con seguridad, me convertiría en un personaje famoso o popular y hasta podría haber vendido mi derecho a la imagen, y habría escrito libros que se habrían publicado y los medios de comunicación los habrían promocionado: podría tomar copas más allá del cordón de vips, eso es todo.

    Y paralelamente, esos diez o doce físicos que en aquel entonces contaban con todo el prestigio podrían haber corroborado ellos mismos la validez de mi trabajo, habrían escrito o les habrían escrito todos aquellos libros que hubiesen querido, en aquel entonces no habían perdido su prestigio, habrían podido desarrollar mi intuición inicial en libros de quinientas o seiscientas páginas, que probablemente se habrían vendido mejor que los mios, y con seguridad se habrían promocionado mejor que aquel o aquellos que yo hubiese podido publicar. También, numerosos equipos de investigación habrían podido abrir numerosas investigaciones, habrían adquirido reconocimiento por ellas,...… En fin, no me habrían quitado mi merito, pero se habría generado una pirámide de nuevo conocimiento sobre esa primera intuición mía.

    Así son mis miserables, por no darme de comer a mí, por no concederme los derechos de autor de los libros que pudiera publicar o el posible rendimiento de mi imagen si me huviese dedicado a ello, se quedaron sin comer. No era esa su intención, para ellos era retrasar su comida, tomarse el tiempo suficiente para levantar la pirámide y que quedasen enterrados bajo ella esos cinco folios, esperar hasta conseguir que se diesen las circustancias adecuadas para hacer desaparecer esas cinco páginas. Esas cinco páginas, al día de hoy creo que están alteradas, porque tras una muy superficial lectura, las encuentro enmarañadas, reconozco algunas frases y párrafos que pueden ser míás, pero no reconozco lo enmarañado de la exposición. En aquel tiempo lo pasé por el Registro de la Propiedad, por lo que entiendo que también allí estarán trastocados.

    Esos son mis miserables; pero aún voy más allá en mis reflexiones. Los candidatos a usurpar aquel primer trabajo y al día de hoy el abanico de trabajos que vengo desarrollando, no pueden se becarios recién salidos de la Universidad. Probablemente ese primer trabajo habría sido usurpado por los popes en Física de aquel momento, profesionales con décadas de ejercicio de su profesión a sus espaldas. Posteriormente, mi trabajo sobre Evolución, los candidatos a su usurpación, serían ultradarwinistas de reconocido prestigio, en aquel entonces, el evolucionismo estaba dominado por ultradarwinistas, probablemente hoy también, aunque hayan cambiado o estén en proceso de cambiar la chaqueta de cuadros, estos evolucionistas, ultradarwinistas, también profesionales con décadas de ejercicio de su profesión; todos pertenecientes al ámbito de la Ciencia y la investigación. Las obras de teatro habrían quedado encerradas en un cajón. Otros trabajos, de interesar sacarlos a la luz, se les habría adjudicado su firma a cualquiera que al pedirle que bailase, bailara. Otros muchos trabajos, aquellos que pudieran resultarles incómodos, como las obras de teatro entre ellos, aquellos no susceptibles de mercantilización, quedarían encerrados bajo llave, siendo ellos los dueños de la llave.

    Me detengo en lo que entiendo que es el trabajo científico. Se puede ser más o menos competente en el ejercicio de la investigación, es imposible que todos los investigadores, como en cualquier otra profesión, rocen la excelencia, pero todos en su conjunto sacan adelante las investigaciones, cada uno con aportaciones en la medida de sus capacidades. Pienso que la principal cualidad del investigación no son sus capacidades para hace avanzar sus investigaciones, eso lo proporciona su formación. La principal característica de un investigador es, o debería ser, su respeto al trabajo de los demás; por un investigador de prestigio pasan centenares de trabajos que no son suyos, que llegan a él por su prestigio para que aporte su valoración, en otros casos es su cargo que obliga, por ejemplo a los aspirantes a un doctorado, a presentarlos a su tutor. Los equipos de investigación necesitan la comunicación y el transvase de conocimiento,... La principal característica de un investigación debe de ser el respeto a esos trabajos de otros que día a día pasan por sus manos.

    Continuando con mi reflexión. Mis trabajos iban a ser, o serán usurpados por científicos con décadas ejerciendo de científicos, por sus manos habrán pasado cientos y cientos de trabajos de otros. Me pongo bajo su piel, me proponen usurpar un trabajo cuando durante décadas de ejercicio de mi profesión he respetado los cientos de trabajos que han caído en mis manos, y... no me es verosímil que ese profesional, responsable durante décadas, se preste al robo; más, que se pelee por usurpar; porque sin haberlo visto, en el reparto de mis trabajos (la mayoría de ellos ya están adjudicados), han existido sus tira y aflojas. No es verosímil que con esa trayectoria profesional alguien se preste a tal robo; pienso que mi caso no sería el primero, y que de no haberse torcido, mi caso no se habría conocido, probablemente como tantos otros.

    Y volviendo al inicio de la hoja, y terminándola: ¿qué clase de miserables tengo enfrente?, ¿a qué clase de miserables estoy enfrentado?

    domingo, 17 de marzo de 2013





    Edipo Rey

    Edipo Rey es mi más admirada obra de teatro; está escrita hace 2.500 o 3.000 años, no recuerdo exactamente la fecha de su estreno, y considero que al día de hoy todavía no ha sido superada. Curioso y meritorio, porque pertenece a los orígenes conocidos del Teatro. Este día de hoy, que lo llevo ajetreado, más bien los dos o tres últimos días, mis reflexiones me han traído a la mente Edipo Rey, concretamente el monólogo de Creón. Este fragmento es parte de la adaptación de la obra a mi estilo de dialogar:

    Edipo.— En lo que a continuación te preguntaré sí podrás contestarme pues es concerniente a ti.

    Creón.— Si lo sé, he de decírtelo.

    Edipo.— Di pues que el adivino nunca habría mencionado mi nombre de no haberse puesto de acuerdo contigo.

    Creón.— ¿Así lo piensas? Responde entonces tú a mis preguntas.

    Edipo.— Pregunta cuanto quieras, nada te conducirá a considerarme el asesino.

    Creón.— Te casaste con mi hermana y con ella continuas unido en matrimonio.

    Edipo.— Cierto, como negar esto.

    Creón.— Accediste al reinado por derechos de ella y como iguales gobernáis la ciudad.

    Edipo.— Los mismos derechos le tengo asignados a ella que a mí mismo.

    Creón.— ¿Y no soy yo tercero, junto a vosotros dos, con iguales derechos?

    Edipo.— Así es y eso te convierte en el peor de los amigos.

    Creón.— Eso no es así, piensa conmigo, considera primero mi situación. ¿Quién quiere vivir en la zozobra si puede dormir tranquilo y con iguales derechos? ¿Qué ganaría yo ascendiendo al trono? Estoy a tu lado y de tu confianza gozo. ¿Quién quiere un trono si goza de sus derechos sin sufrir sus penas? Necio sería si anhelase entronizarme sin aumentar mis beneficios, cambiar mi vida tranquila por otra de preocupaciones. Me basta la razón para no ser un traidor. Ni albergo la ambición del trono, ni tengo tratos con quienes pudieran ambicionarlo. Queda tranquilo, manda un emisario al oráculo, que los dioses te digan la verdad de mis intenciones. Consulta a los dioses y si ellos dictaminan que algo tengo que ver con intriga alguna dame muerte. Pero no me condenes por meras sospechas, no cargues sobre mis espaldas fama de traidor sin pruebas de ello. El tiempo te ha de enseñar; solo el tiempo dice cuando un hombre es honrado, en tanto que al traidor un solo día sobra para descubrirlo.

    Corifero.— Bien ha hablado en su defensa, no le faltan razones, las solas sospechas en un juicio apresurado pueden conducir al error.

    sábado, 23 de marzo de 2013 (00:25)





    Trabajos y licencia

    Cada uno somos responsables de contribuir a la sociedad con arreglo de las posibilidades que la vida haya colocado en nuestras manos. Se puede contribuir poco a la sociedad y estar haciendo lo suficiente, porque a la larga es la vida la que manda; y se puede contribuir con lo que parecería una gran aportación y no haber cumplido con ese compromiso.

    No he sido yo quien lo ha querido ni he sido quien lo ha buscado; pero, sin modestias forzadas, entiendo que la vida me ha colocado en una situación privilegiada (paradójico, ¿no?); al día de hoy mis trabajos pueden suponer una contribución a la sociedad, y entiendo que depende de mí, de como proteja esos trabajos, de como trate esos trabajos, que la aportación pueda ser menor o mayor.

    Al día de hoy ni siquiera me planteo la posibilidad de luchar por una transformación de las estructuras, y menos hacer proselitismo sobre mis ideas políticas, que son fundamentalmente democráticas. Todos, al menos yo, hemos soñado con poder contribuir a la transformación de las sociedades haciéndolas más justas, y los que hemos militado en movimientos o partidos políticos, eso era lo que buscábamos con nuestra militancia. En mi situación actual, con los trabajos que llevo realizados, tras ese momento que me llevó a comprender que su fuerza transformadora se debería a que estos fuesen de libre disposición, al alcance de todos, pienso que es haciendo valer esos derechos como mejor puedo contribuir con la sociedad.

    Llegado un momento, cuando aun mantenía algún vínculo con mi tierra natal, pensé que esa intención de dejar todos estos trabajos fuera de mi control, sin posibilidad de favorecer al país que me vio nacer, no solo no perjudicaba al que fue mi país, sino que desvinculados esos trabajos de su manipulación mercantil, dotándoles de una capacidad transformadora, estaría favoreciéndolo con lo que en economía se denomina "intangibles", bienes que no son materiales, pero que pueden suponer un mayor valor que los materiales. En un desarrollo normal de la proyección de mis trabajos, puestos en licencia libre, España, que estoy hablando de España cuando me refiero al país donde nací, se habría beneficiado de unos "intangibles" que se habrían proyectado durante un largo tiempo. Mis trabajos quedarían necesariamente vinculados a España, y la imagen de España recogería los posibles logros de esos trabajos, tanto o más, claramente más que yo mismo. Si mis trabajos hubiesen adquirido proyección, este sería un valor superior al que hubiese supuesto la creación de tal o cual empresa con determinada capacidad para generar trabajo (que ya se ha hecho con alguna usurpación, que ha supuesto carga de trabajo para algunas empresas, pero empresas que llegado el momento, se han sumado al problema en lugar de ser solución de algo). Doy por hecho el valor de mis trabajos ya que si no, no me encontraría en la situación en la que me encuentro.

    Pero al margen de esto, pienso que es, puestos a disposición de todos, como pueden adquirir la mayor capacidad transformadora. Y esto significa que dejan de pertenecerme, que pierdo el control sobre ellos, que una vez puestos a libre disposición, pierdo toda capacidad de decisión sobre ellos. Es por eso la renuncia a cualquier aspiración ajena a este proyecto, aspiración que no haría sino restar en lugar de sumar. En cierto modo, otras aspiraciones serían incompatibles con mi propósito de que mis trabajos sean de libre disposición.

    En aquel momento, tomada la decisión, implícitamente renuncié a influir más allá de lo que puedan influir mis trabajos. Pero también, es que entiendo que mis trabajos puestos a libre disposición, tienen la suficiente fuerza transformadora como para que las sociedades avancen en sus derechos políticos: el libre acceso del conocimiento favorece la cooperación entre países, y el proyecto en sí favorece la comunicación y un tipo de sociedades bien comunicadas, lo que facilita un más racional aprovechamiento de los espacios con poblaciones más equilibradas, con una mejor gestión de los recursos, un fácil trasvase de mercancías y una mejor comunicación entre poblaciones y personas. Todo esto debería favorecer el avance de las sociedades y que unas tirasen de otras, avanzando igualmente en derechos.

    Todo puede parecer muy pretencioso, pero repito, no soy yo el que he puesto en valor mis trabajos, no estaría en esta situación si estuviera equivocado.

    Termino reiterando mi compromiso y mi propósito de que mis trabajos lo sean de libre disposición, en los términos expresados ya con anterioridad, aun a pesar de las dificultades para mantener esta decisión ante las presiones, agresiones, manipulaciones e intimidaciones. Sería una irresponsabilidad que por comodidad o por no quedar expuesto, no pelease por hacer valer lo que es uno de mis derechos: licenciar mis propios trabajos bajo la licencia que estime, sin más consideraciones; sería cruel enfrentar mi decisión, a la gestión de los derechos de la propiedad intelectual con licencias tradicionales, al menos a lo que conozco, a los abusos que se comenten en el país desde el que escribo.

    viernes, 29 de marzo de 2013





    También me dan alegrías

    Yo entiendo que la situación del país desde el que escribo no da motivos de alegría, no a sus ciudadanos, y no debería ser motivo de alegría para extraños. Como igualmente, la situación mundial tampoco es motivo de ninguna alegría, a poco que nos identifiquemos con las víctimas de intereses "geopolíticos", nos impedirá dormir con tranquilidad. Pero incluso esas víctimas, también las víctimas de este país desde el que escribo, pienso que en casos sobrevivirán gracias en parte, a momentos en los que les desborde la alegría.

    Sí, es raro, vivir en situaciones dramáticas, incluso trágicas, y que en momentos explotes de alegría. Eso me ha pasado hoy a mí, editando en el portal, durante la edición de la serie Clase de Economía, y aún después recordándolo. Hacía mucho tiempo que no me partía el culo a reír. Sí, es dramático que un país caiga en manos de gente como esa, han hundido el país, han llevado a muchos de sus ciudadanos a la indigencia, han desmantelado el tejido social, y se ríen porque, con gusto, los que todavía pueden, auxilian a los que se ven en la calle sin recursos; se disponen, ayudados por la "estabilidad", a gestionar la miseria, y se felicitan y se jactan porque esa estabilidad les va a posibilitar gestionar esa miseria sin contestación y sin protestas. No es motivo de alegría y menos de alegría ajena. Pero es que a su fondo canalla, les acompaña su compostura cómica: son ridículos, y esto hace que, al menos yo, me parta a reír.

    Eso me ha pasado hoy, en mi caminata diaria, recordando el espectáculo del Señor Montoro, recordando la suerte que he tenido encontrándome en frente a estos personajes, que me joden, pero que también me hacen reír. He tenido que hacer esfuerzos para no ir riendo de principio a fin, para no hacer el ridículo riendo sólo al tiempo que caminaba. La Clase de Economía del señor Montoro no es ni para reírse ni para alegrías, lo entiendo; puesta en contexto, es la conferencia del ministro de Economía de un país con más del 26% de sus ciudadanos en paro, con más de seis millones de parados, muchos de ellos habiendo acabado cualquier tipo de subsidio, sin ingresos, un país con millones de familias sin ingresos, conferencia que se produce al día siguiente de publicarse el logro económico del mes anterior: 31 nuevos puestos de trabajo (una provocación más para jactarse y corroborar sus capacidades manteniendo la estabilidad del país). Entiendo que no es ni para reirse ni para alegrarse.

    Fotograma del Ministro Montoro mostrando una amplia sonrisa

    "Los sindicatos en España están llevando adelante negociaciones de convenios que son los mejores del Mundo. (Acabando con una amplia risa) Yo también cuando me reúno con ellos les digo: ¿por qué no haces eso con las administraciones públicas?, je, je, je. Decir. Ya lo haremos..."

    Esta noche, me he tomado una cerveza negra en una terraza, que no sé por qué ya no es una cerveza negra, que es, o tostada o pinta (que esto último sería más una medida) o oscura, pero ya no hay cerveza negra. Bueno, pues me he tomado una cerveza negra en una terraza, he ayudado a un músico que amenizaba la terraza, no le he dado mucho, un euro, pero suficiente para comprar las treinta y cinco empresas del Ibex, y comprarlas a beneficio de inventario, porque probablemente perdiese dinero en la compra. Luego me he acercado por Chueca, me he tomado un vodka bien servido, también en una terraza, en una de sus terrazas; a un lado una pareja de lesbis y al otro un totum revolutum, lo da el barrio, de cinco o seis, todas, mujeres: una alegría para los ojos. Me he tomado en Vázquez Figueroa un Hot-dog clásico, muy rico, servido por una maciza, y ya de vuelta, lo de siempre: me han colocado delante a una muchacha que se estiraba la mini minifalda para evitar que se le viera el culo (un cinturón ancho elástico en color negro), me he topado con las parejas de bobalicones que a modo de estatuas de hielo, dan más frio que calor, salpican el recorrido; lo de siempre. Y hoy, como otros muchos días, haciendo esfuerzos para no partirme de risa o levitar de alegría, hoy porque entiendo que me salió una buena serie (mi estado de ánimo lo da el que en el día, ese mismo día, lo anterior no cuenta, me haya salido un buen apunte o no).

    Entiendo que no debería estar satisfecho, que no es ni para reír ni para estar satisfecho; que al margen de otras consideraciones, invierto la mayoría del tiempo en gilipolleces como esa, que tengo pendiente temas importantes, que no podré o no querré acometer esos trabajos para evitar que los señoritos de las chaquetas de cuadros los malversen. Tampoco debería sentirme satisfecho porque, como en otras ocasiones, no es mío el mérito, me lo dan todo hecho, como en otras muchas ocasiones; en estos momentos me viene a la mente lo de Shakespeare: merito de shakespeare y de La Milagrosa; y se podría hacer una buena lista de apuntes que os los debo enteramente a vosotros. Pero hoy me he levantado del teclado olvidándome de todo eso. Señor Montoro, el vodka de esta noche, vodka bien servido y en buena compañía, lo brindo a su salud.

    sábado, 07 de septiembre de 2013





    Referencias e influencias

    Es pretencioso definir las referencias e influencias de un autor, porque esto le es difícil incluso al propio autor, al menos a mí me es; y son pretenciosos aquellos que piensan que son capaces de encontrar esas referencias y esas influencias. Esto, encontrar referencias e influencias, se hace necesario en los casos en los que el autor ya no está entre nosotros, como medio de profundizar en el conocimiento de ese autor y de su obra, y esto se hace en los autores que son de nuestra admiración, otra cosa sería absurda. Esta labor puede ser imprescindible haciendo bueno el pensamiento de Leonardo da Vinci: "El gran amor nace del gran conocimiento de aquello que amamos"; cuanto mayor conocimiento adquirimos de aquello que es de nuestra admiración, más disfrutaremos con su contemplación. Es lícito y puede ser imprescindible, en el intento de profundizar en el conocimiento de un autor o una obra, intentar localizar sus referentes, y dar por buenos esos referentes, aun sabiendo que son especulaciones con mayores o menores posibilidades de ser certeras. Las influencias de un autor únicamente las conoce el propio autor, íntimamente; en casos, incluso las influencias declaradas por el propio autor serían cuestionables.

    Me referiré a la que sería mi formación como dramaturgo. En mi juventud me sentía atraído por el Teatro, asistía a gran parte de lo que se representaba en Madrid, pude asistir a un centenar de representaciones; veía Teatro en la Televisión, un programa de Teatro clásico (Estudio Uno), y otro de Teatro vanguardista (en el entonces canal UHF), pude ver un centenar de obras de teatro; y leía Teatro, otro centenar de obras; todo aproximadamente. Pero esto solo dice sobre mi formación teatral, de ello no puede desprenderse ni mi influencia ni mis referentes, porque de lo visto y leído hubo lo que me gustó y lo que no me gustó. Intentar encontrar mis referencias en aquel acercamiento mío al Teatro es una temeridad, más porque en aquel tiempo se emitió, se editó y se representó muchísimo más Teatro del que pude ver, leer o al que pude asistir; ni yo mismo puedo saber a ciencia cierta el Teatro que vi y que leí en concreto.

    Ese no sería el camino para encontrar mis influencias. De aquella etapa y de las posteriores, la gran mayoría del Teatro al que he tenido acceso me ha servido para saber lo que quería y lo que no quería escribir, me sirvió para conocer los recursos que se utilizan al componer una obra de teatro, y tratar de huir de recursos fáciles con resultados que no me agradaban; también, para conocer otros recursos que sí me parecía que funcionaban. Pero esto pertenecería más a mi formación que a mis influencias. Paralelamente accedí a autores y obras que son de mi admiración, en esos autores y esas obras que son mis referentes es donde se puede encontrar mis influencias, al margen de anécdotas que pueden ser más o menos acertadas.

    Como ejemplo de lo difícil que es buscar influencias. De La fortaleza se podría decir que su influencia es Esperando a Godot de Samuel Beckett, y se pueden encontrar semejanzas con Esperando a Godot, sin embargo su influencia debe buscarse en Bernarda Alba. Quien lea La Fortaleza puede encontrar muchas semejanzas con Esperando a Godot y probablemente ninguna con Bernarda Alba, pero su influencia es Bernarda Alba de Lorca.

    A los autores nos gusta que se encuentre en nuestras obras referencias, pienso que no es un gusto particular mío, personalmente me gustaría que se encontrasen en mis trabajos referencias a autores a los que admiro. He podido observar como en ocasiones se entrevista a un autor, de cualquier disciplina, y el entrevistador le comenta de alguna influencia o referencia encontrada en su obra, y he podido observar como el autor en tono condescendiente viene a responderle con un: "Puede ser, sí, puede ser", y en ocasiones he querido advertir en él una sonrisa interna. Bueno, a mí me pasa lo mismo, no voy a negar la influencia que hayan podido tener en mis trabajos autores que son mi referente y a los que admiro, entienda que han influido o no en mis trabajos, porque incluso me podría equivocar si lo negase. Lo que no soporto, y pienso que ningún autor soporta, son las rémoras de cualquier tipo.

    martes, 08 de octubre de 2013





    Sintaxis y hortografía

    Vuelvo sobre el tema, sobre mi sintaxis y mi ortografía. La ortografía la sobrellevo con muchos esfuerzos, siempre he tenido una ortografía desastrosa y nunca he logrado corregir un borrador con soltura. De joven, la máquina de escribir era para mí un instrumento de tortura, os podéis imaginar, únicamente hay que trasladar mi modo de repasar los escritos, para haceros una idea de la catástrofe que suponía usar parecido método sobre una máquina de escribir.

    La primera, la heredada de mi padre, la que figura en alguna de las fotos que he subido, acabó partido uno de los ejes que dan soporte al papel, aún sigue partido, lo partí al tirar con rabia de la hoja que se encontraba en el rodillo.

    Recuerdo una anécdota. De joven escribí una obra de teatro parecida a un vodevil, que quería ser un vodevil, la pasé por censura, en tiempos de la censura franquista; cuando fui a recogerla me recibió el censor, el hombre me sentó frente a la mesa y en tono paternal y con mucha delicadeza, no es ironía, mantengo un grato recuerdo de él, con delicadeza, casi costándole trabajo decírmelo, me vino a aconsejar que debería de estudiar la ortografía si quería dedicarme a escribir. Me corrigió todas las faltas en el ejemplar que me devolvió, con el visto bueno, y creo recordar, sin ninguna modificación del texto que no fuesen las faltas de ortografía.

    La ortografía, procuro mantenerla, con esfuerzos, pero procuro mantenerla aunque la considere un anacronismo, tan arcaico que al día de hoy es difícil de superar. Con la sintaxis ya es diferente, cometo errores de sintaxis por mi falta de formación y cometo errores de sintaxis por mis problemas de coordinación, problemas que le debo a mis miserables; pero en un gran número de ocasiones transgredo esas normas deliberadamente, en la búsqueda de formas de expresión. Un pesar que mantengo es el no poder expurgar mis escritos de faltas de sintaxis que me pasan desapercibidas por mi falta de formación y otras derivadas de mis problemas de coordinación, de aquellos casos en los que intento una redacción que podría calificarla de más expresiva. Sé que una frase no se puede dividir por comas a menos que se alteren sus componentes; hasta ahí llego, pero me empeño cortando las frases con comas, como me empeño en redactar mal las enumeraciones o iteraciones, ¿se llaman enumeraciones e iteraciones?, en las que no separo la última mediante una i griega y tampoco las termino con puntos suspensivos. Eso también lo sé, como también sé que en casos, quizá en demasiados, no logro los efectos deseados; pero valoro que entre todos los fallos pueda surgir un acierto.

    Esto viene porque habiendo incluido en una hoja "visos de verosimilitud", al final se ha quedado en "verosimilitud", he consultado en la RAE el significado de "visos", el significado concreto, su uso lo conocía, quería conocer exactamente su acepción.

    No he perdido el tiempo en la consulta porque he aprendido otra acepción de "viso" que desconocía:

    1. m. Altura o eminencia, sitio o lugar alto, desde donde se ve y descubre mucho terreno.

    Más de una acepción, porque otras también las desconocía; pero esta ha sido la que más ha despertado mi interés, ayudándome también a conocer el significado de algunos topónimos.

    También, ahora que estoy en procurar dar un formato atractivo a los textos, que procuro cuidar la presencia de las hojas, haciendo lo que puedo con márgenes y espaciados (no siempre acaban pareciéndose a lo que busco), trabajando con tipos de letra y organización de títulos,... enfrentado a una entrada de la RAE, me he entretenido observando su formato.

    Genio y figura, como en el caso de la ortografía, sin decir nada del conjunto, que es agradable; pero el contenido, la gran profusión de abreviaturas: se han quedado anclados en las primeras décadas del siglo XX. Se podría justificar si fuese estéticamente aceptable y no dificultara la lectura, pero no lo es y sí la dificulta.

    Digo que también en esto están anclados en el pasado porque tal recurso era propio de tiempos en los que se componía con tipos fijos, existían unas cajas de tipos con una determinada cantidad de tipos de cada carácter, y había que estirar la caja para poder completar el cuadernillo. Las abreviaturas, tal profusión de abreviaturas, suponía un ahorro de tipos.

    Captura de pantalla de la página de la RAE de la entrada "Viso"

    Llegaron las linotipias, para mí, máquinas de escribir que me recordaban a los órganos de las iglesias, porque disponían de un teclado muy semejante a una máquina de escribir que quedaba incrustado en el centro de tan aparatosa máquina, formando parte de ella, como una mínima parte de ella. Ya no eran tipos fijos sino que el material fundido en el interior del órgano llegaba a componer una plancha, con el texto atendiendo a las exigencias del linotipista. Posteriormente, terminado el uso de la plancha, ese majestuoso órgano que me parecía la linotipia cuando era pequeño, engullía la plancha, nuevamente, porque, su material formando parte de anteriores planchas, en otras ocasiones habría sido ya presa de sus llamas, y volvía a fundirse para volver a componer otra nueva plancha.

    Luego llegó el offset, hasta llegaron las "vietnamitas", y al final nos encontramos ahora en que todos disponemos en casa de una imprenta con una caja de infinitos tipos. Bueno, pues tal profusión de abreviaturas, al día de hoy es conservada por la RAE, como conserva la ortografía.

    Si me he parado a pensar sobre mi ortografía y mi sintaxis, ha sido porque en una extensión de sus acepciones he encontrado la siguiente:

    al ~.
    1. loc. adv. Dicho de mirar ciertos objetos a fin de cerciorarse de su color y tersura: Al soslayo.

    Y me ha recordado otra trasgresión mía: Poner mayúsculas a continuación de dos puntos. En este caso sé que no está admitido, que después de dos punto va minúscula, excepto tras el encabezado de cartas y los literales entre comillas. Se podría extender ese uso de las mayúsculas como lo hace la RAE, a un seudoliteral sin comillas; aunque yo en este caso, o lo habría encerrado entre comillas o lo habría puesto en minúsculas. Creo que al menos hasta ahí debería existir esa flexibilidad, como la que yo me otorgo a mí mismo cuando pongo mayúsculas detrás de dos puntos en los casos en los que quiero significar algo parecido a un inicio de la frase. Como también me permito utilizar varias veces dos puntos en la misma frase.

    En este último caso, me chirría hasta a mi mismo, pero son intentos; quizá, si con el uso de varios dos puntos en la misma frase se da que en algún caso la frase adquiere una mejor expresión que evitándolo, serviría de modelo y se habría dado con otro tipo de frase, se habría ampliado la capacidad expresiva del lenguaje. También es una manía mi relación con los paréntesis; me molestan los paréntesis, tanto cuando leo como cuando escribo, eso que últimamente estoy poniendo paréntesis hasta de varias líneas; pero lo usual es que los evite, aunque en ocasiones esa manía me haya llevado a construir mal la frase; y es que los considero un fracaso, el fracaso en la construcción de una frase. Siempre he renegado de ellos, allí donde en alguno de mis textos encontréis un paréntesis, no el de un sinónimo o una mínima puntualización: un largo paréntesis; es que o no he encontrado la manera de eliminarlo o no me he tomado el tiempo suficiente para construir la frase a mi gusto.

    Termino. Bien que la RAE, como no, interprete como correcto aquello que ella misma redacta, también puedo yo exponer que en este caso habría seguido estrictamente la norma en su ortodoxia. Ahora, me gustaría oír lo que han opinado, porque han opinado, y en qué términos, sobre mi heterodoxia en este aspecto en concreto y en otros, aunque esos otros entiendo que pueden ser menos justificables.

    martes, 04 de febrero de 2014





    Censurado

    La censura, inevitablemente termina cayendo en el ridículo. En la hoja anterior hablé de mi censor, aquel que me corrigió las faltas de ortografía y me puso el visto bueno en aquella comedia de juventud; pero la censura no siempre es así, esa podría considerase una excepción. Aquella anécdota, de la que guardo un grato recuerdo, me sirve para intentar componer esta nueva hoja, tratar de describir aquellos comienzos como aprendiz de escritor.

    Tendría escasamente diecinueve o veinte años cuando me encaminé con mi comedia bajo el brazo para que pasara la censura y poderla ofrecer para su representación, en la edad puedo equivocarme, son recuerdos, en algún lugar debe de encontrarse la copia de esa primera comedia, con el visado de la censura y las correspondientes correcciones. Probablemente, el verme con una comedia debajo del brazo a los diecinueve años me provocase inseguridad, probablemente porque pensase que pensaran que era un pretencioso; el que aquel que me censuró la comedia me tratara con consideración, cuando probablemente me enfrenté a la entrevista con todos los temores, sería lo que más haya contribuido a que conserve ese grato recuerdo de aquella entrevista. Luego está la anécdota, solo me puede pasar a mí, la anécdota y que guarde un buen recuerdo de mi primer encuentro con la censura.

    En aquellos momentos ya guardaba en el cajón mi poemario, veinte o treinta poemas, no muchos más, producto de mis primeros intentos de dar forma a mi vocación, el producto de uno o dos años delante de la máquina de escribir, lo único que en aquel tiempo y aún hoy considero válido de aquellos primeros años; lo demás, si no se rompió en aquel tiempo, debería estar roto; porque para un escritor, considero, tan importante es romper como escribir. Una de las escasas seguridades con las que puede contar un escritor cuando se enfrenta a la hoja en blanco es saber que puede romper lo escrito si no se siente satisfecho con ello; probablemente sea con lo único que cuente un escritor, así como cualquier otro creador, ante la inseguridad de enfrentarse a un nuevo trabajo. Saber que puedes romper aquello que has escrito y no te gusta debe ser ¡la hostia!

    A los diecisiete o dieciocho años me encontraba con un poemario en el cajón, y un poemario difícil, lo recuerdo como poemas de tintes tremendistas, imposible que llegaran a publicarse, por los propios poemas y porque era un adolescente apartado del círculo de la literatura, esto suponiendo que tuvieran algún valor. Mi vida parece que discurre por círculos que se van repitiendo. Ya he comentado en otros apuntes como surgió Licor de Bombón, surge como un intento de hacer valer ese otro trabajo mío anterior: la contestación a la Teoría de La Relatividad. Igualmente, aquella comedia surgió como un intento por poder vivir de la literatura, olvidarme de aquellos poemas, mantenerlos en el cajón e intentar abrirme camino por otras vías, y así, posteriormente poder hacerlos valer.

    Aquella comedia, una especie de vodevil, la recuerdo como una comedia convencional que recogería, con seguridad, todos los tópicos de aquellas comedias que, aun con excepciones, ocupaban las carteleras de los teatros comerciales de aquella época. Y es que era esa precisamente la intención: escribir una comedia con las máximas posibilidades de estreno.

    Acabé la comedia, recuerdo su argumento, a grandes trazos era un marido que moría, lo que no recuerdo si envenenado por su mujer, y que regresaba. La trama que recorre toda la comedia son los intentos del marido difunto por que su mujer se acueste con uno o con otro, probablemente con su mejor amigo, y esto porque en vida se hizo merecedor del infierno y ahora debía hacer méritos para consolidar su posición en él. Esta era la comedia.

    Una vez terminada me encuentro casi en la misma situación que con el poemario: ¿Quién siquiera iba a leerme la comedia? En los teatros en aquella época únicamente estrenaban tres o cuatro comediógrafos de firma reconocida y comedias que se traían de fuera que ya habían sido un éxito y permanecido en cartel varias temporadas. Esa comedia no la llegué a dar a leer a nadie que no fuera del círculo familiar, nuevamente otro trabajo arrumbado en el cajón.

    Llegó el tercer intento, que vino de la mano del auge que adquirieron en aquella época los café-teatro. Casualmente asistí a uno de ellos, luego a otro, a un tercero, y advertí que podría escribir algo parecido a lo que se representaba en ellos. Me puse a la tarea y salió una obra propia para representarse en un café-teatro: dialogo cómico, cancioncilla, diálogo cómico otra cancioncilla; así hasta la cancioncilla final. Esto sí que debería estar quemado, malo por necesidad, malo por los presupuestos con los que inicié su escritura y malo porque jamás he sabido componer una rima. Sin embargo en este caso sí me decidí a darla a leer, se la di al empresario de una de aquellas salas en las que había asistido a aquellas representaciones que me animaron a escribirla, y me la leyó, y me la cogió. Seguía en representación el mismo espectáculo, me dijo que tenía comprometido ya el siguiente pero que a continuación representaría el mío, y así quedaron las cosas. Coincidió con el tiempo en el que tuve que ir a hacer la mili, estuve poco al tanto, no recuerdo si después de ese otro espectáculo aún pusiera en cartel otro u otros incumpliendo el acuerdo, yo tampoco me preocupé demasiado por mi propia obra, y en este entreacto, lo mismo que los café-teatro proliferaron de la noche a la mañana, de la noche a la mañana desaparecieron. Nuevamente volví a abrir el cajón para meter aquella obrita.

    Siempre que recuerdo aquellos comienzos, aquella forma de intentar abrirme camino como comediógrafo, me vienen a la mente los mismos pensamientos. Nunca me he sabido vender, ni como escritor ni en mi actividad profesional que paradógicamente, siendo principalmente la de estaquero, siempre ha sido una actividad comercial. Pero supongamos que hubiese sabido venderme, hubiese sabido mover aquella u alguna otra comedia, que se hubiese estrenado y hubiese sido un éxito; siempre extraigo la misma conclusión: si aquella comedia u otra hubiese llegado a estrenase, si hubiese sido un éxito, a aquella comedia le habría seguido otra, y otra tercera, en vista del éxito habría aplicado la misma fórmula a una cuarta y aún a una quinta: al día de hoy, probablemente llevaría treinta o cuarenta comedias escritas, estrenadas todas, esto con seguridad si la primera hubiese llegado a ser un éxito, habría vivido desde muy joven con el reconocimiento que adquiere un comediógrafo, y probablemente no habría ni siquiera imaginado que pudiera hacer otra cosa que no fuera escribir comedias, aquellas que más éxito pudieran cosechar, incluso es muy probable que los poemas hubiesen quedado igualmente en el cajón. Y estos pensamientos siempre acaban con la misma conclusión final: este país desde el que escribo se ha perdido un comediógrafo de éxito por mi defecto de no saberme vender, y yo una vida regalada.

    Y termino como empecé, con una referencia a la censura, a el ridículo al que puede llegar la censura, con una anécdota de aquellos tiempos en los que frecuenté el mundillo del café-teatro, llegó a mi conocimiento uno de los trabajos de aquella censura, en una de aquellas obras de café-teatro, una de sus acotaciones era algo parecido a esto: "El protagonista sale del fondo de la sala atravesándola entre sus mesas para llegar al escenario, de una de las mesas coge un cubalibre", el censor censuró "cubalibre". Me pregunto: ¿tomó la compañía las debidas precauciones sustituyendo el cubalibre por una bebida transparente como el Gin tonic para que en el caso de que se presentasen los censores en la sala no hubiera dudas?

    miércoles, 05 de febrero de 2014





    A tres bandas

    A tres bandas, en contraposición al billar americano al que vienen jugando conmigo mis miserables desde hace catorce años, los canallas que tengo enfrente, en esta hoja: mis miserables.

    A tres bandas porque así represento mi defensa ante sus ataques, que pretenden concluir con mi asesinato. Un asesinato que no les es suficiente, antes de ello deben ver el medio de usurpar mis trabajos e infamarme hasta lograr mi total descrédito, presentarme como un ser ruin y, no satisfechos con esto, también como un ser ridículo (probablemente en aquellas 17.000 páginas del señor Bono depositadas en Las Cortes españolas).

    A tres bandas, mostrando en estas páginas diferentes aspectos de mi mismo como defensa, contraponiéndolo a sus infamias, sus intentos de usurpación y sus intentos de acabar con mi vida.

    Voy a intentar describir la labor llevada a cabo durante estos dos últimos años en el portal. Lo inicié sin contar con conocimientos sobre Html y la Web, tras ser borradas gran parte de mis páginas de usuario en Wikipedia y tras haber continuado en un blog aquella labor iniciada en aquellas páginas de usuario. Las posibilidades que me ofrecían los blogs prediseñados no terminaron de convencerme y me decidí a diseñar yo mismo el espacio en el que continuar colgando mis trabajos.

    En otras ocasiones he comentado mis inicios en wikipedia. Lo mismo que la escritura de aquellos tres blocs en su día me sirvieron para salir de un estado de catatonia, mi colaboración en Wikipedia me sirvió para poco a poco ir saliendo del estado de total atonía en el que me encontraba, una atonía provocada por mis miserables, miserables que siempre han mantenido los mismos objetivos: impedir que progresara en mis trabajos, tomándose el tiempo necesario para su usurpación y, una vez conseguido esto, deshacerse de mí, del modo en el que las circunstancias mejor hubieran venido o venga para sus intereses; convertirme en un pelele a su servicio habría sido una forma de deshacerse de mí.

    Estoy satisfecho de mi labor como articulista en Wikipedia, con salvedades, ahora entiendo que en casos habré sido conducido a ediciones que respondiesen a sus intereses, porque la actual labor de mis miserables de arrastrarme a la publicación de apuntes que les permita construir un rompecabezas, rompecabezas con el que componer una historia que responda a sus objetivos, este obrar ya se daría en aquel entonces, ya se daba. Pero en general, estoy satisfecho con esa labor, y la generalidad de mi labor en Wikipedia me sirve para entender que sus intentos no prosperaron, al menos en la medida en que habrían querido. Aun con esto, mis ediciones deberían someterse a revisión, porque aun contando con un gran número de referencias aparentemente sólidas, escapa a mi capacidad constatar que sean veraces.

    Desde casi un principio mis ediciones en Wikipedia fueron encaminándose hacia mis polos de interés, y a través de mi labor como articulista intenté, desde un principio, en la medida de mis posibilidades y de las que pudiera ofrecer Wikipedia, crear un ambiente que fuese favorable a la recepción de mis, llamémoslas, teorías. Creo recordar que entre mis primeros artículos se encuentra Filosofía zoológica, en un intento de dar visibilidad a Lamarck; o Aline y Valcour y otras obras del Marqués de Sade, en otro intento de divulgar un Sade diferente al que hasta entonces se divulgaba. Pero en aquel entonces, tampoco me atrevía a ir mucho más allá, no acometí la edición del lamarkismo o la edición de la biografía de Sade, porque como articulista de una enciclopedia debería haber editado esos artículos ateniéndome a lo establecido y no, contradiciendo lo establecido. Pero poco a poco, estirando las referencias cuanto pude, llegué a la edición de los artículos sobre Biología, sobre todo llegué a la edición de los artículo sobre Lamarck y el Lamarkismo, todo en un intento de crear ese ambiente favorable al lamarkismo, por entonces deliberadamente denostado como medio de apuntalar y mantener un darwinismo sin fisuras, colocado a lado del creacionismo.

    También llegué, valiéndome de referencias de aquellos que denostaban a Sade, a componer una biografía que lo reivindica. No sé si he comentado en alguna ocasión cómo llegué al convencimiento de que la figura y la persona del Marqués de Sade y su obra no se correspondían con lo que la historia nos mostraba de él y de esta. Sobre la obra me sirvió la lectura de Justine, y fue la lectura de una de esas biografías que mostraban a un Sade depravado la que me sirvió para comprender que el Marques de Sade no era tal monstruo. Leyendo aquella biografía pude advertir que se partía de una imagen de él preconcebida y que página tras página se pretendía dar consistencia a esa imagen preconcebida. En aquellas páginas no encontré motivos sólidos que sustentaran tal imagen, y aunque la lectura de una única biografía habría sido insuficiente, como se trataba de una biografía denigratoria, también moderna, mi razonamiento fue que de existir aquellos hechos que respaldaran tal imagen, se encontrarían en aquella biografía. No los encontré, únicamente encontré tergiversaciones y juicios de valor para sostener esa imagen preconcebida que se quería mantener. Bueno, pues valiéndome de aquellos que mantenían esa imagen, valiéndome de los hechos que daban soporte a sus juicios preconcebidos, en algunos casos enfrentando los hechos a esos juicios de valor, absteniéndome en lo posible de aportar yo mismo ningún juicio de valor, creo que logré editar una biografía que desmonta tal imagen.

    Wikipedia también me sirvió para editar artículos sobre temas que son parte de mis inquietudes, como la Violencia contra la mujer o la Xenofobia, intentando en todo momento que fueran artículos de una enciclopedia y en ningún caso valoraciones personales, como igualmente lo procuré en otros que podrían entrar en conflicto con mi sesgo ideológico. Si en un principio no me tomaba demasiado en serio que mis ediciones en Wikipedia tuviesen un carácter fundamental de artículos de una enciclopedia, pronto mi propósito editando en Wikipedia fue respetar ese carácter, aunque con el devenir del tiempo fuese proyectando mis temas de interés en ella y se pudiera pensar que transgrediendo esa labor de enciclopedista. Pienso que he respetado ese carácter en mayor o menor medida y con mis ediciones siempre he procurado enriquecerla.

    Cuando sentí la necesidad de dar visibilidad a mi situación, momentos en los que estaba sometido especialmente a los amedarantamientos de mis miserables, utilicé mi página de usuario, en este caso, sí trasgrediendo sus normas de uso. La alternativa era usar esa página o crearme mi propio blog, pero para aquel entonces mi vinculación con Wikipedia ya era muy fuerte. En otra ocasión he expresado mi consideración de que Wikipedia son los millones de editores que de forma colaborativa hemos trabajado y trabajan para la creación de millones de artículos puestos a disposición de todos, al margen de cualquier otra consideración, que las hay. Wikipedia me sirvió para escapar de la atonía como ya he dicho, y en Wikipedia pude proyectar inquietudes y realizar una labor productiva en un tiempo en el que pasaba horas y horas con los brazos cruzados, esto, lo que principalmente contribuyó a que saliera de aquella atonía. En aquellos momentos había recobrado fuerzas para poder enfrentarme a mis miserables, no solo llevaba años colaborando en Wikipedia, es que aquellos años colaborando en Wikipedia fueron los que hicieron posible que me encontrara con fuerzas para hacerles frente, también, que abriera un resquicio a mi régimen de aislamiento.

    Mi página de usuario había permanecido parada desde su creación, fue entonces cuando incluí en ella la frase que aún hoy sigue vigente y que resume mi posición desde aquel entonces:

    Y se encontró con una partida de escualos que le invitaron a realizar una larga travesía. Él prefirió quedarse otros diez años en la nevera.

    Anónimo 25-12-2009

    En principio aquella debería ser la única edición que realizara en mi página de usuario; pero poco a poco se fueron sumando los apuntes en ella, al tiempo que abandonaba mi labor como articulista. Mi situación mental y emocional, situación producto del acoso de mis miserables, imposibilitó la serenidad necesaria para continuar esa labor como articulista; si el acoso al que había estado sometido hasta la edición de aquella frase quería inducirme a contemporizar con mis miserables, publicada la frase, los esfuerzos se concentraron en hundirme sicológicamente; consecuencia de esta situación y de mi desequilibrio emocional los apuntes en mi página de usuario se van sucediendo, y llegado un momento, me planteo si continuar con aquellos apuntes o abrir un blog.

    Haciendo caso a las estadísticas de visitas de mis páginas de usuario, las que a mí me llegaban chequeando esa función, estas recibían 30 0 40 visitas diarias. Para entonces ya sabía que aquellos apuntes tendrían parecida proyección colgados en Wikipedia, en aquel rincón de mis páginas de usuario, difícilmente accesible para los consultores, que en un blog propio; incluso disponía de la opción de crear ese blog y colocar un enlace en mi página de usuario, como era relativamente frecuente. También sabía que editar en mis páginas de usuario conllevaba muchas limitaciones derivadas de la trasgresión de su uso, y un estrés añadido tratando de convivir con esas normas, sumado a la inquietud al saber que en cualquier momento, cualquier otro usuario podría borrarlas y no dispondría de argumentos para mantenerlas. La opción del blog habría sido la más razonable, no me cargaba con más presión de aquella que ya me proporcionaban mis miserables y habría editado en el blog con mayor libertad. Si me decidí a continuar con los apuntes en la página de usuario nemo, he arrastrado ese nombre a mi portal, fue por aquella vinculación mía con Wikipedia, en aquellos tiempos una vinculación emocional muy fuerte.

    Fue cuando comencé a redactar en aquellas páginas Filosofía Evolutiva, cuando se borra la gran mayoría de aquellas páginas, en muchos casos sin que mantuviera copia de ellas, tal era mi estado de efervescencia, es entonces cuando, desistiendo de un enfrentamiento estéril, comienzo a trabajar para abrir mi propio espacio en la red.

    Quiero continuar casi de forma inmediata con la redacción de Filosofía Evolutiva, veo como opción para ello un blog que en horas ya lo tienes disponible, pero no pasa mucho tiempo para que me sienta incómodo en él con sus limitaciones de diseño; en ese momento contrato un servidor y me doy de alta en una dirección. Nuevamente procuro una opción rápida con diseños preestablecidos, tampoco me satisfacen y termino decidiéndome a diseñarlo yo mismo.

    Cuando me enfrento a su diseño sé en líneas generales lo que quiero; la primera labor fue saber si técnicamente podría alcanzarse lo que buscaba, y en todo caso, con las posibilidades técnicas que encontrara, procurar acercarme a ese diseño, fundamentalmente como ha quedado, y que es un diseño que lo arrastro desde los tiempos en los que traté de hacer valer lo que denominé ICF (Interfaz de Coordenadas Físicas): una caja de título, un panel lateral, el bloque de información y un cuadro en la esquina superior izquierda*, en este caso la esquina me sirve para dar carácter al diseño de páginas. Decir que la solución la encontré en estas cuatro líneas, en la Red, por supuesto, subidas por uno de los que se preocupan de compartir conocimiento, en este caso ayudándonos en la edición de las páginas web:

    @media screen {
    div#Panel {position: fixed;}
    * html {overflow-y: hidden;}
    * html body {overflow-y: auto;height: 100%;padding: 0;}
    * html div#Panel {position: absolute;}
    }

    Y en "width:33%", la posibilidad de redimensionar los objetos mediante porcentajes. Concretamente buscaba eso: posiciones fijas (en principio mediante "position:absolute") para mantener un panel fijo, y objetos que se adaptaran a las muy diferentes dimensiones de pantalla y ventana en las que se consultarían las páginas.

    Luego también está la suerte: no he logrado igualar los dos primeros diseños: Filosofía Evolutiva y la página de inicio del portal. En parte, esto último, porque procuro apartarme en lo posible de esos dos primeros diseños que me gustaron desde un principio.

    Y desde entonces este portal ha sido la ventana que me ha permitido escapar al aislamiento al que me tienen sometido mis miserables desde hace dieciséis años; en él publico mis trabajos, aquellos que me permiten las condiciones a las que me tienen sometido; y desde este portal les hago frente, denunciando sus agresiones y, en lo posible, procurando contener y poner freno a esas agresiones.

    Y en esta labor, trabajando en el portal, este ha venido creciendo durante estos dos últimos años, en contenido pero también en diseño, porque olvidándome de esas dos primeras páginas, han surgido otras con diseños de los que también me considero satisfecho.

    En cuanto al portal en sí, no quisiera que se considerara algo parecido a un blog; en ocasiones, para repeler las agresiones y maquinaciones de mis miserables adquiere ese carácter, pero fundamentalmente es un espacio al que voy subiendo mis trabajos, trabajos a cuya realización en ningún momento he renunciado, aun con los costos personales que ello significa, porque son estos trabajos la principal fuente de manipulación de mis miserables.

    En ocasiones me he dicho que si parara aunque únicamente fuese quince días, les dejaría sin argumentos; porque las mezquindades que sobre ellos van vertiendo conforme los voy publicando, tengo la certeza que se ven contradichas cuando estos trabajos se posan. Las mezquindades y el provincianismo que se desató contra Deconstrucciones, ya no con su publicación, durante su realización, cuando este trabajo se encontraba sin publicar, conforme iba realizándolo, me imagino que hoy serán difíciles de mantener; como las mezquindades que se vertieron sobre las obras de teatro y sobre mí conforme las iba escribiendo, viendo que sus amedrantamientos no evitaban que continuara con su escritura, me imagino que hoy serán, igualmente, difícilmente sostenibles. Pero afortunadamente surgen nuevos trabajos y apoyándose en ellos, mis miserables cuentan con material para trabajosamente ir urdiendo una u otra trama, según estos trabajos vayan avanzando y por donde. También se habrá, se ha llegado a utilizar una actitud mía ante ellos: mi absoluto desinterés por las señas y contraseñas que utilizan como rasgo que los convertiría en una supuesta hermandad; cuando me adentro en un trabajo las ignoro e ignoro el significado que les queran otorgan; incluso, en casos, me valen como provocación. Y pienso, al margen de las tramas que cuanto más material exista más posibilidades hay de componerlas, debe ser paradójico que los trabajos presentes en este portal sirvan de material con el que poder infamarme.

    Mis miserables llevan más de catorce años tras de mi asesinato, pero no les vale mi asesinato, no les vale hacerme desaparecer, porque el fin último no es mi asesinato, el fin último es la usurpación de mis trabajos, del modo que les sea posible (como más adelante procuraré describir). Mi asesinato no les vale de nada si ellos quedan al descubierto y no pueden usurpar esos trabajos; y más allá, conseguir mi descrédito hasta el punto de que no se les pueda responsabilizar de otra cosa que no sea la desaparición de un ser despreciable y ridículo.

    Y en esta labor, durante estos catorce años han surgido estrategias de todo tipo, desde sosias a los que adjudicar mis trabajos, ahora ante la diversidad de estos trabajos se necesitaría un buen número de ellos, hasta mi desprestigio, hasta la elaboración de estrategias que conduzcan a atentados contra mi vida.

    La usurpación, como les sea posible. En principio la usurpación directa, adjudicándo a terceros mis trabajos, para su explotación en los términos a los que yo me he negado: mis trabajos pasarían directamente a manos de estas terceras personas. En principio, cuando mi bagaje era simplemente la contestación a la Teoría de la Relatividad y posteriormente las obras de teatro, también mi poemario, esto era fácil de instrumentalizar, se adjudicaban esos trabajos y yo desaparecía. Hoy, con trabajos de toda índole, en muchos casos con constancia de su creación, en casos, en el momento mismo de su creación, casi casi conociéndose el proceso de esa creación, aquello no es posible y la estrategia debe ser más elaborada. Se me ocurren varias, y aunque intuya unas y otras, no puedo decir, no se puede decir cual de ellas se vendrá fraguando, porque se vienen fraguando todas, porque al final se concretaría aquella que consideren han logrado consolidar. Se trabaja en todas las direcciones posibles en este y en otros aspectos para llegado un momento, plasmar aquella que haya alcanzado visos de verosimilitud.

    La usurpación lo sería en los términos que les fuese posible: usurpación de trabajos directa o usurpación de trabajos indirecta, usurpación de trabajos para su explotación directa, o para su explotación indirecta, o para hacerse merecedores si no les es posible su explotación mercantil, del prestigio y de los "intangibles" que esa usurpación pudiera reportar. Adjudicar mis trabajos directamente a otros o buscar en otros, referentes que den relevancia a esos otros; que otros pasen como sus autores o que aun pasando yo como su autor, una vez ejecutado el atentado, recojan estos otros sus beneficios, unos como sus herederos y otros como sus inspiradores: todos ellos miserables deudores de mis miserables, quedando por tanto a su servicio.

    Mis trabajos carecen de valor mercantil, lo son o lo serán, no de dominio público, sino Creative Commons, como se entiende Creative Commons: de libre disposición, libre modificación y la obligación de mantener la misma licencia para creaciones derivadas. Si no me usurpan su autoría, este tipo de licencia se debería mantener. Quizá, si lograra imponer ese requisito, si directamente no pudieran anularlo, les quedaría subterfugios para poder licenciar trabajos derivados bajo otras licencias y, aun manteniendo mi autoría sobre ellos, una vez falte (se llega a una edad en la que es necesario acordarse de ese día), hacer heredero o herederos de mi imagen a quienes ellos consideren para recoger los beneficios de la explotación de esa imagen. Decir que los trabajos los realizo en solitario, como corresponde a mi régimen de aislamiento, y que aquellos que pudieran ser presentados como inspiradores, colaboradores o continuadores de mis trabajos, serán unos impostores, los mismos que llevan catorce años empeñados en la usurpación de mis trabajos y mi asesinato. Si no les queda más remedio, me levantarían una estatua, esos que me levantasen la estatua serían los mismos que hubiesen acabado con mi vida, escenifiquen la "regeneración" que escenifiquen.

    En cuanto a mi desprestigio, no valdría cualquier infamia, debe ser aquella que justifique estos dieciséis años. No se formula con nombre y apellidos, ni el nombre y apellidos del que vierte la infamia, y tampoco, en casos, acusaciones directas sobre mi persona, serán difamaciones anónimas intentando crear un estado de opinión, sería en el caso de que consideraran que alguna o algunas de estas difamaciones se han consolidado en la opinión pública cuando los difamadores aparecerían ya con sus nombres y apellidos; estoy esperando es día, mejor si fuese antes de sufrir un accidente.

    Y quedan los atentados, igualmente trascurren durante años, durante años van tomando forma, y en estos casos tampoco es una única forma de atentado; igual que en los intentos de usurpación de mis trabajos como en la difusión de difamaciones, van discurriendo varias formas de atentar contra mí, no contra mi vida, porque únicamente necesitan que un accidente me obligue a ingresar en un hospital, sería allí donde culminarían sus esfuerzos.

    Todos, inevitablemente, en nuestra vida, mantenemos comportamientos de riego, porque quién no tiene en su casa un enchufe que no se ajusta a las normas de seguridad, los accidentes de este tipo se dan, podría ocurrirme a mí, como podría ocurrirle a cualquiera; pero muy pocos después de leer esta hoja ajustarán ese enchufe a la normativa de seguridad, probablemente sí haya quien desenrede un poco los cables de ordenador, que suele ser ese el enchufe; pero con todo, evitando los malos contactos, aun con la acumulación de cables, los consumos no superan el consumo de otros electrodomésticos. Pero accidentes de ese tipo se dan, provocados por el sobrecalentamiento de una toma eléctrica, como se dan un sinfin de accidentes relacionados con nuestro comportamiento cotidiano; intentar que en nuestra vida no exista el riesgo a accidente, sería parecido a vivir en una burbuja, y con todo, los accidentes dentro de la burbuja seguirían siendo posible. Esto no es preparar un atentado, aunque en un momento dado se podría decidir ese u otro motivo parecido como causa del accidente.

    Tienen las 24 horas de mi vida para conocer mis comportamientos, incluso para forzarlos. Me referiré ahora al ámbito de la conducción. Conocen mis hábitos de conducción y pueden, y lo hacen, valerse de esos hábitos o forzar para que los cambie. Pueden hacer que conduzca con inseguridad haciendo que vehículos se aproximen anormalmente al mío, incluso que invadan parcialmente mi carril en el momento en el que los estoy sobrepasando, o pueden de manera continuada hacer que vehículos de gran o mediano tamaño se acerquen tras de mí a mayor velocidad de la usual, o pueden, como hacen, que en mis desplazamientos me encuentre a varios vehículos con un faro fundido o con un faro que deslumbra. Esto en sí es difícil que provoque un accidente, pero el que circule con inseguridad es ya en sí un riesgo de accidente, y se puede ayudar para que el accidente se dé. Más allá de conocen mis hábitos de conducción, fuerzan mis hábitos de conducción, pueden conducirme a donde quieran; conociendo mis hábitos de conducción y creando las condiciones de tráfico adecuadas pueden llevarme a donde me quieran llevar, en las condiciones en las que me quieran llevar.

    Esto parece de locos, es de libro, porque, ¿cómo puedo pensar que el que día tras día pasen ciclistas a gran velocidad por una calle peatonal, afeitándome el bigote, sea otro modo de atentado contra mí?, ya sean ciclistas o patinadores, en patines o en patinete. Ocurre todos los días, pero pensar eso es de libro, es de locos; aunque si espero a que me tiren y me lleven a un hospital como resultado de esa caída, será tarde para mí.

    Sigue siendo de libro, pienso que se me han puesto escuchas, que se me controla, y más, pienso que me ponen porquería en la comida. El pensar que se te está adulterando la comida, más habiéndote dado a conocer con lo que se adultera la comida, es de locos y es para volverse loco. No hay que ser un experto en siquiatría para saber que se puede considerar el estado terminal de una paranoia: aquel que sufre un proceso mental, que llega a pensar que lo persiguen y termina pensando que le están envenenado la comida, ha completado todo un proceso de paranoia que le ha llevado a un punto en el que hasta la vida le es ya difícil, casi imposible.

    Sería de libro que piense que se me adultera la comida; pero ocurre que no tengo ninguna manía persecutoria, sino que se me persigue, y no es producto de ningún proceso mental que piense que existen escuchas y que se controlan todos mis movimientos: falta la base para poder considerarse un caso de paranoia, están estos quince años, en los que se busca mi amedrentamiento; lo que es de libro es que me hayan agredido y me agredan de todas las formas imaginables; y lo que no es creíble es que me mantengan entre algodones y me hayan mantenido entre algodones estos quince años.

    Hoy es el día mundial de la Radio (si es hoy el día mundial de la Radio, que hasta en esto mantego dudas, tal es el grado de mi aislamiento y del régimen de desinformación al que estoy sometido), es coincidencia, la hoja es consecuencia de un soliloquio mío de la pasada noche**; pero viene bien esa coincidencia, porque las primeras agresiones vinieron desde la radio. Me referiré únicamente a esas primeras semanas, y a unos momentos muy concretos de aquellos días, comenzando justo en el día siguiente de enviar a los medios de comunicación aquellos cinco o seis folios, refiriéndome al momento en el que entraba en la cama para no poder dormir, después de un día que consideraba había sido acosado desde la radio, en el estanco siempre estaba puesta la radio, trabajaba con la radio como sonido o como ruido de fondo, al llegar ese momento de meterme en la cama, con la radio puesta, por largas temporadas me he valido de la radio para conciliar el sueño, comencé a asistir a una serie de narraciones diarias en las que veía reflejada mi actividad del día. Inevitablemente dudas de ti mismo, eso no podía ser posible; y la noche siguiente prestas más atención, para procurar contradecir las sensaciones de la noche anterior; pero por el contrario, aquellas sensaciones se reforzaban, en aquellas narraciones vuelven a aparecer pasajes de tu actividad de aquel otro día. Hasta que en una de aquellas noches, en una de aquellas narraciones, en una descripción, advierto que se está describiendo el interior de mi casa. Eso sí es de libro: Fue para volverse loco.

    jueves, 13 de febrero de 2014



    *.- El propio portal puede decir si era acertado aquel proyecto, porque perfectamente permite integrar en esa esquina aquel interfaz, aunque entienda que actualmente esto sería poco ambicioso.

    Una curiosidad: Algo que se da en los editores de texto, pero que los navegadores no contemplan, o no de forma directa: la posibilidad del redimensionado de los elementos de la página manteniendo la posición del renglón, esto genera una incomodidad que no he sabido como solucinarla; medianamente la solucioné para el caso en el que los iconos laterales se encuentran en la parte inferior de la página, para getionar estos iconos con cierta comodidad.(02/03/2014)

    **.- Quién me lo iba a decir, día tras día me enfrasco en largos solilóquios; pero es que ese es un recurso tratral que detesto, a menos que intencionadamente se incluyan para que la obra adquiera algún carácter especial. El soliloquio como medio de poner al expectador en antecedentes de la trama de la obra, como los paréntesis. Fue un recurso muy utilizado por Lope de Vega en sus comedias de enredo y, probablemente, en aquel entonces, bien utilizado.

    Postdata.- Tampoco le deis demasiadas vueltas a los diferentes estilos en la redacción de los apuntes. En el portal incluyo apuntes de muy distinto carácter; esto puede conducir a un pequeño caos que procuro resolver diferenciando lo mejor que puedo las diferentes páginas y agrupando estas páginas en libros que se correspondan con el carácter de sus artículos; luego, procuro redactar las hojas con arreglo a su carácter. Tambien, procuro explorar diferentes recursos; y también, la ausencia de su eco en aquellos que pudieran leerme, me imposibilita profundizar en ellos, pero ahí quedan apuntados. Digo esto porque intuyo manipulaciones que incluirían este hecho, si cuela se le da soporte, que no, ahí queda la duda.

    Tambien es perverso, como intuyo que sucede, lanzar una difamación y, si no llego a intuirla, como puede suceder, o la intuyo y no respondo a ella, continuar con la difamación procurando que se consolide, y que la ausencia de respuesta, en casos a provocaciones, sirva de argumento; y si respondo a ella, sirva igualmente como argumento a esa difamación o para apoyar otras***. O la utilización de mis propios escritos, en los que no renuncio a ningún recurso, en los que procuro su mejor factura sin pararme en cualquier otra consideración, estos mismos, pasajes de estos, o su temática, sirvan de base para la construción de suspuestas tramas que irían en mi propia contra. ¡Coño!, tonto no soy.

    Y un también que no puede faltar después del atracón que me he dado hoy, también para darme la oportunidad de incluir en la hoja otro "coño": ¡Coño!, qué facilidad la de Don José Bono con la pluma, admirable y envidiable.

    ***.- Completar esto diciendo que se conoce en tiempo real a qué medios de comunicación accedo, por lo que me llegará de esos medios de comunicación aquello que los profesionales de estos medios de comunicación estimen, con las cuñas añadidas que estimen, y no accederé a aquello a lo que quieran que no acceda. Como esto puede hacerse y no ofrece mayor dificultad, debo pensar que se hace, por lo que detectar las manipulaciones que orquestan me será complicado, y me será más complicado conforme vaya corriendo el tiempo, como así va sucedido. (21/02/2014)

    Si se estuviese escenificando un enfrentamiento entre facciones de profesionales de los medios de información, sería eso, una escenificación: todos son de la misma cuerda; el Regimen, ellos como parte del Régimen, se han cuidado de que así sea, son parte fundamental de un régimen que se sustenta en la desinformación. (21/02/2014)





    Falsificaciones (su denuncia): Otro inacabado

    Atentar contra mí con éxito es relativamente fácil, digo relativamente porque ya son numerosos los atentados a los que he logrado sobrevivir, pero es relativamente fácil; lo difícil es enterrar lo acontecido estos catorce últimos años, hacerme desaparecer, que se diluyan las responsabilidades y comenzar a explotar mis trabajos.

    Lo mismo que los atentados se planifican durante años, que no es uno sino que son varios los que van madurando, lo mismo que en cada momento han activado aquel que han creído más verosímil, las manipulaciones las van completando durante años, ajustándolas en cada momento al devenir de los acontecimientos y desatando en cada momento aquella o aquellas que consideran con más posibilidades de consolidarse en la opinión pública.

    Mañana procuraré darme un respiro, si me lo doy activarán una interpretación del porqué me doy un respiro, pero si no me lo doy, si insisto en mis ediciones, activarán otra interpretación, dependiendo de cual sea el carácter de esa nueva edición se activara una interpretación u otra, o varias para ir al final encauzando la opinión pública por aquella que vaya resultando más verosímil. Démosle la vuelta: si mañana edito una hoja será porque me he contradicho como en otras muchas ocasiones, y si logro pasarme un tiempo sin editar será porque al fin he logrado mi propósito; es mucho más simple que las interpretaciones que quieran construir y por ello más verosímil.

    El problema al enfrentarme a la edición del portal o a tomarme una pausa es que, si dejo de editar estoy dando posibilidades a que las manipulaciones vayan creciendo y consolidándose, pero si edito al ritmo que tratan de imponerme, corro el riego de que me arrastren a ediciones que vendrían a tirar por tierra toda mi labor de estos dos últimos años en el portal. Realmente, con las últimas ediciones, con el carácter de estas ediciones, es lo que está pasando, presiento que estoy devaluando los trabajos que considero importantes, trabajos que he venido subiendo durante estos dos últimos años; estos apuntes, que no aportan nada, que son intentos de resistir a sus manipulaciones, oscurecen los trabajos realmente importantes; importantes dentro de las limitaciones que debo imponerme: limitarme a trabajos que pueda realizar de manera inmediata y procurando no seguir una línea de trabajo previsible. Lo mismo que conocen mis hábitos en la conducción, conocen mis hábitos de trabajo, y lo mismo que les es posible influir en esos hábitos de conducción, les es posible influir en mis hábitos se trabajo, incluso poder inducirme a determinadas ediciones que minusvaloren el grueso del portal, o sirvan para sus construcciones. Debo defenderme de esto.

    Hay que sumarle que me encuentro sometido a un prolongado y concienzudo programa de desinformación: nada de lo que veo, escucho o vivo puedo darlo por válido. Desconozco el alcance de este portal; por los mensajes que me llegan debería pensar que está censurado y únicamente llega a aquellos que lo mantienen censurado; por el eco que me llega conforme se van sumando las ediciones y los cambios de estrategia que advierto en medios de comunicación, en mis miserables, debe de tener una amplia repercusión, aun desconociendo el ámbito de esa repercusión. Y esto sería importante, conocer la difusión del portal, porque sin ese conocimiento, no sé cómo afrontar su edición, principalmente cómo afrontar aquellas ediciones en las que formulo denuncias.

    Voy a explicar las dificultades que encontré para afrontar la denuncia de las estafas bancarias. Por mi desinformación no sé de modo fehaciente el alcance de esas estafas, ni siquiera podría asegurar taxativamente su existencia, porque no puedo asegurar con absoluta certeza que la señal que me llega de los medios de comunicación, incluso mis consultas en Internet, no formen parte de ese programa de desinformación, que no acceda a la señal general o que en determinados momentos se sustituya esa señal por una para mi consumo; que en casos puede ser así, no se necesitaría sustraerme la información durante las veinticuatro horas, les sería suficiente con intercalar en esa señal algunas cuñas. Como esto es fácil de instrumentalizar, como es fácil conducir mis consultas en Internet a determinadas páginas, debo pensar que se está haciendo, con lo que no puedo tener la absoluta seguridad de que lo que me está llegando como noticias realmente lo sean. En algunos casos me resultan tan absurdas y extravagantes que de no ser para mi consumo, de ser de alcance nacional, el panorama sería desolador.

    Así, me costó meses decidirme a denunciarlas, me costó trabajo dar por autenticas unas noticias que se repetían día tras día y daban cuenta de una estafa de tales dimensiones que alcanzaba a centenares de miles de estafados, daban cuenta del propio carácter de las estafas, la vulnerabilidad de las víctimas y la situación en que quedaban esas víctimas; y todo, con un tratamiento de suceso, mostrado de modo que inducía a pensar que tal estafa era algo parecido a una desgracia natural en la que no existían responsables. Me resultó increible la estafa y el tratamiento informativo que se estaba dando a la estafa; me costó meses decidirme y una vez iniciada la denuncia, admitiendo su autenticidad, el avanzar en ella supuso asumir el riesgo de que se me arrastrara a apuntes sin sentido. Así, en esa denuncia, como en otras, me veo obligado, o me obligo, a no mantener en el tiempo la inercia de la denuncia, porque considero que es ahí donde encuentran su mejor oportunidad, porque pueden focalizar sus esfuerzos de desinformación en ese tema en concreto. Al día de hoy, no puedo asegurar cómo estará transcurriendo la estafa, porque de lo que sigo seguro es de que la estafa continúa, pero desconozco en que términos, si se estará dando satisfacción a muchos o pocos estafados, y si las cifras que me llegan como resolución de casos positivos son reales, un fraude más o una desinformación como otras muchas.

    Aun con esta limitación de no poder prolongar en el tiempo la denuncia, mi insistencia de que el portal no es un blog, en todos los casos procuro dejar buena constancia de la denuncia, y queda constancia; y en casos, profundizar en ella, sin que ello cause efecto sobre los responsables, únicamente beneficiaría a los propios denunciados que coincidiría con aquellos que mantienen secuestrado el portal.

    Pienso que saben que no pueden quitar valor al grueso del portal, que su oportunidad se encuentra en que posteriores apuntes quiten valor a ese contenido que ya está ahí y que pienso, es incontestable.

    Mi primer contacto con el tema de las falsificaciones de Arte fue en el museo del Prado, en tiempos anteriores o inmediatamente anteriores al verano en el que publiqué Perros sin collar, fue al enfrentarme a un retablo, no el que posteriormente fotografíe y guarda cierto parecido con el ecce homo de Borja (imposible que pudiera dar crédito a lo que me llegaba a través de los medios de comunicación sobre el ecce homo de Borja), sino el que se encuentra a la izquierda según se entra de la calle, con un estilo que no sé si calificarlo de naíf, con un tratamiento que casi es de pintura plástica, nada que ver con el románico, al menos desde mi criterio. Me sorprendió y no dudé que fuera una falsificación, pero, ¿qué hacer?, ¿cómo denunciar que en el museo del Prado había un retablo que en mi opinión era una falsificación? ¿Cómo discernir el verdadero significado de aquella falsificación en el Museo del Prado? Aún hoy no puedo hacer nada, porque qué hago: ¿me acerco al museo del Prado, pido que me reciba algún cargo del museo y le expongo que tal retablo lo considero una falsificación? Con seguridad me diría que se trata de una obra de un autor que precisamente se ha significado por el portentoso parecido de sus pinturas con el naíf actual. ¿Me encamino a un medio de comunicación y les transmito la denuncia? ¿Voy a los juzgados y lo denuncio? En aquel tiempo, con aquella primera intuición: ¿lo publico en el portal? Hice lo que pude, meter un chascarrillo en Perros sin collar y olvidarme del tema para no arrastrarme yo mismo a elucubraciones que me habrían llevado al desastre. También me llevó tiempo dándole vueltas a la cabeza para lograr digerirlo.

    Luego, pasados meses, en una nueva visita al museo del Prado, dando aquel primer incidente deliberadamente como olvidado, me volvió otra sospecha, contemplando Las Tres Gracias, algo no me cuadraba, me chocó su conjunto y el modo en el que una de las gracias mantiene asido el brazo de otra, al fin achaqué mi desconcierto a que era una copia intencionádamente invertida horizontalmente; hoy pienso que esa forma de agarrar el brazo y unos velos puestos sobre sus cuerpos fueron la causa de mi desconcierto. También me deshice de todo pensamiento sobre aquel incidente. Más adelante llegó una pintura románica sobre unos muros góticos, cuando estaba cubriendo fotográficamente el 15-M, y ya sin acertar en su exacta cronología, la noticia de una exposición de María Blanchard, supuestamente pintora de principios del siglo XX y adherida al movimiento cubista: incluí mi incredulidad en una hoja, y posteriormente rectifiqué: casualmente encontré uno de sus supuestos lienzos en una ilustración de un libro de mi biblioteca. Más adelante, después de mi visita a la exposición de dalís, delante de un libro sobre su obra, ya estando sobre aviso, pude apreciar en numerosos de sus supuestos lienzos el efecto plastificado propio de Photoshop, aplicado en diferentes grados.

    Lo de esperar era que no visitara la exposición de dalis. Durante estos años de acoso, he considerado a esta ciudad y a este país como mi campo de concentración, ahora debería decir de exterminio. He procurado no asistir a ninguna manifestación de Arte, Cultura u ocio, considerando estos actos como distracciones que la institución que rige el campo da a sus presos. Una extrapolación que puede parecer exagerada, pero que ha mí me ha valido para ignorar todo lo referente a Cultura y Arte de este país que es mi campo de concentración, aunque ahora debería llamarlo de exterminio. En un principio me distraía de vez en vez asistiendo al cine, ignorando siempre las películas españolas, pero incluso aquellas asistencias dejaron de darse hace años; es por eso que yo no debería haber asistido a tal exposición. Pero medió mi desconcierto ante la pintura del siglo XIX en otra visita al museo del Prado, teniendo ya la plena convicción de que las falsificaciones habitaban la casi totalidad del museo, en aquel tiempo aún me ofrecía dudas el que existiese o no alguna obra auténtica en el resto de las salas. Me costó decidirme a entrar en el Reina Sofía, porque desconocía lo que me podía encontrar en él y cómo podría gestionar aquello que encontrase; pero al fin, me decidí y visité la exposición de dalis.

    Aun con la certeza de la masiva falsificación del museo del Prado, me era difícil acometer su denuncia. Primero porque resulta inverosímil tal denuncia, y principalmente por la desorientación que sufro como resultado de la desinformación; también porque podría estar, ya sí, cayendo en un proceso de paranoia. Pero fundamentalmente porque desconozco el alcance de la difusión del portal, porque sabía que tras la denuncia, dependiendo de la difusión de este y de la capacidad de maniobra de mis miserables, estando aislado sin poder defender la denuncia, con ellos disponiendo del tiempo que necesitasen para sustituir las falsificaciones por otras más elaboradas o incluso reponer las auténticas, disponiendo del tiempo necesario para reconducir el tema, esas denuncias se volverían contra mí.

    En otoño volví a la Fundación Lázaro Galdeano, también, en mi opinión, víctima de las falsificaciones: todo seguía según lo encontrado en mi primera visita del verano, con mínimos cambios, algunas sustituciones de obras, pero nada que escapase al normal funcionamiento de un museo: las falsificaciones seguían allí. Y no he vuelto a visitar el museo del Prado; me acerqué a él una tarde y me hizo desistir la cola que existía para entrar; pero no importa, no puse demasiado interés, habrán obrado como mejor les haya cuadrado para justificarlo y justificarse. Es difícil que muevan lo colgado, porque existen publicaciones que vienen distribuyéndose desde hace años.

    Después de visitar la exposición de dalís consideré que tenía suficiente material para asumir los riesgos. Y avancé de forma apresurada en el tema el tiempo que consideré podía dedicarle a ello; pasado ese primer impulso, tratando que fuese lo más extenso posible, como en otros muchos casos, aparqué el tema: no podía seguir a ese ritmo ni continuar el trabajo pausadamente, porque prolongarlo, más de forma sosegada, habría proporcionado oportunidades de manipulación inasumibles, no podría confiar en el material que continuara recopilando, avanzando en la denuncia únicamente habría logrado que fuesen adaptando su interpretación de los hechos con arreglo a los apuntes, y en buena parte estaría contribuyendo a que esas interpretaciones adquirieran mayor coherencia, se focalizasen contestando a lo que fuese exponiendo en la denuncia.

    De no poder denunciar, que salga a la luz publica la denuncia, que se vean obligados a defenderse de lo denunciado y que se tenga oportunidad de defender la denuncia, denunciar solo sirve y ha servido para darles la oportunidad de levantar sus construcciones, porque son construcciones, siempre van más allá de meras manipulaciones.

    Aun con todas las precauciones, las construcciones continuarán, y procurarán un escenario adecuado para después de mi eliminación, que esa eliminación la tienen entre ceja y ceja, beneficiarse con el asesinato.

    Pero desgraciadamente para mí y para mi seguridad personal, la mejor opción de resistencia es dejar que fluyan las manipulaciones y no caer en sus provocaciones, aunque ello signifique que esas construcciones se vayan consolidando, no proporcionar de este modo ninguna información que les permita ir afinando esas construcciones; y esto es malo para mí, porque no corro únicamente el riesgo de que completen alguna de esas construcciones, sino que también corro el riego de que piensen que alguna de esas construcciones la han completado a su conveniencia. Asumiendo ese riego, debo reconocer que la mejor opción sigue siendo la resistencia silenciosa. Ya lo dije en otra ocasión, el trabajo ya está hecho, está culminado desde hace tiempo, lo demás es revolverme para ver si logro escapar de ellos.

    viernes, 14 de febrero de 2014





    Si 200 años antes

    Es antes Flamencos que Mango. La serie Flamencos es anterior a la campaña publicitaria de Mango y anterior a otras campañas publicitarias.

    Ya lo dije en aquella hoja: no me importa que mis trabajos puedan crear tendencia; no me importaría en condiciones normales; pero el mero hecho de mantenerme aislado, que mis trabajos traspasen estos doce metros cuadrados en los que los creo, que, más aún, se den a conocer desde el mismo momento que los inicio, que se distribuyan especialmente entre aquellos dedicados a una actividad relacionada con estos, que desde el primer momento en que los inicio les sirva como base para desarrollar una supuesta labor creativa y comiencen a aparecer toda una serie de trabajos "inspirados" en los míos, antes incluso de que yo pueda concluirlos, no admite ningún otro calificativo que no sea el de esclavismo.

    No admite consideraciones ni matices: si están más o menos basados en los míos, si se hace con buena o mala intención (que no), si son meras coincidencias, si habría que ser muy suspicaz para considerarlos trabajos derivados,... La propia situación, mantenida durante estos últimos años, en especial en el "periodo Zapatero", en el que se intentó articular este proceso como un auténtico sistema esclavista, define perfectamente la situación de esclavitud en la que se me mantiene. Esta situación no admite matices, no se puede recurrir a consideraciones que serían aplicables en condiciones de normalidad; la única consideración posible es que se me mantiene en régimen de esclavitud y se aprovecha esta situación en la medida que les es posible.

    Pero aun se va más allá, se me ha utilizado como esclavo cuando se me ha podido utilizar como esclavo y en la medida en la que se me ha podido utilizar como esclavo; ahora esta labor les resulta más complicada, se les ha venido complicando desde hace años, he dejado de resultarles rentable; y ahora, y desde hace tiempo, las condiciones en las que me mantienen las utilizan para intentar directamente desembarazarse de mí y de sus responsabilidades.

    En condiciones normales, en una sociedad de hace doscientos años, alguien que no perteneciese al ámbito de la Ciencia, en unos primeros momentos, habría tenido las mismas dificultades que las tenidas por mí para hacer valer sus teorías e hipótesis, ni siquiera habría sido escuchado; pero trasladando esta actividad mía llevada acabo durante años para hacerlas valer a una de aquellas sociedades, habrían existido muchas posibilidades de que esas teorías y trabajos posteriores se hubiesen ido imponiendo. Suponiendo que hubiese ido trabajando en el sentido en el que he trabajado durante estos dieciséis años, buscando resquicios que me permitiesen adquirir voz y así intentar hacerlas valer, más en condiciones de sosiego, sin ser objeto de los acosos a los que soy sometido: pienso que al final habría logrado hacerme oír y hacer valer teorías y trabajos.

    Algo que se me ha hurtado definitivamente es el haber podido defender mis propias teorías y trabajos, principalmente mis teorías; se me ha hurtado la posibilidad de terminarlas, pero también, una vez terminadas, defenderlas.

    Apelo a la capacidad de empatía de los posibles lectores, os insto a que os pongáis en mi lugar, con la refutación de la Teoría de la Relatividad Especial debajo del brazo, ahorrando los esfuerzos para darla a conocer, esa refutación ha llegado a darse a conocer y surge la contestación, probablemente surge un rechazo frontal. Pero ese rechazo es argumentado por unos y por otros y unos y los otros lo expresan con diferentes argumentos, e incluso en diferente tono. La labor es ir contestando a todos estos argumentos para hacer valer tus ideas. Vas defendiendo tu propia teoría con mayor o menor acierto, y con ello la vas enriqueciendo. Y si la teoría es correcta, si la defiendes con acierto, asistes a cómo esa teoría se va imponiendo poco a poco. Esto se me ha hurtado: la posibilidad de defender mi propia teoría, y la posibilidad de ampliarla y enriquecerla producto de los argumentos contrapuestos que habrían surgido; como también se me ha imposibilitado, se ha trabajado consciente y deliberadamente en ese sentido, concluir aquella teoría, todas las teorías y casi todos mis trabajos; aun más grave: se han tergiversado, especialmente grave en el caso de las teorías e hipótesis.

    En aquella sociedad de hace doscientos años, no habría existido la posibilidad de que se me acosara en los términos en los que en esta sociedad en la que vivo se me acosa; me habría creado enemigos, con toda seguridad, pero estos no habrían contado con medios para acosarme como mis miserables me acosan. Debería haber trabajado igualmente en la soledad de mi estudio, pero no habrían tenido acceso a mis trabajos, según los hubiera ido desarrollando, como hoy lo tienen mis miserables. Habría sido laborioso, me habría supuesto costos personales, pero no en la medida en la que, en la sociedad en la que me ha tocado vivir, me está suponiendo.

    En aquella sociedad de hace doscientos años, con seguridad, habría ido completando mis trabajos sosegadamente, habría ido dando a conocer estos trabajos secuencialmente, conforme los hubiese ido terminando, y habría ido defendiendo mis trabajos uno tras otro intentando hacerlos valer. Luego, habrían salido adelante aquellos que lo hubiesen merecido. También (creo que el primer también), me hubiese permitido afrontar la creación de mis trabajos con mayor tranquilidad, me habría permitido acometer trabajos de mayor riesgo, aun de mayor riesgo, con la seguridad de que podría defenderlos y defenderme; como tampoco habría temido por su fracaso, ya que igualmente contaría con la posibilidad de defenderme ante ese fracaso.

    Esas no han sido las condiciones en las que he desarrollado mi labor: mi trabajo es conocido desde el mismo momento en el que empiezo con él, no tengo ninguna posibilidad de defenderlo de las argumentaciones en su contra que siempre corren a mis espaldas; son puestos a disposición de terceros que cuentan con la posibilidad de publicar antes que yo mismo; impidiéndoseme a mí su publicación, los trabajos de estos terceros son conocidos antes que los míos propios. Y más allá, facilitando aun más la labor de esos terceros, se procura por todos los medios que no pueda terminar los míos iniciados. Hipótesis y teorías se ponen en manos también de terceros para que trabajen en su desarrollo, en los términos en los que sea posible: fusilándolas directamente o dotándolas de un barniz que les permita aparentar ser teorías e hipótesis diferentes. Esto durante más de dieciséis años. Aun con todo, y aun con lo que en los tiempos de hoy significa dieciséis años: teorías, hipótesis y trabajos logran mantenerse.

    Es antes Flamencos que Mango. Y ya no se trata de utilizar mis trabajos y utilizarme como si fuese un esclavo; mis trabajos les sirve como base para sus manipulaciones y construcciones: son antes mis trabajos, con sus faltas de ortografía, tipográficas y de sintaxis, que sus manipulaciones y construcciones.

    Un ejemplo (creo que primer ejemplo): mi edición de Marlowe y la Teoría Marlowe en Wikipedia, estas ediciones son propicias para que se inicie una de esas construcciones. Pero no hay que recurrir a Marlowe o la Teoría Marlowe, el propio diseño, incluso el título de esta misma página puede servirles como base para una de sus construcciones. Marlowe y la Teoría Marlowe, el diseño de esta página y su título, son parte de mis trabajos; es escogiendo entre mis trabajos, también aislando peculiaridades de mis trabajos, sobre lo que apoyen posteriormente una construcción u otra. Hay suficiente material del que escoger para que tomando como base mis propios trabajos se puedan montar infinitas construcciones. Y esas construcciones no se muestran con claridad, como tampoco, y probablemente, sea posible relacionar a nadie en concreto con ellas, son manipulaciones que van fluyendo y tomando forma conforme se van desarrollando los acontecimientos.

    Estamos en los momentos en los que ya no les soy de utilidad, que soy el testimonio de sus delitos. Ya no se puede decir que me encuentre en una situación de esclavitud, porque su objetivo es ya mi eliminación, y ya no exclusivamente mis trabajos son objeto de inspiración, son la base para la manipulación. Flamencos es anterior a las campañas de manipulación que se hayan podido orquestar con base en ese trabajo; como ocurre con cualquier trabajo mío, incluidas posibles faltas ortográficas, de sintaxis, y especialmente, tipográficas, sirven como base y argumentación para cualquier campaña de manipulación y difamación: siempre es anterior el trabajo a la manipulación; y la manipulación se vale de cualquer tema, contenido o detalle que sirva a los propósitos de ir completándola; como también ocurre con mis intentos o mis no intentos de defenderme de esas manipulaciones y difamaciones, son igualmente utilizados como argumento para más manipulaciones y más difamaciones; y esto, porque soy un mal esclavo y un molesto testigo de sus canalladas y delitos.

    ¿Por qué mantengo estas sospechas? Porque cada atentado contra mi vida significa que consideran perfectamente apuntalada una de sus construciones, y en este caso el atentado ha sido lo suficientemente contundente como para sospechar que una de estas construciones se daba por completada. Lo demás, es ir atando cabos.

    lunes, 17 de febrero de 2014



    Postdata: Ahora que me estoy dedicando a corregir con más dedicación las hojas, observo que no soy dueño ni de subirlas tal y como las redacto, que aun pudiendo ser mías muchas faltas, sospecho de otras muchas que son recurrentes, especialmente, sospecho de las tipográficas. Esta sospecha creo que ya la he manifestado en alguna otra ocasión, como mi convicción de que, en caos, los trabajos suben ya alterados, expresado en la medida en la que se puede expresar tal sospecha, que no es facil evitar que se vuelva en contra.





    Hacer Run

    Era la manía de los que programábamos en los inicios de la microinformática: hacer que corriera el programa después de cualquier modificación del código: hacer Run. Y ya desde un principio de iniciar este repaso general de la ortografía y sintaxis de mis escritos he sentido la tentación de editar esta hoja, que viene a relacionar mi actividad programando utilidades informáticas con mi manera de corregir los escritos; pero veía que la página no iría más allá de dar cuenta de cual puede ser el origen de esa manía mía de realizar una mínima corrección, grabarla y hacer correr la página, que es esto lo que hago: cambio una letra, un acento o una coma y no continúo con la corrección de la hoja, sino que grabo el cambio y actualizo la página en el navegador para ver sobre esa modificación. Ahora pienso que la hoja puede tener más recorrido, recordando algo que ya dejé apuntado en una de mis páginas de usuario de Wikipedia, en relación a una consideración mía sobre un carácter de mis escritos, que los consideraba también influidos por mi actividad como programador.

    Pienso que algo tendrá que ver esa actividad con esta manía mía que ya se puede advertir en mis tiempos como editor de Wikipedia. Hace años perdí ya la manía de "hacer Run" (ahora renovada programando en Html). La herramienta que aun utilizo es VisualBasic 6, para desarrollar utilidades, que son para mi uso particular, e incluso para diseños que pudieran llegar a ser comerciales, aunque en estos casos, en la actualidad, necesariamente deberían migrar a otros lenguajes. Pero aun tratándose de un compilador obsoleto, y con muchas limitaciones, es muy estable, y con herramientas que permiten una cómoda depuración; en estos tiempos en los que me he estancado en el uso de VisualBasic 6 se me ha llegado a olvidar aquel hacer Run, pero al parecer lo he trasladado a mi forma de corregir mis escritos, y esto me ha hecho recordar algo que ya dejé apuntado en mis páginas de usuario de Wikipedia, en la de discusión de Perros sin collar cuando lo estaba publicando: mis creaciones literarias se han visto muy influenciadas por mi actividad programando; ahora puedo confirmarlo con más seguridad, incluso se podría incluir en esa influencia el modo en que corrijo mis escritos.

    Esto lo pueden advertir con claridad quienes se dediquen a la programación o hayan aprendido programación o hayan programado en algún momento. En principio esa influencia no era tan acusada, ahora creo que inunda prácticamente toda mi actividad como escritor, ya se trate de escritos de creación o de comunicación (es de estos términos de los que me valgo para diferenciar unos y otros, no me gustaba la terminología ficción, no ficción), porque en todos ellos trato los párrafos, escenas, capítulos, como funciones y procedimientos que deberían funcionar por sí solos para posteriormente quedar integrados en el texto, lo que en programación sería el algoritmo general, el programa en sí.

    Incluso en la forma en la que voy trabajando en estos escritos se asemeja a la labor del programador, o que yo me planteo como programador algo anárquico: se inicia la programación de la aplicación, se van desarrollando las funciones y procedimientos y se van integrando en el algoritmo en aquellos puntos en los que son necesarias, expuesto de forma simple, ahora sería más adecuado decir que se diseña la interfaz y se la va dotando de funcionalidad mediante esos procedimientos y funciones, o lo que es lo mismo: objetos. Esto ahora no se puede apreciar con claridad por las condiciones a las que estoy sometido que son las que marcan mi forma de enfrentarme a los trabajos, pero en mis primeros borradores, se puede apreciar como fue su gestación por el capítulo que está siempre presente en ellos: Grabadora, en la que iba desarrollando los diferentes capítulos conforme me llegaban a la mente, retomaba el hilo principal, y ante otra nueva idea, aunque esta no se correspondiese con el punto de la escritura en que me encontrase, iba a "Grabadora", la desarrollaba, aunque fuese mínimamente, y volvía al hilo principal. Cuando llegaba al punto en el que debía integrar esa "función", la trasladaba de la Grabadora al hilo principal. Ahora, me limitó más en ese aspecto, aunque se haya podido apreciar ese método en Montón de barato, me he visto limitado y condicionado por las circunstancias en las que escribo, que no voy a entrar en ellas, aunque sí decir sobre Montón de barato que no se trata, o al menos no he querido que se tratase de una novela por entregas, sino el intento de publicarla tal y como la iba escribiendo, que se asistiese en tiempo real a su escritura, aun reconociendo que en su escritura intervino ese hecho, que se iría leyendo conforme la fuese escribiendo.

    Mi forma de corregir, mi forma de ir escribiendo, y los propios escritos, en este último caso, y ciñéndome a los trabajos de creación, ha ido a más, hasta llegar a Montón de barato. Lo mismo que en mis escritos de comunicación encuentro una tendencia a dotarlos de una estructura dramática, en algunos casos su composición podría trasladarse a una narración dramática, me estoy acordando de Falsificaciones (su denuncia): Otro inacabado, mis escritos de creación, con una intención consciente o inconsciente, responden a los requisitos de un programa: un flujo general en el que se van integrando funciones que deben funcionar en sí mismas, y si en Espejos cóncavos y espejos convexos esto no se puede apreciar con claridad, es una obra más narrativa, ya en Perros sin collar y posteriormente en VentiSéis, surgen claramente como colecciones de microcuentos que casi casi funcionan de modo individual con una mínima estructura que los une. Y en Montón de barato, de algún modo, aun siendo poco narrativa, valiéndome de un falso narrador, ya que más que narrador es un personaje más, pienso que logro hilvanar una historia en la que van integrándose muy diferentes situaciones que, en la mayoría de los casos, funcionarían casi de modo individual, en muchos casos como narraciones cortas o microcuentos; narraciones cortas y microcuentos que serían las funciones y procedimientos (objetos) que se van integrando en el algoritmo general del programa.*

    Todo esto de modo intuitivo, sin planteármelo especialmente ni pretender estos resultados; y probablemente también influido por mis temores como escritor, comentados estos temores en varias ocasiones en diversos soliloquios: me siento muy cómodo escribiendo teatro, como escritor, no con la labor concreta de escribir un drama o una tragedia, pero muy inseguro como posible novelista. Mientras que como autor de teatro me limito a que los personajes hablen y sean ellos los que conduzcan la trama; como novelista, la narración, ya sea narrada en primera o en tercera persona, impide tal distanciamiento, a los pocos folios me surge la inseguridad, porque no puedes distanciarte tanto de tu obra como al escribir teatro, y la duda se presenta: ¿A quién le interesará lo que estoy contando?

    Ahora me encuentro en la labor de corregir la ortografía y sintaxis de la generalidad de las hojas del portal, siendo o habiendo sido disléxico; si queréis saber con exactitud lo que está significando para mí esa labor, al margen de otras consideraciones, consultarle a un conocido que se dedique a la programación qué significa para él depurar código: ¡Un peñazo!

    lunes, 24 de febrero de 2014



    * Como surgen estas funciones u objetos es diferente en unos casos o en otros: los que están muy pegados a la trama principal están ahí casi desde el principio, pendientes de que surja la idea para darles forma definitiva; otros accesorios, aunque puedan llegar a convertirse en parte sustancial de la trama, de forma fortuíta. Pongo dos ejemplos de situaciones no presentes en el momento de comenzar la escritura de Motón de barato, también he comentado en alguna ocasión que si se tiene la intención de escribir no es necesario contar con toda la novela ya en mente, que no debe asustar el contar con un argumento y una trama que apenas completaría treinta páginas, las ideas van surgiendo conforme se escribe (mi opinión es que con una narración corta, incluso con un microrelato, estás fundiendo la posibilidad de una novela, de ahí mi consideración de que es más difícil la labor del escritor que se dedica a las narraciones cortas que a la novela, todos los días debe estar empezando, aparte de que coincido con la consideración de que la narración corta, en sí, es más exigente); vuelvo con los ejemplos: uno el de las colecciones de cromos: surgió un domingo al ver intercambiar cromos en El Rastro; y otro, la trama de la estatua viviente, surgió al oír que alguien pedía a alguien que esperase para hacerle una foto, cerca de una estatua viviente o con ella como fondo, y la estatua también cerca del Rastro, otro domingo (en principio se trataría de una estatua realmente, fue cuando me puse a escribir la escena cuando retorno a su caracter inicial de estatua viviente. Otro microrrelato: Enrique increpando a una estatua con la cámara en la mano).

    En esto nada hace el haber estado relacionado con la programación o no, ideas y tramas surgen en cualquier momento y como consecuencia de cualquier acontecimiento.



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    Créditos

    Fondo. Recreación de una fotografía del portal: Ituango

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