Icono de accesibilidad 00. Los iconos de accesibilidad contienen en sus propiedades Alt y longdesc descripciones de la organización del portal y de sus páginas. La propiedad longdesc de este icono 00 dirige a una página de texto con un mapa del portal, encontrándose un enlace a una página de texto con las características generales del portal en la propiedad longdesc del icono 02. Icono de accesibilidad 01. Página de texto. 'Cabezas redondas y cabezas puntiagudas'. Contiene artículos de carácter sociológico. Excepto que al abrirse la página, de su primera hoja únicamente puede verse su borde superior, sin ocultar el fondo, responde a las características generales de las páginas de texto. Icono de accesibilidad 02. Libro 'Notas de edición'. Responde al diseño general de las páginas de texto. Icono de accesibilidad 04. Fondo y diseño. El motivo de la página, sobre fondo gris en la esquina superior izquierda un boceto sobre las proporciones de la cabeza en los comics manga, bajo el título cuatro dibujos infantiles que representan a un personaje: el vampiro Toni. Los dibujos cambian sus proporciones con el redimensionado de la ventana. Las páginas son de color crema algo grisáceo al ser mínimamente translúcidas, con borde algo más oscuro que el fondo de la hoja y sin sombra. La caja del título y el panel izquierdo, ambos, destacados del fondo por su sombra, y este último también con borde. Icono de accesibilidad 04. Imagen complementaria: Fotografía de un zócalo para la CPU de la placa base de un ordenador un orde diseño. En el cuadrante superior izquierdo, sobre el panel e invadiéndolo un poco, una de las manzanas del lienzo representado en la cabecera, ampliada, esta, de un tono anaranjado rojizo en el cuadrante inferior izquierdo que corresponde a la zona de luminosidad, tonos verdes en la parte superior y pardos a la derecha, en las zonas de sombra
icono de la página de inicio, una casa en verde de las típicas del juego del Palé Ir a índice o colección
Ocurecer o aclarar fondo Cambiar tipo de fuente de texto
Cabezas redondas, cabezas puntiagudas


nemo



Individuo y grupo

Las especies sobreviven con individuos que manejan muy escasa información. Puede que, en casos, para que los individuos de una especie identifiquen a sus depredadores y sus presas no dispongan de mucha mayor información que su tamaño, será ese dato el que principalmente les sirva para tal identificación. Luego, igualmente, la evolución les ha ido proporcionado otros datos, datos que van sumándose por el mecanismo que denomino Conocimiento Heredado Conocimiento Adquirido. Los individuos van recogiendo datos durante su desarrollo y los van trasmitiendo a las siguientes generaciones.

Podemos imaginar que si un individuo sufre un acontecimiento desagradable guarda los rasgos generales que intervienen en ese acontecimiento y en el futuro procurará evitar parecidas situaciones. Pienso que es así como se nutre el conocimiento heredado, que determinadas situaciones, determinados peligros, si son lo suficiente significativos como para lograr quedar impresionados en la personalidad del individuo, en alguna medida, pasan a su estirpe (tómese todo en un tono coloquial), y si esos acontecimientos no son puntuales, son acontecimientos frecuentes, otros miembros de la especie o del grupo en aislamiento reproductivo habrán sufrido parecidos acontecimientos, será una impresión común que con el tiempo quedará fijada en la herencia de la especie.

Así es como me explico, por ejemplo, los colores de alerta o peligro que se heredan, o cómo diferentes grupos en aislamiento reproductivo han fijado en la herencia los alimentos, presas o depredadores endémicos de la zona donde se reproducen; que, aun siendo grupos de la misma especie, han fijado en la herencia estos diferentes conocimientos en perfecta sintonía con los diferentes entornos en los que se reproducen.

Y atendiendo a los colores de peligro, vemos como se hereda eso, colores, unos datos muy simples. Probablemente los acontecimientos que han propiciado que se fijen esos colores como colores de alerta han sido encuentros con individuos de otra especie capaz de causarles daño. Y no se han heredado todas las características del individuo peligroso, se ha heredado simplemente una combinación de colores presente en ese individuo. En otros casos puede ser cualquier otra característica, el sonido de la cascabel por ejemplo; pero son muchísimos los estímulos positivos y negativos que heredamos y que son rasgos muy generales. Pienso que es de ese tipo la información que heredamos todos los individuos de todas las especies, y que es esa información la que nos sirve para sobrevivir. Y como es esa la información que heredamos, nuestro comportamiento está relacionado con la gestión de esa información; no tenemos perfectamente identificados a los individuos de otras especies que pueden causarnos algún daño, pero mediante esas "fobias" evitamos a la mayoría de estos individuos: los reptiles nos causan una especial prevención; todos, aunque aprendamos a distinguir los que son peligrosos de los inofensivos, aunque nos digan que podemos tocar a uno de ellos con total seguridad, tendremos que vencer esa fobia. En este caso es la forma reptil la que nos causa prevención.

Podríamos decir que nosotros somos diferentes a los individuos de otras especies, que disponemos de muchísima más información (adquirida durante nuestra formación), y es así, y que manejamos esa información para fijar nuestros comportamientos, y debería ser así, pero no lo es.

Cualquiera de nosotros hemos podido tener un encuentro desagradable en algún momento de nuestra vida, puede haber sido un atraco, alguien ha podido esgrimir un cuchillo o una pistola, quizá en una calle estrecha y probablemente en el transcurso de la noche y estar esta poco iluminada. Desde ese momento tendremos una especial prevención a pasear de noche por una calle estrecha y poco iluminada. Hasta aquí lo que cabe esperar y lo que nos ayuda a prevenir peligros. Pero vamos más allá, si el que nos atracó era una persona alta y rubia, durante un tiempo se nos acelerará el corazón cuando en determinadas condiciones nos crucemos con una persona alta y rubia, incluso ese acontecimiento podría determinar la primera impresión que nos producirá una persona alta y rubia. Podemos ver que no manejamos más información de la que maneja cualquier otro individuo de otras especies.

Situaciones parecidas a estas, pequeñas fobias de este tipo, no tienen demasiada importancia si no nos condicionan la vida; pero al igual que estas pequeñas fobias, adquirimos otras que sí ponen en peligro la convivencia. Continuamos con el mismo supuesto del atraco. Si nos atraca un miembro de nuestro mismo grupo social no identificaremos a nuestro propio grupo social como dado a la delincuencia, algo que ocurrirá cuando el que nos atraca es miembro de otro grupo social o etnia, nuestra fobia la proyectaremos a los individuos de ese grupo o etnia. Desde ese momento tendremos prevención a los individuos de esa etnia y si no somos capaces de racionalizar el incidente, se enquistará en nosotros el sentimiento de que los miembros de ese grupo social o etnia son unos delincuentes, y propagaremos socialmente ese sentimiento. Ahora hagamos un ejercicio de memoria, intentemos que nos vengan a la memoria los incidentes en los que hemos sido agredidos y advertiremos que la gran mayoría de esas agresiones las han protagonizado miembros de nuestro grupo social o etnia. No es que nuestra etnia sea una etnia de delincuentes, es que es normal que suframos con mayor frecuencia las agresiones de nuestro propio grupo que es con el que más en contacto estamos; pero en cualquier caso nunca diremos de nosotros mismos que somos unos delincuentes.

Casos parecidos a estos se agravan cuando el grupo implicado es el de emigrantes, grupo de especial importancia en el desarrollo de las sociedades. Porque en este caso sí tendremos argumentos para determinar que estadísticamente los emigrantes caen con mayor facilidad en la delincuencia. En una hoja, de la que hoy no dispongo, desarrollé mínimamente este caso; como pienso recuperarla, aquí seré aún más conciso, también porque es un tema que deberé en un futuro desarrollar en mayor profundidad. En aquella hoja venía a decir que es la emigración la que viene a ocupar los lugares más bajos en la sociedad receptora, que los lugares que viene a ocupar son en los que existe mayor vulnerabilidad y en los que sus individuos están más expuesto a caer en la delincuencia. También venía a decir que sin la emigración las sociedades receptoras no habrían alcanzado el desarrollo que han alcanzado; y que de no existir la emigración, esos puestos que vienen a cubrir los emigrantes los ocuparían los nativos, que estarían igualmente expuestos a caer en la delincuencia, como también estarían más expuestos a la desprotección y a la indigencia.

Podemos quedarnos en los colores de alerta, como cualquier otro individuo de otras especies, como un ratoncillo o como un conejo, o podemos racionalizar esas fobias que vamos adquiriendo durante nuestra vida y utilizar una más adecuada información. Debemos admitir que adquirimos esas fobias, que es lo que cabe esperar de nuestro mecanismo Conocimiento Heredado - Conocimiento Adquirido, hacer un esfuerzo, porque se requiere un esfuerzo, y manejar el conocimiento que somos capaces de generar, que nos distingue de otras especies.

Y estas fobias, el mecanismo de nuestro razonamiento que maneja estas fobias aun puede causarnos, nos causa mayores desatinos. Del atracador no guardamos para configurar nuestra fobia todos sus rasgos, guardamos los rasgos que nos son más significativos. A partir de ese momento todos los que se ajusten a esos rasgos serán objeto de nuestra fobia.

Identificamos a los individuos por el grupo al que pertenecen; en muchos casos, el rasgo más significativo para nosotros es el grupo al que pertenecen. Ahora pongámonos en el caso de un conflicto étnico, hoy los conflictos étnicos son especialmente sangrientos, pero cualquier otro enfrentamiento entre grupos, también sangriento, responde a los mismos mecanismos.

Las sociedades hemos vivido innumerables conflictos étnicos. A mí me han sido especialmente dolorosas imágenes de estos conflictos, recuerdo especialmente una en la que un grupo de personas estaba apaleando a otra que ya se encontraba caída en el suelo. Era en los inicios de un conflicto étnico; pensé y aún pienso que muy probablemente, momentos antes, aquella persona apaleada convivía en total normalidad con los que la estaban apaleando.

Se nos dice que somos agresivos por naturaleza, que se necesitan estructuras fuertes para que no se den estos casos, que cuando desaparecen estas estructuras afloran nuestros peores instintos. Y nos lo creemos. En cualquier conflicto étnico, en cualquier conflicto, los violentos son una mínima minoría; la inmensa mayoría de nosotros somos personas pacíficas. Pero ocurre que es esa mínima minoría la que en casos (no se ha estudiado los casos en que la mayoría pacífica ha evitado genocidios) se impone a la inmensa mayoría; y son esos pocos violentos, muy pocos, los actores de los genocidios, que en casos pueden arrastrar a otra minoría seguidista o servil; y somos la inmensa mayoría de una u otra etnia la que sufrimos los genocidios.

Y una vez encendido el conflicto comienza a actuar ese mecanismo nuestro, primario, de supervivencia; nos identificamos con los de nuestra etnia y nos protegemos de los de la otra etnia. Y esto nos puede salvar la vida, porque no somos capaces en primera instancia de identificar a los violentos; pero en ese ejercicio de supervivencia se desata un enfrentamiento entre etnias, los violentos proyectando su violencia y los pacíficos, necesariamente, agraviando a los miembros de la etnia enfrentada.

La Comunidad Internacional deberíamos tener los suficientes reflejos como para acabar con estos enfrentamientos en sus inicios, porque con el transcurrir del conflicto los agravios se multiplicarán y hasta los más pacíficos reaccionarán con violencia. Pero una vez acabado el conflicto es responsabilidad de las comunidades que han estado enfrentadas, que siguen enfrentadas, superar ese comportamiento heredado, esa identificación del individuo por el grupo al que pertenece. La mayoría, la inmensa mayoría de ambas etnias o comunidades deberían entender el mecanismo que mueve los enfrentamientos entre etnias y los mecanismos de autodefensa que todos sin excepción ponemos en juego cuando nos sentimos amenazados, distinguir no entre miembros de una u otra etnia sino entre violentos y pacíficos. Y hacer justicia, una justica que no debería estar contaminada por el factor de la etnia o la comunidad a la que se pueda pertenecer, que es lo secundario.

En la resolución de conflictos no deberíamos comportarnos como ratoncillos o conejos, deberíamos poner en juego toda nuestra capacidad de razonar.

miércoles, 06 de junio de 2012




Ética, Justicia y Religión

En las especies sociales, aquellas cuyos individuos conviven en grupos, existen unos comportamientos normalizados que posibilitan la convivencia. En la mayoría de los casos se trata de la ley del más fuerte que configura grupos altamente jerarquizados, pero también en muchos casos esta ley del más fuerte se ve matizada en mayor o menor medida.

Nuestra especie, la especie humana, llegado un momento nos convertimos en una especie altamente especializada por nuestra capacidad de socialización, llegando a crear sociedades muy amplias. Esto, pienso, ha sido posible gracias a que hemos escapado de esa ley del más fuerte y hemos sabido dotarnos de complejas reglas de convivencia.

Desde una visión evolutiva se podría decir que la ley del más fuerte pertenece a los orígenes de las especies sociales, que mediante esta ley es difícil acceder a una organización en grupos amplios. En sus orígenes, que sería el paso de especies individualistas a especies sociales, al no existir hábitos sociales para organizarse socialmente, no existiría otra posibilidad de organizarse sino con las normas que regirían el comportamiento individualista, la ley del más fuerte. Sería con la evolución de la socialización que surgirían las matizaciones a esa ley del más fuerte.

Una primera reflexión sería el error en que incurre el razonamiento común, que mirando a especies sociales altamente jerarquizas, la mayoría, con un fuerte componente individualista, como la especie humana somos deudores de nuestra evolución, como en nosotros permanece todavía instalado el individualismo, porque el mayor recorrido de nuestra evolución ha sido individualista, cuando estos comportamientos individualistas se instalan, traducidos en esfuerzos para conformar sociedades altamente jerarquizadas, son justificados mirando a la Naturaleza, a esa gran mayoría de especies altamente jerarquizadas, asumiendo que cuando en la Naturaleza todas esas especies están organizadas jerárquicamente es lo más viable, lo más efectivo, lo natural.

Incurren en un error, consideran a la Naturaleza, el proceso de la vida, como algo estático. Contabilizan las especies sociales que se rigen por altos grados de jerarquización, advierten que son una mayoría y convienen que lo normal en la Naturaleza son las sociedades jerarquizadas. Desde la perspectiva de la Vida como un proceso, considerando que la Naturaleza no es algo estático, que la socialización es un proceso, se podría advertir que se camina desde el individualismo, la ley del más fuerte, la jerarquización, a sistemas donde el individualismo y la ley del más fuerte se van sustituyendo por relaciones de cooperación, atenuándose la jerarquización. Considero, pues, que el individualismo, la ley del más fuerte, la jerarquización son arcaísmos de nuestra evolución individualista, y la cooperación y las relaciones horizontales nuevas adquisiciones que vamos desarrollando con la evolución de nuestra socialización, proceso que también debería apreciarse en otras especies sociales, la diferencia la encontraríamos en que nosotros, nuestra especie, nos encontramos en un momento del proceso más evolucionado. Mirar a otras especies que no han logrado nuestro grado de socialización para ponerlas de ejemplo es tanto como intentar retroceder.

Hoy nos encontramos en el estado actual del proceso con sociedades amplísimas y complejas, y esto ha sido posible porque nos hemos dotado de complejas normas y mecanismos de convivencia, pero en sus inicios no encontraríamos esa complejidad, el origen del proceso puede que fuese tan simple como la ley del más fuerte impuesta en un grupo de individuos muy reducido.

Lo siguiente es una reflexión que intenta describir con más o menos acierto cómo podría haber sido la evolución del proceso a grandes rasgos.

En el estado actual del proceso advierto tres ingredientes que los tomo como los más significativos: Ética (considero que Ética y Moral son sinónimos, utilizo mayoritariamente el término Ética como opción personal con la que me siento más cómodo), Justicia y Religión. En los orígenes de nuestra socialización estos ingredientes se confundirían en uno único y para encontrar estos orígenes deberíamos desatender a nuestro proceso de especiación y descender en la cadena hasta los orígenes de nuestra socialización, la especie de la que somos descendientes y que inició el proceso de socialización. Sin entrar en la prelación de acontecimientos ni los orígenes concretos de estos acontecimientos, sí opino que se podría decir que nuestra especiación como humanos coincidiría con un gran salto en este proceso, o mejor, un gran salto en este proceso posibilitaría nuestra especiación como humanos. Atendiendo a la totalidad del proceso, la Ética sería lo primero en surgir, una serie de comportamientos que individualmente iríamos asumiendo. Más tarde llegaría la Justicia y la Religión como un único elemento, el grupo se organizaría para dar un soporte colectivo a esa ética y para su cumplimiento.

Y ahora habría que justificar la diferenciación entre Justicia y Religión. En un principio, en sociedades poco complejas no existiría la necesidad de tal diferenciación, el grupo compartiría las mismas normas éticas formadas por una única religión, pero con el aislamiento de diferentes grupos, al surgir varias religiones con diferentes postulados éticos (no en lo fundamental), diferentes liturgias y ritos, con el transvase de individuos de unos grupos a otros, la absorción de unos grupos por otros, por la fusión, segregación, vuelta al reagrupamiento, la religión dejaría de coincidir con el grupo, la complejidad de los grupos o sociedades aconsejaría definir una una ética compartida por el grupo, independiente de las religiones. Así se llegaría a un compromiso común con una ética común y las diferentes religiones conservarían sus principios éticos diferenciales (es solo una invitación a la reflexión sobre la evolución del proceso). Esta evolución u otra parecida explicaría la mayor o menor relación existente en diferentes sociedades de los poderes administrativos y su religión mayoritaria.

Mi opinión es que la actual complejidad de las sociedades con la existencia de diferentes religiones, muy diversas comunidades y el trasvase de personas de unas sociedades a otras, hace indispensable una diferenciación clara entre Estado, que es el que administra justicia, y religiones.

Así, el estado actual de las sociedades lo compondría una ética que sería individual, propia de cada individuo; la Justicia, que sería la ética compartida por la sociedad y que se exige su cumplimiento; y las religiones, que se encargan de la formación ética de todos aquellos que voluntariamente las abrazan.

Ahora voy a intentar describir la complejidad del estado actual del proceso desde la óptica del Conocimiento Heredado — Conocimiento Adquirido, trasladando este mecanismo evolutivo a la evolución del proceso Ética — Justicia — Religión.

Podría pensarse que debe existir una ética que sea la que mejor esplique nuestras relaciones sociales (si no fuésemos animales sociales no necesitaríamos de la Ética), que debería trabajarse en el sentido de acceder a esa ética universal, la más idónea o la más correcta. Yo voy a afrontar esa complejidad respetando la diversidad. La evolución del proceso nos ha dado ya la solución, la solución nos viene dada con la diferenciación entre Justicia, Ética y Religión. Tenemos la suerte de no estar obligados a inventar nada, solo intentar acceder a su comprensión.

La sociedad debe tener unas reglas que posibiliten la convivencia entre sus miembros y esas reglas deben estar contenidas, como en teoría lo están, en los órganos de justicia propios de cada sociedad, sería la ética compartida y los mecanismos que nos obligan a su cumplimiento. Luego están las religiones, que en mi opinión son las generadoras de ética, incluyendo como generadores de ética a colectivos de agnósticos, ateos y librepensadores. Y por último estaría nuestra Ética, la que tenemos cada una de las personas, que es individual, propia y particular de cada una.

Si la socialización no fuese un proceso, si admitiéramos que se puede articular una serie de normas y con su cumplimiento las sociedades funcionarían a la perfección, únicamente precisaríamos de la Justicia, la Justicia contendría esas normas y se encargaría de que se cumpliesen. Entendida como un proceso en el que las normas con las que hoy contamos son el resultado de una evolución, estas normas deberán seguir evolucionando y deberán existir fuentes de las que nutrir al proceso, y nada mejor que la diversidad para lograr acceder a nuevas normas con mayor acierto. El mecanismo Información Heredada- Información Adquirida podría extrapolarse al proceso de nuestra socialización, las diferentes religiones (más del 90% de la población mundial es creyente y es a través de su religión que sus miembros se forman éticamente), incluyendo a agnósticos y ateos, seguirían una línea que podríamos asimilar a las estirpes en el proceso Vida; lo mismo que los hijos heredan la biología de sus padres siendo fuente de innovación biológica, que se consolidará o no con el paso de generaciones, las personas con nuestras creencias generamos ética que con el paso del tiempo se consolidará o no, que será aceptada mayoritariamente o no y que en el caso de esa aceptación se consolidaría en los órganos de justicia como la herencia de las estirpes se consolida en la herencia de la especie. La Justicia, así, se nutre de la diversidad, en un proceso que ya se ha iniciado, únicamente debemos continuar con la evolución natural del proceso, un proceso que se vería favorecido por el mutuo respeto entre creencias, entendiendo a agnósticos y ateos como grupos también integrantes del conjunto, entendiendo que todos en la diversidad pueden tener razón y no tenerla.

Y quedaría en mi intento de descripción, la Ética. En mi opinión, la Ética tiene unos mayores requerimientos que la Justicia, mayores requerimientos de lo que pudiera ser punible en Justicia, de hecho es así, nos exigimos más en nuestra ética de lo que nos exige la Justicia, esto es así necesariamente porque la Justicia recoge el conjunto de normas compartidas, a esas normas compartidas añadimos las nuestras propias, que incluso entre miembros de la misma religión (no me cansaré de incluir en el conjunto, en igualdad, a agnósticos y ateos), aunque coincidan en muchas de estas normas especificas de su religión, también serán diferentes.

Y aquí puede haber un conflicto de intereses porque habrá personas con unas normas éticas mucho más relajadas que otras y aquellos que se esfuerzan por vivir con una ética exigente, que es loable y beneficioso para las sociedades en su conjunto, se pueden ver defraudados por aquellos que no son exigentes con su ética.

Mi opinión es que, si bien existe una gran diferencia en las exigencias éticas entre personas, compartimos la práctica totalidad de la Ética, porque la Ética se encuentra en el origen de nuestra especie y por lo tanto consolidada en la herencia de la especie; se encuentra consolidada la memoria de todo el proceso, que incluye el comportamiento ético de todos nuestros antecesores, que han compartido el proceso, todos con sus contradiciones. Si bien en la práctica nuestro comportamiento es muy dispar, siéndolo por los avatares de la vida y por las contradiciones espresadas (en nosotros convivirán valores contradictorios más o menos consolidados), incluso en la formación, excepto en casos de familias desestructuradas y casos puntuales, compartiríamos, en lo fundamental, parecida formación ética. Luego, mantener una ética elevada no es ni fácil ni cómodo, y todos faltamos a nuestros principios éticos en mayor o menor medida, y nos engañamos a nosotros mismos, no nos es difícil encontrar justificaciones a nuestra falta de compromiso con nuestra propia ética. Y como nos es costoso mantener un comportamiento ético, tendemos a exigir el mismo comportamiento a los demás, lo cual en muchos casos es tanto como exigir a los demás que sean como nosotros mismos, que asumiendo nuestro mismo compromiso, igualmente deberían asumir nuestras mismas faltas de compromiso. Pienso que la Ética es personal e intransferible, que no podemos pedir a los demás los mismos compromisos éticos que nos exigimos a nosotros mismos, que esos compromisos éticos personales son el inicio de la cadena que mueve el proceso de socialización, pero no podemos exigírselos a los demás, que está la Justicia que es lo que se ha consolidado, la ética compartida, y que es lo que como miembros de la sociedad les podemos exigir y le exigimos a los demás.

Únicamente se trata de unas reflexiones, considerando que la importancia del proceso de socialización bien merece un estudio a fondo.

miércoles, 11 de julio de 2012



Creencias y religiones

En otras hojas he expresado mi opinión sobre aspectos que considero nos han posibilitado evolucionar hasta nuestro actual estado. He expresado mi opinión según la cual, compartir conocimiento, nuestra especializada capacidad de compartir y transmitir conocimiento ha sido fundamental en el proceso de nuestra evolución, también habría sido fundamental nuestra ética y nuestro sentido de la justicia, que habría posibilitado organizarnos en grandes sociedades y con ello la colaboración común, crear y compartir conocimiento. No creo que al día de hoy se pueda decidir qué característica nuestra como individuos o qué característica nuestra como sociedades ha sido la más principal en el proceso de nuestra evolución, "la más principal". Primero deberíamos ponernos de acuerdo en esas cuantas características que consideremos como principales y, después, llegar a la conclusión de cual de ellas ha sido la principal entre ellas. En todo caso, considero que esto no sería excesivamente relevante, que cada una de esas características describe una faceta de nuestra evolución y se entrecurzan y potencias unas a otras, habría que considerarlas en su conjunto. Más que una principal, habría varias imprescindibles ligadas a nuestra evolución. Considero que la creencia en Dios y la Religión sería una de estas características imprescindibles. También, desde mi postura atea, más allá, como librepensador (me considero un librepensador), pienso que las religiones son aun elementos fundamentales en las sociedades de hoy, y el sentimiento religioso una faceta también importante de las personas; más, el ateísmo, el agnosticismo no escaparían a una herencia religiosa, a la ética religiosa.

Mi opinión, aquella que un día me llevó a mi postura atea, es que la creencia en Dios puede explicarse desde la historia de nuestra evolución, que llegado un momento, llegando a tomar consciencia de nosotros mismos, la idea de Dios fue la respuesta que nos dimos a nuestros interrogantes sobre nosotros mismos y nuestro lugar en la Naturaleza. Todos compartiríamos esos interrogantes y mantendríamos más o menos consolidada esa respuesta que encontramos en aquel tiempo: la idea de un ser superior que estuviera por encima de nosotros y que sería el hacedor de la Naturaleza que nos rodeaba y de nosotros mismos.

Parto de que todas las religiones comparten una raíz común en aquella primera creencia, aquella conclusión sobre la existencia de un ser superior (o seres). Pienso que en algún momento, probablemente como desarrollo de esa primera idea de un ser superior, la idea de un ser superior capaz de armonizar la Naturaleza, nuestro complejo entorno, sentimos la necesidad de obrar en su misma dirección: armonizar nuestro entorno directo, nuestra relación mutua, también nuestra relación con la Naturaleza.

Pienso que el resultado fue un esfuerzo común para posibilitar nuestra convivencia y el origen de la intención de dotarnos conscientemente de una Ética y una Justicia; un sentimiento presente ya en nosotros que lo proyectaríamos al exterior y lo compartiríamos como grupo. No dudo que ese esfuerzo consciente de relacionarnos con los demás con Justicia, ese sentimiento ético y de justicia vivido colectivamente, ha sido imprescindible y posibilitó que nos constituyésemos en sociedades amplias, haciendo posible nuestra forma de evolución.

Pienso que las religiones comparten esos dos aspectos: la creencia en Dios, evolucionada y tomando las diferentes formas según sus practicantes han ido, a lo largo de generaciones, planteando interrogantes y dando respuestas a esos interrogantes; y la formación ética según han ido, a lo largo de esas mismas generaciones, resolviendo las circunstancias que cada comunidad de practicantes han vivido.

Hay dos conceptos que pueden ir paralelos: Religión y dogmatismo, pero pienso que no tienen por qué ser ni indisolubles ni uno consecuencia del otro. Probablemente, si podemos confundirlos sea por nuestra natural tendencia a los dogmatismos. Probablemente en todas nuestras posiciones intelectuales, aquellas que sean susceptibles de ello, tendemos al dogmatismo. El problema lo veo en que si bien en cuestiones triviales, ese dogmatismo es inocuo, en sentimientos muy arraigados en nosotros este dogmatismo, esta tendencia nuestra al dogmatismo adquiere su autentica dimensión, provocando enfrentamientos que son tanto más radicales y más violentos cuanto más enraizado esté en nosotros ese dogmatismo. Y la Religión, pero también el patriotismo, serían sentimientos en los que con mayor facilidad caeríamos en el dogmatismo, también sería sentimientos fáciles de manipular. Religión y dogmatismo discurren paralelos porque en nosotros existen, muy arraigados, el sentimiento religioso y la tendencia al dogmatismo.

El dogmatismo es una actitud irracional, porque para que se dé el dogmatismo se requiere la existencia de al menos dos posturas, y ambas se consideran la postura correcta, enfrentándose para imponerse una sobre la otra (no estoy hablando de una polémica en la que ambas posturas defiendan sus argumentos, que puede ser una defensa contundente). Desde fuera de estas dos posturas, se puede apreciar claramente la irracionalidad de, al menos una de las posturas, y desde cada una de esas posturas se debería reflexionar sobre si se está en la posición rracional, si el que tienen enfrente, que está defiendo lo contrario con el mismo ahínco, no será el que mantiene la posición razonable; y más allá, los dos podrían mantener posturas razonables o irracionales; extremos que desde el enfrentamiento dogmático no se resuelven.

Dogmatismo y Religión es un binomio muy peligroso y que la Historia ha demostrado trágico. Unido al sentimiento religioso, que se ha demostrado fácilmente manipulable, está la figura de Dios. Desde los arquetipos de Jung, Dios es un arquetipo arraigado en el subconsciente colectivo, todos mantenemos parecido concepto de Dios y sus caracteres; los que me interesan para esta exposición: su infalibilidad y el respeto que se le debe. El dogmatismo religioso supone, en la mayoría de los casos, que dos contendientes están apelando a la infalibilidad de Dios y defendiendo el respeto que se le debe. Lo dramático es que ambos defienden lo mismo, tal y como ellos lo tienen interiorizado, pero enfrentados por cuestiones menores, y con consecuencias trágicas. En otros casos sería el enfrentamiento del que reconoce la figura de Dios frente al que no la reconoce.

El respeto a la figura de Dios pienso que debería mantenerse desde posiciones religiosas y ateas; los unos porque creen en él, y los otros porque deberíamos entender el sentimiento sobre su figura de aquellos que creen, y es gratuito ofenderles y provocarles. Tampoco, ni desde los propios creyentes ni desde los no creyentes, pienso que debamos mantener un respeto rígido; pienso que la figura de Dios, más que la de cualquier mortal, resiste todo tipo de ironías y sarcasmos, no pienso que la figura de Dios se vea resentida por ironías y sarcasmos, tampoco por ataques que desde posturas que fuesen contrarias a su existencia, puede suponerse que es lo normal: si no se cree en Dios, es normal que no se esté en el deber de respetarlo, tampoco en este caso pienso que la figura de Dios se viese afectada. Mi opinión es que este tema es una cuestión de equilibrios; ser conscientes de que se puede herir el sentimiento de muchas personas, y ser conscientes de que no todos mantienen nuestras mismas creencias, que siempre han existido y existirán provocadores, que en casos estas provocaciones son sanas, y que en casos, lo que consideramos como una provocación puede ser un ejercicio de crítica, que pudiera serlo en términos considerados por nosotros inapropiados, pero que tampoco esto tendría por qué ser así. En todo caso, la responsabilidad máxima la pongo del lado de los creyentes, que deberán contener su repulsa ante actitudes que consideren ofensivas, medir su respuesta ante aquellas que consideren ofensas.

Soy ateo "cerrado". Mi tradición familiar no es el ateísmo, por lo que, aun no recordando cuando, me posicioné como ateo, en un momento dado llegué a la conclusión de la no existencia de Dios. En este aspecto soy tan contundente o más que lo pueda ser un creyente que cree con absoluta rotundidad en la existencia de Dios. Y este creyente y yo podemos entendernos, y no necesitamos enfrentarnos en nuestras posturas de creyente y ateo, eso sin ningún grado de condescendencia y sin renunciar a la firmeza de nuestras respectivas posturas. Mi no creencia no me ha causado ninguna duda desde aquel momento en el que decidí sobre la no existencia de Dios, y el creyente que está frente a mi puede que tampoco haya mantenido dudas sobre la existencia de Dios desde que tomase esa decisión o desde que la adquirió por tradición familiar. No tenemos por qué enfrentarnos con nuestras creencias, aun siendo creencias que mantenemos con firmeza, porque él no ha mantenido dudas sobre ella y yo tampoco, ninguno de los dos mantenemos dudas ante nuestra postura al respecto de la existencia de Dios. Y, yo al menos, no voy a mantener una actitud condescendiente referida a su creencia. Solo hay que ser consciente de que una creencia y otra tienen su origen en una decisión personal que tan válida es la una como la otra y no merece la pena discernir sobre cual de esas dos actitudes es la más correcta, autentica o racional; ambos tenemos derecho a mantener nuestras respectivas posturas, ambos podemos entendernos, admitir la postura de otro sin que nuestra decisión se resienta lo más mínimo. Incluso podríamos, de existir la suficiente confianza, entrar en una acalorada discusión sobre cuál de las dos posturas es la más acertada, autentica o racional.

En cualquier caso, es muy difícil argumentar contra las creencias de alguien, en principio "se cree en Dios", y ante esto no hay argumento en contra, uno es dueño de mantener sus propias creencias. Más atacable podría ser mi postura de no creyente, porque es una afirmación (la no existencia de Dios) que debería mantener racionalmente. Y desde el agnosticismo, esto sí que ya es imposible, porque si tú mismo dudas entre la existencia o no de Dios, debes admitir que otros puedan creer en su existencia, admitir también que otros la neguemos. Y los creyentes, siendo creyentes, también deben entender que otros no crean. Sobre la existencia de Dios, tal y como la vivimos la inmensa mayoría no debería haber enfrentamientos, únicamente entender que cada uno tenemos nuestras propias creencias, todas respetables, más o menos fundamentadas, y que es nuestro derecho defender nuestras propias creencias.

También considero que el enfrentamiento entre religiones solo puede darse desde dogmatismos. En principio porque todas hundirían sus raíces en un origen común, que de existir Dios, habría que buscarlo en ese origen común; o de lo contrario, mantener que si nuestro Dios es el verdadero, los de las demás religiones son falsos. Partiendo de ese origen común, unas y otras religiones habrían evolucionado adaptándose a las circunstancias del grupo que las ha practicado, sirviendo de útil a ese grupo. Desde fuera, veo que las religiones comparten la creencia de Dios y articulan una ética compartida entre sus practicantes. Lo uno es común en ellas: la existencia de Dios; y lo otro, la Ética, también la comparten en lo fundamental, adaptada a sus tradiciones. Probablemente, la mayor diferencia se encontraría en sus dogmas y sus ritos, lo que debería llevar a pensar que los unos y los otros son lo de menor relevancia, serían lo que probablemente separe a unas de otras religiones, que no tendrían por qué renunciar a ellos, únicamente aceptar que otras religiones mantienen otros dogmas y otros ritos.

No soy partidario de los proselitismos, en el caso de las religiones tampoco, pienso que cada uno arrastramos una tradición familiar y social y, también producto de nuestras vivencias, mantenemos nuestras creencias; deberíamos respertarnos en nuestras respectivas tradiciones y creencias. Las adhesiones lo serían por acercamiento y convencimiento del propio nuevo practicante, que se habría visto influido por los preceptos y principios y la labor de aquella religión que en un momento dado decidiera abrazar.

Nuevamente nos encontramos frente a la diversidad, a la riqueza de la diversidad, con sus dificultades. Administrar la libertad es difícil, la libertad de religión y pensamiento más, administrar nuestra propia libertad también es difícil. Lo fácil sería entendernos entre nosotros compartiendo las mismas creencias, Dios nos libre de ello.

jueves, 22 de noviembre de 2012




Defectos

Tengo un cuerpo deformado; son catorce años sentado, pegado al ordenador sin apenas hacer ejercicio. Mi tabla de salvación ha sido el ordenador, ocupar en él todas las horas de estos catorce años, en temporadas con actividades improductivas pero que me mantenían ocupado. Y vengo de haber escuchado por la radio las quejas de una persona con enanismo, sus dificultades para relacionarse. Y me parece injusto, que un defecto, todos tenemos defectos, condicione tu vida para mal sin poder hacer nada.

Yo puedo decir que tengo suerte, porque mi defecto es un "defecto oculto", fácil de ocultar, porque la ropa disimula mi defecto y puedo llevar una vida normal (es un hablar, porque mis negreros lo hacen imposible), porque finalmente lo que penalizamos especialmente son los defectos visibles, los que tienen que ver con el aspecto físico de las personas.

Decir que desde mi condición de hombre es muy difícil que una mujer no me resulte atractiva, puede dejar de serme atractiva después de hablar con ella una hora, pero es difícil que no lo sea por su aspecto físico. Y en muchas ocasiones he podido observar como mujeres o jovencitas, sobre todo jovencitas, se muestran retraídas por, según he entendido, considerarse poco agraciadas físicamente. Hablo de hombre a mujer, porque es en la relación entre sexos en la que con más fuerza se manifiestan los rechazos, más nos afectan y los que nos hacen caer en los complejos.

Nadie es perfecto, y responder al canon establecido tampoco significa ser perfecto; para mí, la perfección es sosa, insustancial, probablemente porque la perfección sea realmente sosa o porque la perfección venga acompañada de superficialidad.

En uno de mis intentos de rebatir el determinismo me valía de la siguiente exposición: era imposible que la selección natural actuase sobre el aspecto físico en la especie humana, porque el aspecto físico tiene más que ver con el desarrollo que con la genética: si el darwinismo y el determinismo que se desprende del darwinismo fuesen acertados, lo que se seleccionaría sería un determinado carácter que nos condujese a pasar horas y horas en un gimnasio, eso, de existir esa traslación de un carácter a un gen. Después de pasarnos horas y horas en el gimnasio seríamos bellísimos, pero insustanciales; porque, equivocado o no, pienso que el culto al cuerpo trasluce una personalidad insustancial; quizá sea por eso que es después de una hora cuando una mujer pueda perder el atractivo para mí; entonces, esta posición mía frente al culto al cuerpo, ya me da una pista sobre si una mujer puede dejar de serme atractiva.

Aun con estos catorce años de inactividad, aunque estos años hayan contribuido a deformar mi cuerpo, nunca he gozado de un cuerpo escultórico. He sido un niño obeso o medianamente obeso, al menos siempre he estado subido de peso. Y he llegado a adolescente con ese exceso de peso, y he conservado ese exceso de peso en mi juventud, como también he arrastrado defectos físicos. Y esta obesidad y estos defectos no me impidieron relacionarme, quizá porque cada uno somos una totalidad imperfecta y lo que cuenta es esa totalidad, ese conjunto. Pero sí, los "defectos" eran perfectamente visibles (el del sobrepeso sobre todo) y sufrí el rechazo. Y hoy, con la libertad que da la edad para observar a los demás, observo como los defectos físicos se pueden convertir en complejos y una vez esto ocurre sí, se pierde el atractivo; porque se pierde viveza en la expresión, los comportamientos son retraídos y porque, en definitiva, se trasmite tristeza y no aceptamos la tristeza, sentimos rechazo ante la tristeza.

También con las licencias que permite la edad, un consejo para aquellas y aquellos que están acomplejadas o con riesgo de acomplejarse. Probablemente el defecto no sea tan defecto y una expresión alegre, no forzada, vivida, complete un conjunto atractivo; aunque sea difícil escapar a los complejos, porque siempre te encontrarán con alguien que se encargue de recordarte ese supuesto defecto o ese realmente defecto; porque lo normal es no ir diciendo a los que se cruzan con nosotros lo atractivos que nos resultan, mientras que siempre existirán metepatas que serán los que se hagan notar. También, porque aunque advirtieras que eres atractiva para cien personas, estas no compensan el bajón que te da cuando te cruzas con un metepatas. En todo caso, un defecto puede suavizarse atendiendo y mejorando nuestro aspecto físico general, que un defecto no te haga abandonar el cuidado del resto de tu aspecto y de tu comportamiento; sea cual sea ese defecto se puede mejorar el resto de nuestro aspecto físico y, en general, la imagen que de nosotros mismos demos a los demás.

El consejo sería aceptarte como eres, potenciar tus atractivos con seguridad en ti misma, y comprender que las relaciones humanas son complejísimas, aun siendo "gente guapa" es dificilísimo que cuaje una relación satisfactoria. Pero esa relación satisfactoria está para todos, aunque algunos lo tengan más fácil. A una persona de la que guardo muy buenos recuerdos le dieron un consejo, ella me transmitió ese consejo: "No entrés a un boliche de diez pesos porque en él encontrarás a personas de diez pesos". Una asimilación literal del consejo te lleva a posturas elitistas, pero contiene interpretaciones muy válidas: la superficialidad atrae a la superficialidad; y en mi obsesión por encontrar ventajas en las desventajas, en convertir lo que en principio son desventajas en ventajas: un defecto, un grave defecto, puede conducir, sin proponértelo especialmente, a que te rodees de un círculo de amigos, amigas muy válidas, aunque las dificultades para alcanzar esa relación satisfactoria no desaparezcan.

También, pongamos algo de nuestra parte (aunque yo soy un mal ejemplo de ello) que la mayoría de los defectos se suavizan o desaparecen con constancia y sin prisas, porque el aspecto físico depende en gran parte del desarrollo y, más allá, de nuestra actividad del día a día. Esto último especialmente referido al sobrepeso y los y las jovencitas: hacer un cálculo de la vida que tenéis por delante, restarle dos o tres años y observaréis que no tenéis por qué tener prisa, que con unas decenas de gramos que perdáis a la semana os basta para adquirir el peso con el que os sintáis a gusto, que al año podéis ver los resultados y aunque un año os parezca un mundo, en la resta que os propongo no significa nada.

lunes, 10 de diciembre de 2012




Relaciones intrasexuales y paternidad

Quizá el título de la hoja debería ser simplemente "Relaciones sexuales y paternidad, porque considero que las relaciones sexuales los son ya se trate de relaciones sexuales entre sujetos de diferente sexo o del mismo; si queda titulado como relaciones intrasexuales es porque intento tratar sobre estas relaciones en concreto.

También, referido al lenguaje, me resulta muy embarazoso expresarme en términos como heterosexual, homosexual o lesbiana, porque nuevamente, como con otros términos, estoy en desacuerdo con el uso que se hace de ellos, en este caso porque define a las personas por una de sus facetas, por un comportamiento en concreto, cuando las personas somos entes complejos, con infinidad de facetas y comportamientos, todos distintos en todos nosotros. La forma de relacionarse sexualmente sería una entre tantas otras características de una persona, y en mi opinión no es ni con mucho la más relevante.

Según pienso, la pulsión sexual es muy fuerte en todos nosotros, y esa pulsión sexual nos orienta para mantener relaciones sexuales con miembros de diferente sexo, y cada sexo desarrolla caracteres secundarios propios de su sexo para atraer a los miembros del sexo opuesto. Si estamos aquí, es que esa pulsión existe y nos conduce a mantener relaciones sexuales con miembros del sexo opuesto, porque nos reproducimos mediante el sexo y no somos una especie hermafrodita. Dicho esto, hay que entender que lo que cabe esperar es que mantengamos relaciones con miembros de diferente sexo porque estamos "programados" genéticamente para que esto sea así, y que desde un estricto punto biológico, atendiendo a nuestra evolución desde que nuestras especies ancestras adquiriesen la reproducción sexual y se separaran los sexos, la única pulsión que existiría en nosotros sería la de atender a los requerimientos sexuales del sexo opuesto.

Creo que el párrafo anterior deja explicado el porqué nos relacionamos sexualmente con miembros del sexo opuesto. Ahora deberíamos entender el porqué también nos relacionamos sexualmente con miembros del mismo sexo, porque desde esa narración biológica no queda explicado. Y en mi opinión, y desde ese punto de vista, las relaciones entre miembros del mismo sexo nunca pondrán en peligro a la especie (argumento que se podría esgrimir en contra de las relaciones entre miembros del mismo sexo), porque esa pulsión está ahí y supone un estímulo tan fuerte como comer o resguardarnos del frio o del calor. La explicación a las relaciones entre miembros del mismo sexo la encontraríamos también en nuestra historia evolutiva y en esa fuerte pulsión. Sin que tenga un extenso conocimiento del comportamiento de los primates, de los que venimos, en estas especies se dan con absoluta normalidad las relaciones entre miembros del mismo sexo, y en casos forman parte de la socialización de sus miembros en el grupo. Y, según mi opinión, el origen de estas relaciones sería, una vez se han conformado especies sociales complejas, atender a esa pulsión sexual, no reprimirla en situaciones en las que no existiera posibilidad o existiesen muchas dificultades para atender a esa pulsión con miembros de diferente sexo.

Como venimos de los primates, como en estas especies se habrían consolidado estas prácticas sexuales en la herencia biológica, como heredamos la especie humana esa información genética y como compartimos toda la especie la misma información genética, pienso que todos compartimos ese comportamiento que es natural en especies de primates. En nuestra información genética estaría la pulsión sexual y atender a los caracteres sexuales y cortejos del sexo opuesto, y un grado de ambigüedad, adquirido en el proceso de socialización de la cadena de nuestras especies ancestras, que nos permitiría también mantener relaciones sexuales con miembros de nuestro propio sexo.

La mayoría de las sociedades compartimos la monogamia, pienso que una monogamia imperfecta, pero que funciona. Nos hemos organizado para compartir la vida, esto hace que nos sean más llevaderas las dificultades de esa vida, y nos unimos en pareja a edades muy tempranas, en casos antes de completar la adolescencia. La unión en lazos permanentes es un hecho que probablemente también tengamos asimilado biológicamente. Mi opinión es que si no existiese esta forma de relacionarnos formando una pareja permanente, todos mantendríamos unos hábitos sexuales parecidos, manteniendo relaciones sexuales con miembros de diferente sexo y miembros del mismo sexo. Lo que fuerza a la diferenciación son nuestros hábitos sociales y nuestra organización en pareja estable y relativamente permanente, con ventajas innegables y a la que la gran mayoría de nosotros aspiramos, y que nos obliga a una estricta definición sexual, ya que al formar pareja nos comprometemos a practicar esa actividad sexual dentro de la pareja.

Mi opinión es que no existe ninguna diferencia entre una pareja de miembros de diferente sexo y una pareja de miembros del mismo sexo. Las parejas del mismo sexo no causan ningún daño ni social ni moral; en el interior de todas las parejas existen los mismos compromisos, se prodigan, o se deberían prodigar, el mismo amor. Nuestro comportamiento en parejas estables nos lleva a buscar algo más que el desahogo sexual en nuestras relaciones, en muchos casos lo que buscamos es una muy intima comunicación con la pareja, sentir su piel y que ella sienta nuestra piel, darnos cariño,... y en el seno de cualquier tipo de pareja, en la intrasexual igualmente, existe también la aspiración a la paternidad, en todos los casos puede ser una paternidad biológica o adoptiva, y en todos los casos existirá la misma pulsión de criar a los hijos en el cariño.

No hay nada de escandaloso en ningún tipo de familia, esta podría ser también monoparental. Ningún tipo de familia causa daño social o moral, y los hijos de unos y otros tipos de familias van ha criarse felices dependiendo del cariño que se les proporcione, no dependiendo del sexo de sus progenitores o padres adoptivos. En ningún caso, ya se trate de parejas heterosexuales, intrasexuales, monoparentales, los hijos van a perder la pulsión sexual presente en todos nosotros, en los términos en los que todos nosotros heredemos esa pulsión sexual. Aunque sí, pueden sentirse discriminados o llegar a acomplejarse; puede causárseles daño si se estigmatiza a sus padres, si se les hace ver que se encuentran integrados en una familia irregular, pecaminosa o ilícita; si los escandalizadores consideran un determinado tipo de familia un escándalo.

lunes, 17 de diciembre de 2012




Sociedades y culturas

Cada sociedad se define por unas características únicas que le son propias, cada cultura contiene caracteres que la definen como tal cultura; y sociedades y culturas son todas diferentes, con sus propios ritmos. Quisiera pensar que todas las sociedades tienden a avanzar en el respeto a los Derechos Humanos, con seguridad con dientes de sierra que propician retrocesos momentáneos, pero siguiendo una línea que propiciaría un perfeccionamiento de estas sociedades y un avance de sus culturas; pero todas en su especificidad y al ritmo que esta especificidad marca, ayudada y condicionada por sus tradiciones.

El considerar la cultura propia como la más avanzada, la que más respeta los derechos humanos de todos, es un error que en casos se ha dado en llamar eurocentrismo, en este caso supone medir a otras sociedades mediante la escala de valores propia de europeos. Y una vez se tiene asimilado que es nuestra cultura, nuestra forma de organizarnos como sociedades la mejor y la más avanzada, se da un paso más menospreciando otras culturas y tratando de exportar e imponer nuestra cultura propia. Si existiese la cultura y la sociedad perfecta, si fuésemos capaces de descubrir a esa cultura y sociedad perfecta, podría tener algún sentido tratar de imponer a otras sociedades y otras culturas la nuestra propia (doy por hecho que esa cultura y sociedad perfecta sería la nuestra), pero más allá de mi opinión, pienso que no existe esa sociedad y esa cultura perfecta. Más aún, pienso que esa falsa percepción ha propiciado y propicia conflictos que han costado y cuestan vidas, que son causa o escusa de genocidios, que tras su proclama se oculta la ambición de dominio, de expansión. La política de bloques debe sustentarse sobre esa premisa: Nuestra cultura es la mejor y la más justa, defenderla y expandirla es nuestro deber; porque si desde unas sociedades se mira con respeto a otras sociedades, si una cultura no trata de asimilar a otras sino que se tienden puentes, a la política de bloques no le queda ningún espacio.

Mi opinión es que todas las sociedades son imperfectas, que todas ellas tienen sus virtudes y sus defectos, como las personas, que todas deberían ponerse como objetivo avanzar en los derechos de las personas y que el mejor medio para conseguir el perfeccionamiento de las sociedades, el de la de cada uno también, se halla en la interculturalidad, en la apertura a otras culturas, en la superación del miedo a otras culturas. Y por supuesto, considero que es imposible exportar o imponer rasgos de una cultura en otra, imponer el mismo ritmo de avance que se pudiera dar en nuestra propia sociedad a otras sociedades; porque seguramente esas otras sociedades podrían pedir a la nuestra que avanzásemos en aspectos que esas otras sociedades consideran están más avanzados que en la nuestra; porque probablemente, también trataríamos de imponer aspectos negativos de nuestra propia cultura. Pienso que cada sociedad tiene derecho a mantener su propio ritmo en la transformación de sus estructuras y el avance en derechos; pienso que son los integrantes de esas sociedades los que deben acometer esas transformaciones y esos avances al ritmo que marque su cultura y sus tradiciones. Nuevamente, este es un enfoque lamarkista, en el que no se pretende imponer, sino que procura un avance generalizado del conjunto de sociedades, un enfoque que choca con la política de bloques y de enfrentamiento, primando la colaboración y el respeto por la diversidad y la propia identidad.

domingo, 03 de marzo de 2013


Volver al texto después de haber pulsado in a menú

Créditos

Boceto de la esquina superior izquierda en la web: Otaku en apuros de Lau Yuuki


Dibujos de Toni el vampiro de:
Noelia Martínez Acacio
Lucía Guerrero Calvo
Guillermo Sánchez
Virginia Martín Lorenzo
En la web de la Red de Bibliotecas Escolares de Extremadura

Cabezas redondas y cabezas puntiagudas es una obra de teatro de Beltrolt Brecht. Licencia Creative Commons