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Manzanas y mantel de Paul Cezanne.
La Navaja de Ockham

nemo

















Episodios mentales

Vengo de escuchar en los medios de comunicación como siquiatras relacionan las enfermedades mentales con la genética. Al día de hoy, ya no se relaciona directamente las enfermedades mentales con la genética, es imposible, después de más de cien años enunciando ese paralelismo ha sido imposible probarlo, se ha probado lo contrario: que la enfermedad mental no guarda relación directa con la genética. Esto, una constatación que debería servir para rectificar un error mantenido durante más de cien años, que ha arruinado la vida a millones de personas, no ha servido para sacarlos de su error sino para reafirmarse en él, mantenerlo, ahora mediante un subterfugio.

Como no se puede relacionar directamente las enfermedades mentales con la genética, se mantienen en el error enunciando que existe una supuesta "predisposición" genética. No existe prueba de ello, por el contrario, surge intentando eludir la prueba en contra: no pudiendo mantener que exista una relación directa de las enfermedades mentales con la genética, se instalan en el error enunciando que existe una "predisposición"; algo tan ambiguo que lo mismo que no se puede probar, tampoco es posible rebatirlo; porque es una ambigüedad ni siquiera profundiza en cómo sería tal predisposición o en qué consiste esa predisposición.

Como argumento para mantener esa relación entre enfermedades mentales y genética les sirve: si un individuo ante una determinada situación sufre un episodio mental y otro individuo no, la causa no se encuentra en ese hecho externo, que lo viven ambos, sino que se debe a una causa interna, entendida esta como una "predisposición" genética. La relación directa de las enfermedades mentales con la genética, el error mantenido durante más de cien años, persiste trasformado en una "predisposición", ya digo, no como consecuencia de ningún estudio, sino como intento de perpetuarse en el error una vez demostrado este.

Para mí son episodios mentales, este es mi lenguaje, que retomaré en los siguientes párrafos, el que utilizo para referirme a lo que la siquiatría entiende por enfermedades mentales. Para mí la mayoría de las dolencias de carácter mental son causadas por episodios mentales. Las dolencias mentales de carácter fisiológico se darían como consecuencia de daños cerebrales, el resto lo considero producto del desarrollo y vivencias del individuo y sí, relacionadas estas vivencias con su yo, su personalidad, relacionadas con esas características que no solo lo hacen diferente sino que lo hacen único.

En alguna ocasión me he referido a la timidez utilizado este carácter como metáfora. No se nace con predisposición a la timidez, y ni tan siquiera una persona sería tímida durante toda su vida, se puede ser tímido en unas etapas de la vida y no serlo en otras. Pero en todo caso, no se nace con predisposición a la timidez ni a ningún otro carácter que tengamos definido como tal porque la timidez como cualquier otro carácter de la conducta de las personas son construcciones nuestras, construcciones sociológicas; somos animales sociales y hemos llegado a definir una serie de caracteres que son de nuestro interés como animales sociales, son construcciones sociológicas que no encuentran un paralelismo en la genética.

Una persona con dieciséis años ha tenido a lo largo de su desarrollo unas vivencias que son compartidas con otros, y otras que son suyas propias. Las compartidas, más con sus hermanos, un poco menos con los vecinos del barrio que han ido al mismo colegio, otro poco menos con los vecinos que no han ido al mismo colegio, etc, etc. Y las propias, infinidad de experiencias puntuales que las ha vivido individualmente y que lo habrán condicionado más o menos que las compartidas. Tampoco se puede decir que la misma vivencia, exactamente la misma vivencia vivida por dos hermanos o dos compañeros de colegio, adquieran la misma significación para uno que para otro, porque desde el momento en el que la mente comienza su maduración, comienza a divergir de otras. Si una persona responde de manera diferente que otra frente a un acontecimiento externo, no es que se deba a causas internas del individuo, entendidas esas causas como la herencia genética, compartimos la casi totalidad de la genética, se debe principalmente a que una mente se distancia de otra ya desde el mismo momento del nacimiento, incluso antes.

La timidez en un individuo puede estar causada por un defecto físico o por un ambiente autoritario, o una combinación de ambos. Ni siquiera podría decirse que un defecto físico sea la causa de una timidez, sería la respuesta del entorno ante el defecto físico lo que causase tal timidez. Podría decirse de alguien cuyo defecto fuese que uno de sus codos no articula bien el brazo, que mantiene una "predisposición" a la timidez, aunque más correcto sería hablar de una cierta vulnerabilidad. En ningún caso se puede decir que exista una relación entre ese defecto en el codo con la timidez, no existe una especial conexión en el cerebro entre codo y timidez, pero la respuesta del entorno a ese defecto deja más expuesto a quien lo sufre a una excesiva timidez. Tengo una metáfora y no me la voy a guardar, le pongo nombre porque responde a esas figuras geométricas y poner nombre a las metáforas queda muy bien: La Metáfora de Las Dos Esferas.

Supongamos dos esferas, en una de ellas estamos metidas todas las personas, y en la otra están metidas todas las circunstancias y todas las vivencias que se pueden dar en el transcurso de una vida. Ahora, determinemos un carácter o una conducta, el que queramos. En mi opinión, cada persona, con su especificidad, diferente a cualquier otra, encontrará en la otra esfera las circunstancias y vivencias que le lleven a esa conducta o a ese carácter. Al final, las causas por la que una persona adquiere un carácter o conducta, son complejísimas, no se puede resumir en un cuadrante al estilo de una suma contable, el que es muy fácil de cuadrar.

Lo terrible es que el error persiste, el error que ha causado daño a millones de personas durante cientos de años; y como consecuencia de ese error, se entiende que, siendo causas internas, la solución es corregir esas causas internas con una pastilla. Si la pastilla elimina los efectos, elimina los efectos sean cuales sean las causas, es porque atonta a los pacientes, a aquellos que han sufrido episodios mentales o se considera son propensos a sufrir episodios mentales; no pasa de ser una lobotomía química. Es lo fácil y funciona, entonces, ¿para qué investigar en otra dirección? Aunque se quisiera, siguen empecinados en las causas genéticas, aunque peor si se investigara, quién sabe qué remedios pergeñarían.

domingo, 05 de mayo de 2013




Me divierte más trabajar

"Me divierte más trabajar que jugar". Esto lo he oído en la televisión a una niña que no tendría más de doce o catorce años, en el contexto de un documental sobre una comunidad con economía de subsistencia.

Es fácil ir a comunidades de subsistencia desde nuestra visión occidental y rasgarnos las vestiduras al ver la explotación infantil, en este caso no se podría asimilar a explotación infantil, porque colaboraba en el trabajo de su padre, pero también existen las fábricas de ladrillos con mano de obra infantil, un trabajo duro incluso para adultos.

Puedo hablar con conocimiento de casusa porque a los doce años ya trabajaba, aunque de modo discontinuo, apoyando la labor familiar, y a los quince o dieciséis años de forma continua, teniendo a mi cargo la pequeña tienda familiar. No lo consideraba impropio, ni me sentía explotado, por el contrario me sentía satisfecho de poder contribuir a la economía familiar, eso sin ser consciente de la auténtica situación económica de la familia, porque a los hijos se les procura ocultar la verdadera dimensión de las dificultades.

¿Es apropiado que en sociedades que se supone avanzadas, y con las más potentes economías, que los ancianos sostengan económicamente la unidad familiar? Lo vemos normal porque está delante de nosotros. Los ancianos sufrirán por la situación económica de sus hijos, pero pienso que se sentirán satisfechos de poder ayudar a sus hijos, aunque es antinatural que los ancianos sostengan a unos hijos en edad de trabajar, que han creado una familia y les es imposible mantenerla. Es más antinatural que los ancianos sostengan a la unidad familiar que el que los hijos contribuyan a la economía de la familia; pero como lo primero es una realidad que vivimos en países de occidente, lo vemos normal.

Se puede ir a alguna de estas comunidades de subsistencia con la visión occidental y focalizar el problema en la explotación infantil, y aleccionar a la comunidad sobre lo impropio que es que niños y niñas trabajen. No solucionarán nada, crearán mala conciencia en los padres y malestar en niños y niñas, pero los padres no podrán prescindir de la ayuda que le proporcionan sus hijos y los hijos seguirán trabajando porque ellos, por duro que pueda ser el trabajo, se sentirán útiles y orgullosos de poder contribuir a paliar las dificultades de la familia.

También, el trabajo infantil en estas economías de subsistencia va más allá del intrínseco de ayudar a la familia, contribuyen a la economía de la comunidad. En el caso de la fábrica de ladrillos, con su trabajo duro y mal pagado contribuyen a que existan ladrillos a muy bajo precio accesibles a la propia comunidad o a otras comunidades de subsistencia (sin entrar en los niveles de explotación a los que pueden estar sometidos, a cómo se traslada al precio del producto final ese trabajo mal pagado).

El trabajo infantil es fundamental para aquellas comunidades que viven en situación de penuria. Estos chicos y chicas se sienten orgullosos de poder ayudar a sus familias, no es que les guste más trabajar que jugar, es que ante determinadas situaciones familiares, desentenderse de esas dificultades o verse excluidos de la posibilidad de ayudar, dedicarse al juego, es frustrante para ellos: jugar y desentenderse de esas dificultades les es frustrante y les es satisfactorio contribuir a superar esas dificultades familiares.

Lo dramático no es el trabajo infantil, es que en esta actualidad existan esas comunidades en las que el trabajo de la infancia es fundamental para su subsistencia; esto en el siglo XXI después de más de cien años de avances tecnológicos y científicos, con una gran capacidad de producción de alimentos y de bienes, ya no solo desaprovechados para paliar estas situaciones, sino que tampoco han servido en las sociedades occidentales para mejorar las condiciones de vida, por el contrario se ha retrocedido, hasta el punto de que los ancianos se vean obligados a mantener a la unidad familiar.

miércoles, 12 de junio de 2013




De los universitarios de La Complutense a La Movida

Lo que se denominó La Movida lo que hoy se denomina Movida Madrileña fue un movimiento contracultural surgido en los años ochenta.

En la década de los setenta, y este es un relato vivencial con las limitaciones que esto supone, los jóvenes nos echamos a la calle para divertirnos, principalmente los fines de semana, eran las postrimerías del franquismo, hasta aquel entonces, incluso en aquel entonces, los jóvenes fundamentalmente éramos "sospechosos" a los que se nos llegaba a censurar que por la calle fuésemos con actitud desenfada.

A principio de los años setenta los jóvenes madrileños disponíamos de muy pocas posibilidades de ocio y en todo caso era un ocio reglamentado que no traspasaba los límites de los locales destinado para ese fin, fundamentalmente grandes salas de bailes y los bajos de algunos bares donde se organizaban guateques. Con el tiempo surgieron como alternativa de ocio las pequeñas discotecas, incluso surgieron guateques alternativos, el más popular el organizado por en una cafetería en la calle de Alcalá a la altura de Goya, ¿La Flor de Azahar?.

Eran las postrimerías del franquismo, la sociedad en todos sus ámbitos estaba dando una contestación al Régimen y los jóvenes no eran la excepción, los estudiantes de la Universidad Complutense habían jugado y seguía jugando un papel fundamental en esa contestación juvenil al franquismo y, consciente o inconscientemente, a las acciones reivindicativas que durante años venían protagonizando, obligando en casos al cierre de la universidad, convirtieron el ocio juvenil en un vehículo de contestación, a los actos culturales y reivindicativos sumaron actividades meramente lúdicas, recuerdo los multitudinarios guateques organizados en el paraninfo de la facultad de Medicina, yendo con estas actividades más allá de los conciertos y actividades culturales que ya venían organizando (pienso que estas actividades meramente lúdicas no eran inocentes, pero considero que el objetivo era convertirlas en vehículo que arcercase a los jóvenes a esas otras actividades culturales y reivindicativas, no creo que fuesen enteramente conscientes de que el ocio en sí mismo pudiera convertirse en elemento de contestación).

Durante los años setenta, los universitarios de la Complutense, en los recintos universitarios y colegios mayores, lograron tejer unas estructuras de ocio alternativo que cada vez convocaba a más jóvenes y como resultado de esa gran convocatoria surge la zona de ocio de Arguelles con numerosos locales de copas; gran parte de los distritos de Arguelles y Moncloa se convierten en una gigantesca zona de copas, con bares, mesones, pub, discotecas. Del ocio reglamentado se pasa al ocio irreverente y de la contención del ocio en unos determinados locales, el ocio sale a la calle; Arguelles, locales y calle se convierten en zona de ocio.

Arguelles fue fundamentalmente una zona de ocio a la que los jóvenes íbamos a divertirnos, pero unos más conscientemente que otros, lo que los jóvenes estamos haciendo con nuestra explosión de diversión era contestar al Régimen. Si en los años sesenta los estudiantes de La Complutense ofrecieron una gran resistencia al Régimen con manifestaciones y actos reivindicativos, en los setenta, sin abandonar esas actividades, lograron crear la más original de las contestaciones al Régimen, la de los jóvenes divirtiéndose y bebiendo copas (esto lo supo el Régimen y fueron frecuentes las incursiones de grupos de ultraderechistas pertrechados con cadenas y armas blancas, provocando peleas, agrediendo a grupos de jóvenes que paseaban por las calles y especialmente a los clientes de determinados locales).

Este fue el caldo de cultivo de La Movida: unos jóvenes que durante la semana trabajábamos o estudiaban y que durante el fin de semana se divertían sin encontrar medida a esa diversión, que lo convertíamos todo en motivo de diversión, es también el tiempo del resurgir de las fiestas populares de los barrios de Madrid y de los pueblos de su área metropolitana, cuando surgen las zonas de copas de Huertas y Malasaña.

La movida fue un movimiento de ocio juvenil y para entender cómo del ocio juvenil surgió la movida como movimiento contracultural hay que entender también que en España existía una gran actividad cultural, que existía una gran actividad cultural en todas las disciplinas: en la literaria, en la teatral y en todas las artes en general, con unos altos niveles de calidad y mayoritariamente comprometida. Paralelamente a esa explosión de desenfado, también y principalmente, en los setenta se consolida una telaraña cultural con salas de teatro independiente, salas de proyección cinematográfica alternativas a las comerciales, las llamadas de Arte y Ensayo, la propia Filmoteca Nacional, con su sede en el cine Covadonga, en aquel entonces se constituye en otro polo de difusión cultural y de contestación al Régimen, proliferan los recitales de poesía y los conciertos, se puede hablar de una década de efervescencia cultural.

Para entender "la Movida" como movimiento contracultural hay que tener en cuenta estos dos aspectos de la sociedad española de los años setenta: una juventud con unos hábitos de ocio irreverentes, y una Cultura muy comprometida. La movida como movimiento contracultural fue intrascendente y banal, recogiendo la intrascendencia y la banalidad del ocio juvenil y dando contestación al exceso de compromiso de la Cultura en un tiempo en el que la Cultura era militante antifranquista. La movida no se puede considerar la consecuencia de un movimiento cultural sino consecuencia de ese hecho sociológico que fue el ocio de aquella juventud.

Foto de Paco Clavel con un microfono, sobre un escenario, cantando.

El hecho sociológico fue el ocio de la juventud madrileña y La Movida surge como subproducto de ese acontecimiento sociológico, cuando este pierde su significado inicial. De hecho, "La Movida" es antagónica de aquella actitud contestataria de los jóvenes de los setenta que convirtieron el ocio en elemento trasgresor, enfrentado a los hábitos y costumbres de la época.

Hoy parece que se quiere ver a aquel movimiento como un movimiento artístico y fundamentalmente musical. Los músicos y cantantes de La Movida (en términos coloquiales) no eran ni músicos ni cantantes, carecían en muchos casos de las mínimas aptitudes para la música, pero no engañaban a nadie, era un movimiento contracultural fundamentado precisamente en eso, fue llevar la irreverencia juvenil al Arte y al espectáculo, subirse a un escenario sin saber apenas de música y hacer música; y fue aceptado por una juventud predispuesta a aceptar esas irreverencias, viéndolo como una forma más de su ocio. Si La Movida obtuvo una proyección musical, como así fue, la sombra de Raphael es alargada, fue porque los españoles estaban acostumbrados a espectáculos musicales de muy escaso valor; los músicos de La Movida supusieron una bocanada de aire fresco en el panorama musical español.

La Movida Madrileña fue un gran performan del ocio juvenil de la época, lúdico e intrascendente, que como anécdota y contrapunto a un excesivo peso del compromiso político en la Cultura y las Artes de la época y como expresión de un ocio juvenil, fue válido. Darle carta de naturaleza como una gran expresión artística y cultural puede interesar a quienes quieren que así sea la Cultura y el Arte, intrascendente y banal.

miércoles, 03 de julio de 2013




Sistema simple de seguridad ferroviaria

El reciente accidente ferroviario acaecido en las cercanías de Santiago de Compostela, España, y las informaciones que me llegan sobre el mismo, me obligan a hacerme preguntas sobre la seguridad de los sistemas ferroviarios; me permite pensar que sus sistemas de seguridad son complejos y poco fiables, que la complejidad de estos sistemas y los fallos que produciría tal complejidad, obligan a que, probablemente por la frecuencia de los fallos que se producen en estos sistemas, se decida que los trenes circulen sin estos sistemas de seguridad, haciendo recaer la seguridad en sus conductores.

También me ha hecho reflexionar sobre cómo se entendía la seguridad hace casi un siglo y cómo se entiende ahora. Hace casi un siglo se dotó a los trenes del pedal conocido como "hombre muerto": si el conductor dejaba de pisar ese pedal el tren se detenía. Se circulaba a poco más de cincuenta kilómetros por hora y... ¿cuántas posibilidades existen de que un conductor sufra un desvanecimiento súbito en pleno trayecto?, pienso que las posibilidades son muy bajas, pienso que las posibilidades de que un conductor sufra un despiste son mucho mayores. En aquel entonces se podía cubrir tal eventualidad, existían medios técnicos para cubrirla y se cubrió, aunque las posibilidades de esa incidencia fuesen muy bajas. Hoy, por las noticias que me llegan sobre ese reciente accidente, no se cubren las posibilidades de que un conductor sufra un despiste. Aunque se sigue recurriendo al "hombre muerto" para cubrir una eventualidad tan remota*, los convoyes circulan sin cubrir esa otra eventualidad mucho más frecuente.

No entiendo qué sistemas de seguridad serán esos ni el porqué de su complejidad, porque se pueden diseñar sistemas de seguridad simples que proporcionarían una alta fiabilidad y seguridad. Desde aquí expongo uno que es simple y efectivo, que serviría de núcleo de un sistema que cubriese más eventualidades, o serviría como sistema redundante que supliese a otros sistemas si estos quedaran fuera de servicio.

El sistema que paso a describir cubriría la seguridad básica y en su forma más simple no dependería de la infraestructura ni de comunicaciones, por ejemplo, con un centro de control. Es tan simple como capturar la velocidad que marque en cada momento el velocímetro del tren, con este simple dato y un listado de las señales, advertencias y limitaciones que se dan en cada punto kilométrico de la ruta a cubrir, estas señales, advertencias y limitaciones irían apareciendo en pantalla en el momento en el que el convoy se fuese aproximando a ese punto kilométrico.

El algoritmo sería más o menos este:

— El programa se ha alimentado con una lista de las incidencias que se encuentran en la ruta, relacionadas con el punto kilométrico al que corresponde cada incidencia.

— El programa se pone a la escucha de la velocidad que marca el velocímetro .

— Relacionando tiempo y velocidad se sabe en qué punto kilométrico se encuentra el convoy en cada momento.

— Se comprueba en la lista y se presenta en pantalla cual será la próxima incidencia y el tiempo previsible que transcurrirá hasta que se llegue a ella.

— Se actualiza el tiempo de la próxima incidencia conforme la velocidad del convoy cambie.

— Llegada la incidencia, se activa el protocolo de actuación según esté configurado el sistema:

En el caso de advertencia de disminución de velocidad, si esta no se reduce:

— Apercibir al conductor.
— Reducir la marcha hasta adecuarla a la velocidad recomendada.
— Parar el convoy

(El programa, incluso podría presentar un vídeo del trayecto sincronizado con la velocidad del convoy, así como presentar cualquier tipo de datos sobre el trayecto relacionados con los diferentes puntos del mismo, comentarios del propio conductor, la posibilidad de visualizar cualquer punto del trayecto, por ejempo, fotogramas o video de la siguiente incidencia,...)

Los requerimientos de este sistema son simplemente un dispositivo de entrada que lea los valores del velocímetro o cuentakilómetros y dispositivos de salida que actúen sobre los sistemas del tren para ir adecuando la marcha a las especificaciones de la vía; y el programa, en esta versión simple, no requiere de más de cien líneas de código. Incluso se puede configurar para que su rango de actuación vaya desde un simple sistema de avisos hasta un "piloto automático"; también se podría configurar los diferentes niveles de respuesta del conductor frente a los avisos, desde devolver un enterado y actuar manualmente sobre el convoy, hasta ceder el control al sistema en ese próximo aviso. Igualmente, el protocolo sobre incidencias podría definir el tipo de respuesta ante el fallo del conductor: con un apercibimiento, tomar el control y adecuar la marcha del convoy a las especificaciones de la vía, o detener del convoy.

Todo esto con una aplicación simple alimentada por una lista de especificaciones de la vía y que toma datos de los valores del velocímetro (más preciso sería acceder al mecanismo primario del velocímetro o cuentakilómetros y que el programa efectuase los cálculos de distancia y velocidad). Un sistema más completo sería dotándole de comunicación con una central de control que pudiera incluir en la lista, en tiempo real, las incidencias puntuales que se produjeran en la línea, y que también llegasen al centro de control las incidencias que se produjeran en el convoy; como también se podría dotar al sistema de entrada de datos proporcionados por la infraestructura: testigos puntuales que le proporcionasen al convoy información sobre el punto kilométrico en el que se encuentra o emisores que en todo momento le digan en qué punto concreto se encuentra, así como cualquier otro dato suministrado por estos dispositivos u otros. Existirían varios niveles de seguridad; uno, el proporcionado por el propio convoy, independiente de fallos en las comunicaciones; un segundo nivel, el proporcionado por la infraestrutura y la propia red ferroviaria; y aún un tercer nivel si fuese necesario, propiorcionado por terceros, como sería la geolocalización.

En cualquier caso, desde lo más simple, hasta completar su funcionalidad, se trataría de un sistema sencillo y fiable que cubriría unos requisitos mínimos permitiendo cubrir cualquier otro requerimiento, incluidas las alertas que se generasen en la vía en tiempo real, bien con los sensores que incorporase el propio convoy, bien con los sensores distribuidos en la infraestructura; pero siempre salvaguardando que en caso de que sistemas especializados que cubriesen determinadas eventualidades, por su sofisticación o por las características de los mismos, dejaran de funcionar, el núcleo siguiese operativo, aunque estos supuestos obligasen a activar protocolos de seguridad que limitasen la marcha del convoy.

Lo que no es admisible es que un convoy circule con las únicas directrices de su conductor, porque esto supone que el riesgo de accidente se encuentra ahí; por muy experimentados y muy competentes que sean los conductores, el accidente se producirá, tarde o temprano, el factor humano posibilitaría ese accidente.

martes, 30 de julio de 2013


Los datos proporcionados por la lista condicionarían la operatividad del sistema. Un dato parecido a Km 128,200 / 80 Kmh sería un dato que proporcionaría una mínima operatividad, un dato parecido a este otro sería más adecuado:

Tipo de aviso: "Velocidad limitada"

— Valor: 140 kmh
— Valor inicial: 190 kmh
— Punto kilométrico: 131.300
— Margen de seguridad: 130.800
— Aviso: km 127.500
— Respuesta del conductor al aviso: sí
— Horquilla actuación inicio: km 128.000
— Horquilla actuación límite: km 128.800
— Punto óptimo de actuación: km 128.600
— Aviso de apercibimiento: km 128.900
— Respuesta del conductor al aviso: sí
— Toma de control sin respuesta: km 129.200
— Toma de control aun con respuesta: km 129.500 (si no se cumple la directiva)
— Acción si existe respuesta: adecuar velocidad
— Acción sin respuesta: parar convoy
— Directriz llevar a base más cercana: tipo 3 (3ª toma de control)

— Desaceleración óptima en la toma de control: 1.5 kms
— Desaceleración óptima: 2 kms
— Desaceleración nominal: km 128.800 a 130.800
— Aviso sonoro en el transcurso de la maniobra: >5% inicio; >0% final
— Toma de control en el transcurso de la maniobra: >8% inicio; >0% final
— Parar convoy en el trancurso de la maniobra: >10% inicio; >2% final

(Presentando en pantalla en el transcurso de la maniobra los valores de la desacelaración en cada momento: velocidad real, óptima, de aviso, de toma de control y de parada del convoy)

— Parámetros de desaceleración: los necesarios para la toma del control por el sistema
— Acción recomendada: manual
— Acción restringida: automática
— Acción completada la desaceleración: automática con rearme manual
— Nivel de atención: 5
— Origen: lista interna inicial
— Descripción:
— Directiva:
— Comentario:
Así como cualquer otro dato que permita individualizar las decisiones en cada punto en concreto.

*.— El mantener pisado el pedal de seguridad de manera contínua (si siguiese siendo preceptivo), lo considero fuera de lugar con los sistemas que actualmente se pueden implementar. Los posibles beneficios de tan estricta seguridad, considero que quedan contrarrestados por la merma de facultades que tal sistema puede suponer en el conductor. Sería facilmente sustituído mediante un pulsador de emergencia que pare el convoy (que ya existirá), la directiva de mantenerlo pisado en determinados tramos o por propia inicativa del conductor (al simple gesto de pisarlo el sistema podría quedar armado), y avisos que requieran la respuesta del conductor con la frecuencia que se estime en cada tramo del recorrido. En muchos casos la respuesta del conductor a los diferentes avisos de navegación sería suficiente, más si el convoy cuanta con sensores que le alerten de la existencia de posibles dificultades en la vía y requieran su respuesta.


Utilizando este sistema como núcleo se podría ampliar su utilidad dotando a la red viaria de balizas testigo, que serían pasivas, cada una con su identificativo o "ide" que pudiera ser leído por el convoy**, colocadas en los cambios de agujas, al acercarse a estaciones, así como en aquellos puntos donde se crea oportuno, servirían para confirmar al sistema del punto y vía donde se encuentra el convoy. Y si el convoy sabe dónde se encuentra, mediante un sistema de comunicaciones, los demás convoyes sabrán también dónde se encuentra, los convoyes sabrán donde se encuentran aquellos otros convoyes que les sean de interés.

**.— Mediante un lector que comunique con el sistema. Únicamente se necesitaría ese identificativo o ide que lo asociaría con su ubicación en la red viaria, ya que los datos relacionados con ese punto kilométrico formarían parte del sistema presente en el convoy, en tiempo real si se cuenta con un módulo de comunicación que alimente al sistema de las incidencias que pudieran surgir, sistema que seguiría operativo aunque surjieran problemas en las comunicaciones o error en la detección de balizas.

Si se quiere ir más allá, ¿por qué no disponer de la visión en cabina de estaciones y puntos conflictivos con tres o cuatro kilómetros de antelación?, incluso, por software, el sistema generaría las oportunas alertas manipulando esas imágenes.

Cabe recordar que el sistema no requeriría mucho más que un portátil (aunque se recomendase equipos industriales, pero en caso de emergencia y para determinnados usos, un portatil sería suficiente) conectado a un sistema redundante de velocímetros, a un sistema redundante que controle el frenado en su versión más simple, y a los sistemas de impulsión del comboy en una versión más completa; esto, y un programa con un algoritmo muy simple alimentado por una base de datos que puede ser lo completa que se quiera; tratándose de un sistema universal, utilizable por todas las unidades independientemente de cualquier consideración.

En cuanto a la señalización de la infraestructura se trataría de balizas pasivas, algo muy parecido a códigos de barras que pudieran ser leídos desde el convoy y que no precisarían de un especial mantenimiento (simples códigos de barras y un lector apropiado serviría). Dependiendo del sistema escogido, yendo más allá de un simple código de barras dispuesto a modo de señal de tráfico, el código podría quedar encerrado en un pequeño bloque de cemento mínimamente anclado si se dispusieran en la vía, o contenidos en pastillas de plástico si se disponen en altura.

En todo caso, este sería un sistema de seguridad para aplicar a los actuales convoyes, en sistemas con cableado inteligente y redundantes por módulos, la aplicación y operatividad de los módulos de seguridad integrados en estos sistemas y las posibilidades de estos sistemas, sobrepasan con mucho lo expuesto en este modelo de sistema de seguridad.

miércoles, 07 de agosto de 2013





"La Prima de Riesgo"

Titulo esta hoja "La Prima de Riesgo", no porque considere que tenga incidencia en la economía de los países, sino porque sirve, como sirvió hace dos días el "31", para que nuestros dirigentes se echen unas risas a costa de los ciudadanos. Tiene relevancia los intereses que paga el Estado por su deuda y, en condiciones normales, es bueno que los Estados paguen pocos intereses por sus deudas; pero aquí como en todo, cuando los Estados están en manos de trileros puede tener otra lectura.

Los ciudadanos no tienen defensa cuando el Estado cae en manos de estafadores, porque es el Estado el árbitro y garante de las buenas prácticas económicas, el que debe evitar que los agentes económicos: bancos, grandes compañías y grandes inversores cometan delitos económicos. Cuando el Estado está en connivencia con esos agentes económicos, los ciudadanos no tienen ninguna oportunidad. Las imposiciones de los clientes de los bancos desaparecen, los fondos de las empresas desaparecen igualmente, y los instrumentos para el correcto funcionamiento de la Economía se convierten en instrumentos para las estafas. A todo esto, los avances tecnológicos, avances que deberían servir para mejorar la vida de las personas, se suman a los muchos medios con los que estos grandes estafadores ya cuentan, el más simple y más efectivo: ponerse de acuerdo entre ellos.

Por lo que he venido observando durante este último año, el interés que el Estado paga al colocar su deuda el Estado Español no se corresponde con las normas del mercado, cuando debería comportarse con arreglo a esas normas, ya que no existe organismo regulador que matice esas normas de mercado. Si un Estado paga un cierto interés y queda desatendida la mitad de la demanda de su deuda, es que el interés se marca de forma artificial, porque el mercado dice que si hay más demanda que oferta, oferta y demanda se igualan bajando su rendimiento, bajando el interés. Esto no se cumple, y como en otros casos, como en las estadísticas sobre balanza comercial, cifras de paro, y otras estadísticas, enfrentando unos datos con otros, cuando unos deberían guardar una correlación con los otros, esta correlación no se cumple; así, el interés de la Deuda sube o baja independientemente de la demanda. Se puede asistir a una subasta (que subasta es eso, igualar oferta y demanda) en la que se absorbe con holgura la oferta y el interés sube, y subastas en las que esa demanda no es tan abundante y el interés baja, fijado con anterioridad, fijado por "La Prima de Riesgo". La Deuda Pública no se debe a ningún parámetro exterior a ella misma para fijar su interés, sale a un interés tipo y sube o baja en función de la oferta y la demanda. Las subastas de Deuda Pública podrían desarrollarse desde esta ortodoxia y estar igualmente manipuladas, porque a los agentes económicos que dominan el mercado, más en connivencia con los poderes públicos, no les supone ninguna dificultad ponerse de acuerdo, de hecho ese sería el método utilizado actuálmente. Por eso mi opinión de que "La Prima de Riesgo" es una forma más de jactarse de sus delitos.

En condiciones normales, que la Deuda Pública page bajos intereses es bueno; en las actuales circunstancias, en las que estafadores han usurpado los poderes públicos, que utilizan el Estado en propio beneficio, no tiene por qué significar eso. Pero los ciudadanos no tienen ninguna defensa cuando los poderes del Estado están en connivencia con los agentes económicos.

Comienzo por la Bolsa, es un instrumento que debería servir para la financiación de las empresas, emitir acciones para financiarse, ajustadas a su valor real, con una rentabilidad atractiva para captar estos fondos, asumiendo, aquellos que las adquiriesen, el riego propio del buen o mal funcionamiento de la empresa. Se ha visto, porque igualmente en el caso de las acciones de Bankia no se han tomado las mínimas precauciones para encubrir la estafa, se ha visto que no existe un valor que respalde el precio de la acción, y el caso de Bankia han dejado al descubierto las operaciones de "ingeniería financiera" que en otros casos se llevan con mayor discreción.

He llegado a poner nombre a la Bolsa y a las empresas que cotizan en Bolsa: los cerditos, porque son como huchas que se van llenando día a día y que cuando están llenas se rompen.

Hace unos meses, los medios de comunicación, cuando se forzó la pérdida de confianza en los depósitos bancarios (algo que sería absolutamente insensato en un sistema económico basado en la captación de los ahorros de los ciudadanos por los bancos y la confianza que los ciudadanos deben mantener en sus entidades bancarias), la famosa "quita" ("quita" ya en sí una estafa)*, los medios de comunicación volvieron a jactarse de la impotencia de los ciudadanos ante sus prácticas, publicitando absurdos inventos para guardar el dinero bajo el colchón. Y puede ser cierto que los ciudadanos no tengan defensa ante esas prácticas, se confíe o no en la entidad bancaría, el dinero no se puede guardar bajo el colchón.

Lo cierto es que el Estado y los agentes económicos saben dónde está su propio dinero y dónde está el dinero de los ciudadanos. Una empresa sabe lo que tiene invertido en ella misma y lo que tienen invertido los pequeños inversionistas; como saben el dinero que existe en los depósitos de los bancos y como saben en manos de quienes está colocada la Deuda Pública; y, puestos de acuerdo, saben como desviar el dinero de un cajón a otro: si no dan ningún interés, los que estén dispuestos a arriesgar irán a la Bolsa y los que no quieran poner en juego su dinero y quieran que se les remunere de algún modo, irán al Tesoro Público.

La Bolsa, lo del cerdito: día a día entra dinero, ellos van retirando el suyo conforme les interese, y cuando las huchas estén llenas: a romperlas; en el trasiego diario ya optienen beneficios. Y la Deuda Pública, lo que en teoría es un beneficio para el Estado, unos intereses bajos, es también, especialmente en el contexto de una estafa, un riesgo para los ahorradores que adquieran Deuda Pública a largo plazo, porque de producirse una subida de los intereses, el dinero invertido queda cautivo durante ocho, nueve o diez años; porque si suben los intereses, por ejemplo al doble, ese dinero pasa a valer la mitad, durante estos años estarán percibiendo unos intereses anómalamente bajos en el nuevo contexto económico. Aquí, nuevamente el cuidadano, ante una estafa, no puede medir riesgos. La paradoja es que simultaneamente a invertir los grandes especuladores en Deuda Publica, se inflaría su interés, conseguirían una remuneración abusiva sobre su dinero, que pagaría el Estado; y los ciudadanos, con su dinero cautivo, con una baja remuneración, serían los que realmente estarían financiando la Deuda y, en cierto modo, contribuyendo al pago de esos intereses abusivos.

Mi recomendación sería que no hay recomendación, que los ciudadanos no tienen defensa, como no la tuvieron los estafados por las Preferentes o por las acciones de Bankia; pero, y solo momentáneamente, la Deuda Pública a corto plazo sería la opción más segura si se quiere percibir algo por el dinero. Si su asesor financiero, que puede ser nuevamente su entidad bancaria, le aconseja otra cosa, quizá Deuda Pública a largo plazo porque es un valor seguro, le está engañando nuevamente. Recuerde que La Prima de Riesgo es imprevisible, como la Bolsa; hoy, con una economía en peor situación que hace un año, La Prima más baja y la Bolsa más alta, todo un síntoma.

sábado, 07 de septiembre de 2013

Apostilla.— Con las estafas bancarias, no habrían acabado con los ahorros de las familias, sí con lo que se podría denominar, el circulante, el que permite el normal funcionamiento de la Economía. El ahorro de las familias se podría representar como un depósito con un grifo a media altura, en una posición muy superior a esa media altura. La economía del país en su rutina inmediata se nutriría de ese dinero que sale por el grifo y volvería a entrar por su parte superior reponiendo el nivel. Esta metáfora la "cante a las paredes" hace unas semanas, advirtiendo que era difícil recomponer la economía del país porque habían acabado con ese dinero, que no es uno en concreto, se da cuando el depósito se halla a niveles superiores al grifo. El depósito en la actualidad se halla en un nivel inferior al grifo, a la economía le falta ese dinero en circulación que la dinamiza, pero, aún se encontraría en el depósito el grueso de los ahorros de las familias (en realidad se encuentran los apuntes bancarios, ese dinero, en su mayoría, ya no existe). Ahora, habiendo acabado con el circulante, estarían arañando en el grueso del depósito. Aunque tampoco es enteramente así, con el grueso del deposito acabaron aún antes que con el circulante, en donde estarían arañando sería en los apuntes bancarios para equilibrar sus balances. La metáfora me la ha recordado la clase magistral del Ministro Montoro.

Pero tampoco es que ese dinero del grueso del depósito no signifique nada para la economía, es el dinero al que los bancos no deben responder, porque son los ahorros que no circulan entre particulares, es un dinero que, aún con fructuaciones, siempre se hayará en las entidades bancarias; pero ese dinero que no circula entre los particulares, sería el dinero que deberían manejar las entidades bancarias para financiar a las empresas y a las familias, como a ellos les gusta decir, para financiar a los emprendedores. Ese dinero, al no existir, el Banco Central se lo proporciona a un interés de cero; esto es, la maquina de hacer dinero funciona para los bancos, con lo que eso conlleva: una depreciación de la moneda, no declarada, pero que se podría estar produciendo con el encarecimiento de las importaciones.

Con el dinero de las imposiciones de sus clientes a un coste cero o casi cero, disponiendo de dinero del Banco Central también a un coste cero para poder desarrollar su negocio, a los bancos, a corto y medio plazo, no les importa que ese dinero exista realmente o no, pueden desarrollar su negocio con toda tranquilidad, sin la obligación de remunerar ese dinero que siendo la mercancia necesaria para el funcionamiento del negocio deberían remunerar; esto a corto y medio plazo, porque necesariamente, llegará en día en el que deberán volver a remunerar los depósitos; hasta entonces, los esfuerzos los emplean en tratar de reducir esos depositos de sus clientes para reducir con ello los costos de la remuneración a la que estarían obligados. Si ven cerrada una puerta, se preocuparan de encontrar otra.



*.— Los bancos son depositarios del dinero de sus clientes, deben a sus clientes la seguridad de ese dinero. No es de Derecho que de la noche a la mañana el dinero de los ciudadanos se devalúe sin que medie resposabilidad penal por parte de los directivos de las entidades: los ciudadanos pierden su dinero y los gestores siguen en sus puestos.



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La navaja de Ockham - página I

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Créditos

Manzanas y mantel de Paul Cezanne (Óleo sobre lienzo. 25 x 44 cm. Colección particular). Licencia Creative Commons

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