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De cabrones

Y otras malas hierbas



nemo









Subidos en mi chepa

17 de enero de 2012,

Es difícil concentrarse en el trabajo sabiendo que los que se permiten tenerme aislado se preocupan de construir mi desprestigio, otro nuevo intento de desprestigiarme.

Una persona como yo solo tiene su prestigio. Y ellos llevan años intentando socavarlo. No sé si con éxito. Y es difícil concentrarse en el trabajo cuando me invaden esos pensamientos, no saber a ciencia fija cuales serán las piezas que estén construyendo para intentar completar un nuevo rompecabezas. Creo que su actual margen de maniobra no es el mismo de estos años atrás, y me gustaría pensar que no será el mismo del año pasado, el 2011, en el que fueron como los elefantes de Aníbal. Porque para mí ha sido como lo fueron para los romanos los elefantes. Nunca se me hubiera podido pasar por la imaginación, no me he repuesto todavía de la puesta en escena y parafernalia desplegada.

Soy pesimista sobre el futuro próximo, con una tecnología que vendrá a aumentar el poder de manipulación de unos poderes que escapan al control de los ciudadanos, en una sociedad en la que los medios de comunicación, que deberían ser un contrapeso a esos poderes, están a su servicio. Nada los limitas, lo he comprobado, y los avances técnicos vendrán a aumentar su poder de manipulación, porque ellos mismos se han puesto en la situación de escapar a cualquier control.

Pero este diario pretende ser un diario íntimo, de las cosas que me afectan directamente, y mi actual preocupación es qué elefantes me tendrán preparados para este 2012.

Ya no temo nada de ellos, lo he dicho en alguna ocasión en el particular soliloquio que mantengo con mis verdugos: una partida de inmorales no puede intimidarme. Pero sí sé que procurarán desequilibrarme, quisiera pensar que de forma más sutil, lo que ya es una mejora. Sus canalladas acometidas contra mí las parcelo en varias etapas. La primera fue durísima. Algo debió de cambiar para que se suavizara; aun así, durante estos trece años han procurado hacer mi vida insufrible, desde perpetrar las mayores canalladas hasta los más nimios detalles. Si los ataques desde los medios de comunicación fueron menos descarnados y más sutiles, no me he librado durante estos años de sus cabronadas. Cabronadas que venían a saciar sus ansias de humillarme y sus intentos de manipularme y desprestigiarme, todo en uno. Y todo con el doble fin de verme destruido y de usurpar mi trabajo.

2012 se inicia con unos canallas cada vez más al descubierto, con mayor necesidad de procurar o bien mi deterioro o bien mi desprestigio. Me enfrentaré a manipulaciones sutiles, porque ya digo, deben de tener menos margen de maniobra; pero estoy en sus manos, aislado, desinformado y rodeado de marionetas; y sujeto a esas sus necesidades de procurar mi deterioro o desprestigio, lo que equivale a que mi vida seguirá siendo un infierno, más infierno porque sus sutilezas harán que lo tenga que vivir en silencio, ya digo, para evitar que el mero desahogo en la que debería ser privacidad de mi casa, que no hogar, o en este diario íntimo, que no lo es, que tampoco es privado como debería serlo hasta que decidiera publicarlo, sea utilizado para que se escuden en mi supuesto desequilibrio.

Ahora voy a salir un rato, a despejarme un poco. Estas salidas, procuraré no renunciar a ellas, sus construcciones en torno a ellas, serán unidas a otros detalles que ellos construyan y magnifique en el entorno de mi casa, sus posibles bazas para ese enésimo legajo de ignominias. No puedo decir que los ignoraré, pero sí que procuraré que no me aparten de mi labor diaria.

18 de enero de 2012

También pudiera ser que mañana, su cinismo tampoco conoce límites, escenificaran una pantomima de, no sé cómo llamarlo, ¿acercamiento? Se llame como se llame siempre será un ejercicio de hipocresía, parte de su estrategia, un nuevo intento de manipulación. Y aunque no lo fuera, que lo será, han ocurrido demasiadas cosas para que ese acercamiento sea imposible. Y no voy a apelar a mis convicciones, que podría, me limito a referirme nuevamente a mi prestigio, porque acercarme a tales canallas sería mi definitivo desprestigio. Pero sé que eso será lo que intentarán, porque deben lavar su imagen y mostrarse conciliadores, eso sí, manteniendo mi secuestro, sus intimidaciones y sus canalladas.


Premios y poder

19 de enero de 2012 - 14:52

El poder lo compra todo y tiene muchos instrumentos en sus manos para llenar el carrito en el supermercado. Uno de esos instrumentos son los premios. El poder se dedica a instaurar premios, a institucionalizar los que puede y condicionar, cuando no decidir, su concesión. Es, en la mayoría de los casos, el que decide a quien concederlo y qué actitudes premiar. Galardones, honores y premios se convierten en instrumentos para comprar voluntades (también para darse autobombo), aquellos que pueden ser candidatos a su concesión saben qué actitudes serán premiadas. Esto ya configura una Cultura y un Conocimiento afines al poder, y unos profesionales a su servicio. Pero va más allá el poder de manipulación de los premios, porque al premiar actitudes afines y serviles con el poder, aquellos a los que se les concede el premio adquieren notoriedad y se les inviste autoridad. Y no solo se consigue una boca agradecida cuando el galardonado sabe que su principal mérito ha sido ese, también, las opiniones del galardonado adquieren autoridad, no olvidemos, unas opiniones complacientes con los poderes que han instaurado el premio y condicionan su concesión. Así, los premios crean una espiral que se retroalimenta para manipular a la opinión pública, que subsidiariamente les sirven para sobreelevarse sobre ellos mismos y, en no pocas ocasiones, para atacarse unos poderes a otros cuando estos están enfrentados, que el poder siempre se preocupará de tener adversarios, que esta es la mejor manera de mantenerse en el poder.



La corrupción, la mejor aliada de nuestros políticos.

20 de enero de 2012 - 4:06

Los ciudadanos, a la hora de elegir a nuestros representantes, porque nos cuesta mucho renunciar a ese derecho, tenemos descontado el tema de la corrupción, damos por hecho que la corrupción está extendida en toda la clase política. Y se vota sin tener en cuenta los casos de corrupción, que incluso pueden haber sido escándalos y estar implicados en ellos integrantes de la lista a la que se va a votar. Es por eso que la corrupción, la generalizada corrupción, se ha convertido en la mejor aliada de nuestros políticos: una vez instaurada esa convicción, cualquier escándalo por grave que sea es asumido por la ciudadanía con total naturalidad.

Puede que no seamos conscientes, que tengamos que advertirlo en la distancia; una vez, en un futuro, se supere esta situación. Porque estamos viviendo en una sociedad en la que los implicados en casos de corrupción no son personajes aislados y poco significativos, que si nos atenemos a la jerarquía que ocupan los implicados, advertiremos que la corrupción está instaurada en los más altos estamentos del Estado. Que no pasa nada, que nadie dimite, que a nadie se le obliga a dimitir, que la ciudadanía no se sorprende, que podría producirse el mayor de los escándalos que implicase a cualquier cargo público, que a los ciudadanos ni nos sorprendería ni nos movilizaría.



El consejo de sabios. Qué bueno1

Sí, podemos estar de en hora buena los europeos; porque, qué habría sido de nosotros sin ese consejo, dónde estaríamos ahora, gracias a que se formó hace varios años, cinco o seis, no estoy muy seguro, tampoco estoy seguro de que siga funcionando, porque ya no se les oye, al menos yo no les oigo como los oía en el tiempo en el que se formó, cuando no dudaron en autodenominarse de sabios, pero sin ese consejo, no sé donde estaríamos en estos momentos. Y es bueno, porque es bueno que la sabiduría se constituya en un consejo y aconseje.

Y los españoles, que últimamente hemos tenido tan mala suerte con nuestros presidentes, que uno de ellos fuese el que presidiese tal consejo nos debería enorgullecer. Porque la verdad es que hemos tenido mala suerte últimamente, no hay más que ver la diferencia, aquel inventó lo de la patada en la puerta, eso para empezar y, claro, quizá esa determinación en sus decisiones para acabar con los enemigos de la sociedad, pues le debió de valer el puesto. Estos, cuando no están entretenidos con series de flexiones se tienen que conformar con puestos en consejos, pero no de sabios, consejos de administración de empresas, que se comerá igual, pero que no es lo mismo.

Y es que, olvidándome de anécdotas, pienso que hay dos tipos de políticos: los creadores y los otros. Los creadores son esos políticos que no se contentan con lo que hay y entran en la política con la intención de mejorar lo que hay, a los otros políticos les gusta llamarlos idealistas. Yo creo que son constructores, que tienen una idea de cómo les gustaría que fuesen las sociedades, les gusta construir y ponen todo su empeño en construir. Porque si miramos hacia atrás, es a esos "idealistas" a los que les debemos todos los avances de nuestras sociedades, los que han hecho posible las libertades de las que hoy disfrutamos. Es cierto que se tuvieron que enfrentar a esos otros políticos, que en muchas ocasiones no lograron sortear los obstáculos que esos otros políticos pusieron a su paso, y que en muchos casos sus intentos fueron un fiasco en su propio país. Pero si miramos hacia atrás, estos fracasos, el tiempo los ha convertido en éxitos y las sociedades nos hemos beneficiado de esos intentos fallidos siguiendo la estela que estos idealistas dejaron. Luego están los otros. El hombre y la mujer nos movemos por nuestras ambiciones, en el caso de los hombres, quizá ambición demedida en muchos casos o ambición desmedida y mal enfocada, contaminada por nuestros intentos de ser los señores de la manada; pero lo mismo a hombres que a mujeres nos motiva nuestra ambición. Y si a estos idealistas les movía la ambición de construir una sociedad más libre, más justa, más igualitaria (que parece que todos los avances son motivados por estas ambiciones), a los ratones de despacho, que también los hay, políticos mediocres que se han hecho con el despacho bien por maniobrar para ascender al puesto que ocupan, bien porque un cúmulo de circunstancias los ha puesto allí, no puede moverles esa ambición, no pueden tener la ambición de construir una sociedad mejor porque en su mediocridad se sienten satisfechos en la comodidad de su despacho y no alcanzan a ver más allá. Son los que yo identifico con meros administradores, que hacen de su empleo o de su representación una labor de mera administración, que administran lo que hay y hasta que se acabe. Y ya se sabe, cuando no se avanza se retrocede. Y eso es lo que en mi opinión ocurre cuando caemos en manos de políticos mediocres, que retrocedemos. Y si esto no fuese suficiente para temerles, con ellos camina otro mal pernicioso: la corrupción. Porque como he dicho, estamos hechos de ambiciones, y ¿qué puede ambicionar un político mediocre sentado en su despacho, limitándose a administrar lo que otros construyeron? Mi opinión es que su ambición se limita a llenarse los bolsillos y aumentar ceros en la cuenta de su banco, y la corrupción crece exponencialmente porque cada nuevo cero en la cuenta es más costoso de conseguir. Y no es una prueba, pero no puede ser coincidencia que la corrupción florezca en los periodos en los que la política está en manos de mediocres.

Por eso, qué bueno lo del consejo de sabios, porque siempre lo he dicho: hay que temer más a un necio que a un canalla. Al canalla lo ves venir, puedes intuir por donde te llegará el golpe; al necio no lo ves venir, sabes que es necio, pero no puede prever de él por donde te llegará el golpe, y creerme, es verdaderamente desequilibrante, porque en su irracionalidad puede esperarse de él cualquier cosa. Por eso, termino como empecé, qué bueno que en Europa exista un consejo de sabios.

31 de enero de 2012


En estos artículos intentaré tratar los temas con humor. Sé que puede parecer inapropiado, porque puede pensarse que, en casos, son demasiado dramáticos para tratarlos con humor, pero será ese dramatismo el que me lleve a caricaturizarlos.



Sobre mis toreros de salón

Siempre me ha gustado explicar mis trabajos, hacer un ejercicio de introspección y trasmitir las motivaciones, el método de trabajo que pueda utilizar o las herramientas de que me sirvo. Fundamentalmente me considero un creador, bueno o malo, pero me gusta crear y se podría decir que soy un ansioso, que estoy aquí y allá buscando elementos que me sirvan para crear.

Y lo prioritario para mí es mirar hacia atrás y que me satisfagan mis creaciones. Estoy, como si de un sistema se tratara, intentando describir una de mis facetas, la de creador, no entro ni en mi condición de animal político ni en mis inquietudes sociales, la caja que intento destapar ahora es la de mi faceta como creador. Y como creador, lo prioritario para mí es que mis creaciones sean lo mejor que pueda conseguir, sin que cuenten siquiera cuestiones personales.

Y esta creación en la que vengo trabajando, De cabrones y otras malas hierbas, tiene, o intento que tenga, un carácter literario, como ya advertía en la tarjeta de enlace de la página de inicio. Y trata un tema que me es muy personal, porque va de las cabronadas que me hacen mis carceleros, mis secuestradores o mis explotadores, según se mire. Es evidente que mis sentimientos hacia ellos estarán muy a flor de piel cuando teclee para ir completando este libro, artículo tras artículo. Pero siempre he tenido muy claro que mis cabrones no deberían condicionar el resultado de mi obra. Esto es fundamental para mí, podrán amargarme la vida, y conozco sus intentos de condicionar mis trabajos y devaluarlos, pero procuraré no ser yo mismo el que los devalúe. Qué quiero decir, que esto no es un ajuste de cuentas, que de serlo carecería de valor, serviría para satisfacer ni animadversión hacia ellos, pero habría perdido el tiempo.

Los veo, porque no me pasa inadvertido, que en un alarde de salón, ante los micrófonos, que se abren y se cierran a su antojo, se revuelven contra mis acometidas, me rio por lo bajo, porque nunca tendrán los arrestos de bajar a la arena. Y me rio porque es como si participaran en unos juegos florales, intentando ser los más ocurrentes, los más gallardos, también. Y me rio porque no entienden que estamos en distintas ligas, que no quiere decir que una sea más que otra, pero si distintas, porque ellos han tenido la oportunidad de hacer algo por el país, y lo han hecho, pero en negativo. Y en su liga no es de valor rimar los discursos, que es de valor que sean claros y que detrás de estos discursos acciones los respalden. Y mi obligación es que mis trabajos se correspondan con las posibilidades que las circunstancias hayan puesto a mi alcance, aunque estas circunstancias sean muy dolorosas para mí.

Qué quiero decir, que mis carceleros, puesto frente a mi hoja en blanco, son fuente de inspiración, al menos intento que sean fuente de inspiración, y que en muchos casos mis acometidas contra ellos son teatralizaciones literarias, que no los tengo en el pensamiento todo el día sino para poder ir completando trabajos. Que para mí tienen la condición de ser mis carceleros, que pueden y lo hacen, pueden amargarme la vida, pero dejando a un lado esa consideración, que es lo inevitable, no significan otra cosa para mí sino una circunstancia que debo aprovechar para mi trabajo como creador. Que logre buenos trabajos o no se deberá a mi capacidad, pero es lo que intento.

Y ha sido esa actitud, que he procurado preservar aun en los más duros momentos, la que me ha permitido conseguir, signifique lo que signifique, Perros sin collar, o esta pequeña joya:

No me extrañó cuando me pidió que le acompañara a las carreras.

Había hecho cosas más raras. Le vi dejar un montón de buen dinero a unos malencarados, eso, me dijo, porque nunca se fiaba de los de la taquilla. Me llevó a las gradas. Me señaló con el dedo por el que había apostado: "Aquel negro zaíno". Vi como salió de la curva dejando todo atrás, nunca vi a un animal correr tan libre y con tanto brío. Cuando atravesó la línea de meta rompió los boletos con un mal gesto. Oí decir que es que había apostado con dinero de la empresa.

Pd: Qué duda cabe que este artículo en concreto tiene también la intención de encabronarles un poco más.

8 de febrero de 2012.



Sobre la tormenta de ayer

Comienzo por lo personal. Empezó por lo personal.

Ayer comencé el día tumbado en el sofá, lo pasé tumbado en el sofá, más o menos. Y viéndome tumbado en el sofá advertí lo tontamente que estaba transcurriendo mi tiempo. Tengo la espina de haber desaprovechado los diez o doce años que probablemente habrían sido los más productivos de mi vida, y verme en el sofá me dijo que estos no serán los únicos que me veré obligado a desaprovechar. Creo que, es una forma de escribir, estoy seguro, les llamé hijoputas una y otra vez.

Algo me hizo recordar mi paso por el ala de enfermos mentales del hospital. Y que fue mi intención, intención que iba a materializar en aquel momento, saliendo de casa y buscando un alojamiento provisional, mi intención de enrolarme en una ONG y marcharme a cualquier país en el que pudiera ayudar de algún modo lo que me llevó al psiquiátrico. Creo que me vino a la mente en varias ocasiones durante el día, pero fue un programa de cooperantes, cuando salió una cooperante en Haití, lo que me lo recordó en última instancia, sentí envidia por ella.

Se orquestó un escándalo en casa, el más tranquilo era yo, y se llamó a los servicios sanitarios, los mismos que más adelante, hace un par de años, me diagnosticasen una inexistente diabetes. Vinieron esos servicios y pudieron apreciar que me encontraba perfectamente tranquilo, quizá con un estado de agitación superior al normal, pero nada preocupante que obligara a que se enviara un furgón, muy parecido a los que se usan para el traslado de los presos en las cárceles, se me metiera en él, y, con la escusa de hacerme unos análisis rutinarios, se me trasladara al hospital.

Ya en el hospital permanecí una o dos horas tumbado en una camilla, no recuerdo las visitas que recibiera de los siquiatras, mi comportamiento debió ser muy irregular, por las consecuencias de esas visitas, porque nuevamente, aunque mi estado era de total tranquilidad, también con engaños, se me dijo que si tenía algún inconveniente en que se me hicieran unos análisis, se me trasladó, supuestamente para realizarme esos análisis, y se me encerró, contra mi voluntad y con engaños en el ala del hospital destinada a los "enfermos mentales". Algo en mí les debió advertir de o mi peligrosidad o mi gravedad, porque se me suministró durante quince o veinte días tal cantidad de drogas que, ya desde el primer día me impidieron dormir, me produjeron rigidez e imposibilidad de permanecer sentado, todo el día tenía que estar moviéndome, aunque mi cansancio aumentara, no podía descansar, porque no soportaba estar sentado o tumbado en la cama, creo que dormí muy poco y solo después de una semana o algunos días más de que, ya fuera del hopspital, por mi propia iniciativa y, como los niños pequeños, a escondias, escupiendo las pastillas, se eliminaran estas sustancias de mi cuerpo, fue cuando logré superar ese estado. Me recuerdo, ya en mi casa, paseando por el jardín como un inválido, yendo y viniendo, con andares de inválido, para calmar mi estado físico.

Pienso que estuve cerca de, si no quedar inválido, sí de haber arrastrado de por vida alguna secuela, que esas drogas no son ninguna tontería, que te pueden afectar a cualquier parte del cuerpo y hacerte destrozos irreparables.

Me imagino que el resto de internados lo estarían porque habrían sufrido algún episodio que hiciera que los internasen, debió ser el mío y mi situación la de mayor gravedad, porque ningúno de ellos presentaba mis síntomas.

Por qué o para qué se me suministró tal trallazo de drogas. De mis cabrones se puede esperar cualquier cosa, por cualquier motivo, y habría que encontrar los motivos en una mezcla de todo.

Pero ahora, con la distancia que proporciona el tiempo, y tras lo acontecido en 2011, no podría asegurar quienes de los internados allí eran verdaderamente internados y quienes no.

Pienso que tenían necesidad de demostrar algo, completar alguna pieza o piezas en el rompecabezas que en aquel tiempo estuviesen confeccionando, y se me internó, se me suministraron las drogas que creyeron convenientes para alterar mi personalidad, que eso es lo que también hacen esas drogas, y colocaron marionetas, que mediante comentarios o situaciones, les sirviese para completar el perfil de la personalidad que quisieran adjudicarme.

Son muchos años y son muy cortitos, sus métodos se repiten una y otra vez a lo largo de estos catorce años. Son métodos que se podrías definir en dos bloques, descontando sus canalladas para ridiculizarme e intentar convertirme en un ser ridículo. Descontando esas canalladas que se han prolongado durante estos catorce años, sus manipulaciones siguen tres fines: demostrar que soy un delincuente o un desequilibrado mental, Intentar desequilibrarme y convertirme en un ser irrecuperable, anulándome mentalmente, y alterar mi personalidad (por medios químicos y de manipulación sicológica) para después incitarme a comportamientos censurables. Y sus métodos se ajustan a estos tres grandes fines.

El primer bloque de manipulaciones es el encargado de confeccionar los rompecabezas. A cada apunte en ese rompecabezas corresponden unos antecedentes que lo justifiquen. Y esos antecedentes forman parte de los diferentes compendios de difamaciones que se hayan completado. Son el testimonio de los métodos que utilizan para poder realizar el apunte. En los mismos compendios de difamaciones se encuentran los métodos utilizados para confeccionar las difamaciones. Pero más allá, lo que hay en esos compendios solo es el antecedente, la situación provocada, mi respuesta a esta situación y la interpretación que se hace de esa respuesta. Ejemplo, se construyen todas las situaciones que sirvan posteriormente como argumentos para la interpretación, se desata el acontecimiento, mi respuesta será una u otra, y posteriormente, con los antecedentes que construyeron y mi respuesta a esa determinada situación, se elabora la interpretación. Esto es lo que ha quedado en los compendios y que será suficiente para que queden al descubierto, porque como ha sido práctica que han venido repitiendo insistentemente durante muchos años, será fácil descubrir lo artificioso de los montajes, que ya digo, se repetirán en sus claves.

Pero aún se puede profundizar más en sus métodos. La situación escogida para el apunte es polivalente, responda como responda se podrá interpretar a su conveniencia, porque con anterioridad a la situación han confeccionado antecedentes que permitan la interpretación de ambos supuestos. Como los medios de comunicación de mi país son pieza fundamental en las difamaciones, con toda posibilidad aparecerán en muchos de estos casos, y con toda seguridad serán sus programaciones lo que sirva como apoyo de muchas interpretaciones, pero no tiene por qué ser en todos casos así, también se pueden encontrar comentarios de mi entorno o de terceros que se pueden remontar a semanas o meses antes, o una serie de situaciones artificiosamente construidas que permitan la posterior interpretación.

Puede parecer complicado, pero no lo es tanto. Si tienes decidida una situación concreta, si sabes, porque me llevan controlando durante años, cuál será la posible reacción ante esa situación, solo tienes que, las semanas o meses anteriores, que tienes todo el tiempo del mundo, ir colocando los datos que posteriormente sirvan de argumentación. Como tampoco cuesta trabajo colocar antecedentes a una respuesta alternativa, se colocan esos antecedentes que se usarán o no, y como eres tú el que defines la situación, defines situaciones que sirvan a tus fines sea cual sea la respuesta que se dé a ellas.

Esto les podría haber servido si el compendio se hubiese confeccionado con pulcritud y hubiera valido. Pero ahora, con años de repetir las mismas técnicas, confeccionando uno tras otro toda una serie de compendios, contradictorios entre sí, pienso que han quedado al descubierto, que los propios compendios servirán para analizar sus métodos; más, después de 2011, cuando quedaron al descubierto sus métodos, los medios de que disponen, cómo los usan y hasta dónde están dispuestos a llegar.

Pero aún se podría ir más allá, porque por cada apunte, por cada cadena de antecedentes que se han usado y desechado para argumentar esa situación en concreto, se podrá rastrear en los otros muchos montajes, que aun con esos métodos, no han servido a sus fines. Hoy, sin las drogas que se me suministraban (sin mi conocimiento), con seguridad también para alterar mi personalidad y que sus montajes respondieran a sus intereses, hago un repaso de estos últimos catorce años y advierto que he vivido en una realidad alterada totalmente por estos criminales. Y también se podrá rastrear en otra dirección, porque podrán conseguirse numerosos testimonios de aquellos que han participado, mediante engaños, en esos montajes.

Me cansa escribir esto, iban a ser unas notas, meros apuntes de mi tormenta de ayer. Lo dejo aquí, porque tengo que cortar de alguna forma, que no quiero continuar con estos temas.

10 de febrero de 2012.

Pd: Y todo esto ¿en qué lugar me deja a mí? Porque todavía quedaría mi testimonio, con el valor que pueda tener, pero que ellos temen. Son padres de familia honorables, que se sepa no han asesinado a ninguno de sus hijos, que las circunstancias los ha colocado en lugares prominentes de la sociedad, que aun con lo burdo de sus métodos, aunque hayan quedado con el culo al aire, nunca admitirán que los ciudadanos lleguen a conocerlos.

Me encuentro en un callejón sin salida, en su callejón, que van estrechando más y más. Es por eso que tengo asumido cualquier fin a mi situación.



El 20N certificasteis vuestra propia muerte.

Sigo con la tormenta de ayer, ya de antes de ayer, y también con lo personal. Porque lo dije muy alto, y merece que quede escrito: El 20N certificasteis vuestra propia muerte. Simbólica, que ya conocéis mi maldición: que lleguéis a viejos. Y que en nada me beneficia, que también habréis podido leer la postdata del anterior apunte en este diario, que puede también significar la mía, que espero que también sea simbólica y, si fuese posible, que no supusiese verme babeando en alguna de vuestras instituciones.

Para mí, el 2011 comenzó seis o siete meses antes y ya entré en pleno 2011 a mediados de septiembre de 2010, desde entonces hasta hoy ha sido un bombardeo continuo en el que se han entregado a fondo. Estaba acostumbrado a que sus agresiones se concentrasen durante algunos meses con años de intervalo (que no significa que durante esos años no se me agrediera), pero estos 20 meses han sido de un continuado bombardeo, con todos los medios de que disponen, que no son pocos, y focalizados en sus distintos objetivos, los que apunté en la hoja anterior. El bombardeo no habrá acabado, estarán con seguridad organizando el próximo, y como ya dije el año pasado y se cumplió, sus desafueros serán mayores, que si no funciona un método, funcionará otro más contundente.

Pero ya camino a lado de muertos vivientes, que no son conscientes de su condición, porque no podrán retroceder al 2010, porque no podrán justificar el silencio ante tales desatinos, que tuve que documentar yo mismo, y que tendrán que justificar su silenciamiento. Son muchos los que han intervenido, muchos los cómplices y muchas las complicidades, y no pueden alegar ignorancia. Y 2011 podrá ser silenciado durante algún tiempo, pero llegará el día que se tendrá que hacer crónica de él. Y como colofón, está el 20N y todo lo que significa, y lo que significará para la democracia española los próximos cuatro años.

Y yo, y muy a mi pesar, en su callejón.

11 de febrero de 2012.

Pd: El patriotismo siempre ha sido el primero y último refugio de los canallas. Y en vosotros, como canallas que sois, fue vuestra primera careta y será la última. (14/02/2012)


También me proporcionan buenos momentos

Esto ya para desengrasar, y para reírme un poco de ellos, que sé que no tiene ningún mérito, que es fácil. A los que desconozcáis el episodio os resultará confusa esta hoja, aun así espero que os entretenga.

Y les monté la pantomima, con la que estaba cayendo, que había días que al levantarme de la cama me costaba poner los pies en el suelo. Y fueron cinco horas que mis muertos me tuvieron a su merced, que pudieron terminar la jornada bridando con champán. Y les monté la pantomima, y les di datos, les hice ver que todo podía ser una pantomima, y salí a la calle cargado con mi cámara, que desde ese momento hasta que volviera cinco horas después a casa me tenían en sus manos, que yo los tenía de corbata, que mi preocupación era que no se notase mi acojone.

Y entré en la Gran Vía, que me esperabais, me metí en el cine, y después me tomé una cerveza y un Kebac, y tomé la furgoneta, con la cámara dentro, y se cruzaron lecheras, y oí helicópteros por el aire, y seguro que esa noche inflaron a palos a quienes nada sabían de sus manipulaciones, y me solidarizo con ellos, pero cuando se cruzaban las lecheras me reía por dentro, aunque todavía los llevaba de corbata, hasta que finalmente entré en casa, dejé la cámara y respiré.

No solo sois lerdos, es que sé que sois lerdos, porque de no estar seguro de vuestra estulticia no me habría permitido una pantomima tan burda, no me habría puesto en vuestras manos durante cuatro o cinco horas, que son muchas horas, pero sé que para reaccionar necesitáis una o dos semanas.

11 de febrero de 2012.

Pd: Lo de los tunos y lo del guardia civil lo dejo para otro día.


¡Qué vergüenza, aparecer en los papeles!

Sí, es una frase familiar que recuerdo desde pequeño.

Y hoy he debido aparecer en los papeles, con nombre y apellidos.

Y es que ayer estuve hablando con mis cabrones, y les dije la manera de reivindicarse, tan tonto soy.

Y les dije que tras catorce años de "investigarme", siendo lo profesionales que son, deberían tener suficiente material para hundirme, social y sicológicamente, de un modo más efectivo que con las cabronadas que me hacen, que tienen todos los micrófonos y todas las cámaras, y todo el papel prensa, y que tienen todos los datos sobre mi vida y milagros, y también deberían tener todos los datos sobre mis delitos, y les dije que solo tenían que hacer uso de todos esos medios de que disponen para dar a conocer esa vida y milagros y esos delitos.

Claro, eso fue una tontería, porque fue como dar balas al enemigo.

Y hoy estoy desayunando, y vuelvo a tenerlos de corbata, y no me he atrevido a comprar el periódico, porque seguro que apareceré en los papeles, con nombre y apellidos, y con fechas, lugares y circunstancias en los que cometí mis delitos, que para esos son profesionales y saben cómo llevar a cabo una investigación, y son catorce años de investigación, que teniendo delante a unos profesionales como ellos es mucho tiempo y mucha ventaja.

Me temo que me costará tiempo poder acercarme a un periódico y leerlo, y me temo que a la vuelta de unos meses estaré desinformado; porque, por ellos lo sé, sé lo importante que es la prensa para estar informado.

15 de febrero de 2012.



Todo es empezar

El periodismo es como follar, eso me dijo el viejo. Y me dijo que no hay que hablar de follar en la cama, que se pierde la magia y luego nunca se recupera. Y me dijo que el periodismo era como follar, que si hablas y hablas de cómo debe ser el periodismo, se pierde el tiempo en el que se podía estar follando, quiero decir haciendo periodismo. Que más o menos fue así como me lo dijo el viejo.

15 de febrero de 2012.



Al vuelo, zapeando

Si alguien dice que determinados ciudadanos pueden indigestarse al comerse seis pollos, y se le responde que los ciudadanos comen una media de medio pollo, no se le está respondiendo a ese ciudadano. No tiene la menor importancia. Quizá no prevenga a los servicios sanitarios de que podrían darse indigestiones por consumo de pollos, pero por lo normal, los que se indigestan con pollos no ingresar en los hospitales por sus indigestiones.

Pero si se dice que determinados directivos y administradores de empresas se lo están llevando crudo y se responde que como media estos directivos cobran tanto o cuanto, que puede ser razonable o no, puede que se esté ocultando a aquellos que se lo pudieran estar llevando. Más apropiado sería decir a los ciudadanos las asignaciones de los diez, veinte o treinta directivos o administradores que más cobran, que a lo mejor son igualmente razonables sus asignaciones y no estoy diciendo nada.

Un abrazo para los criadores de pollos, que no tienen ninguna responsabilidad en las indigestiones de los tragaldabas.

18 de febrero de 2012.



Porteras y elefantes

No es que hayan vuelto los elefantes, es que no se han ido, y no se irán, ya no tendré descanso, estarán conmigo hasta el final, ya no existirá descanso.

¿Qué número hace este nuevo corta pega? Lo sabéis, me quedo con todo, con todos los compendios y los hago míos, incluso con todos los cortapegas, pero no con el último, el antepenúltimo o el primero, me quedo con todos, y no me preocuparé ni de juzgarlos ni de interpretarlos, porque vuestros compendios, todos en su conjunto (también cada uno de ellos), hablan por vosotros.

Algunos de vosotros sois políticos, políticos casposos, estáis acostumbrados a olvidar lo de ayer y hoy prometer para mañana, el mañana se hará ayer y vuelta a empezar. Y debe ser vuestro criterio, el de los casposos, el que se impone en vuestras maquinaciones. Y olvidáis lo que fuisteis ayer, lo que sois hoy y prometéis para mañana. Y hacéis fuego de lo que maquinasteis para confeccionar los anteriores cortapegas y proponéis otro nuevo, quizá siguiendo mi propia recomendación: pulcritud, que todo cuadre. Están estos compendios y están mis trabajos, está mi trayectoria y está la vuestra, están mis propuestas, hay argumentos suficientes para juzgar, porque ya ni siquiera quiero ser oído, inventar un nuevo concepto de justicia y hacer uso de él como os plazca, pero todo eso os sobra: tenéis el poder y lo ejercéis, otra cosa es que tengáis la autoridad.1

Un abrazo a las porteras, y que no se me tome a mal.

19 de febrero de 2012.


Pd: Ahora guardar una distancia, una mínima distancia y mirar. Lo que intantáis es que vuestra víctima aparezca como culpable porque no se deja descuartizar.


1.- Esto último es de Valle Inclán, se lo dijo a unos guindillas en el patio de butacas de un teatro, apelaban a su autoridad para que dejase de patear una representación, Valle Inclán les respodió que allí la autoridad era él.

¡Cómo era Valle Inclán!, que se lo dijo a voces.



De porteras

He asistido a asambleas. Las asambleas enseñan mucho, se aprende lo bueno que estas asambleas significan y se aprende lo malo, que no es propio de las asambleas sino de quienes intentan manipularlas, que los hay.

Pero también están las reuniones entre vecinos a las que todos hemos asistido alguna vez. Y hay un recurso de algunos asistentes a asambleas y algunos vecinos que me irrita en especial. El de aquellos que lanzan la piedra y esconden la mano: "Es que algunos se creen que la escalera es suya". Les preguntas por quiénes son esos algunos y no responden. Y es que quieren que sea la suya la última palabra, acusar a "algunos" de los que estamos en la reunión, pero sin darnos la oportunidad de responderles. Y todos nos hemos encontrado con ellos en alguna ocasión.

Vuelvo a dar un abrazo a las porteras.

19 de febrero de 2012.



Cuñados, chiringuitos y trileros

Vaya por adelantado mi abrazo a los cuñados, que todos somos y tenemos cuñados. Y a los trileros, que es un timo muy nuestro, que ha sacado de la miseria a muchos en los tiempos duros, aunque fuese a costa de no pocos reclutas.

Y mi reconocimiento a los chiringuitos, también muy nuestros, que ahí está Los pianos mecánicos,1 en la que, creo recordar, un pueblo costero centraba su vida, la de sus turistas, en ellos.

Pero eran otros tiempos, que entre aquellos y estos se han poblado las costas españolas de torres de apartamentos. Hoy cuñados y trileros desfilan descarados por las televisiones y a los chiringuitos se les recubre de una pátina de modernidad.

¿Y por qué lo de los cuñados, los chiringuitos y los trileros? Porque me gustaría saber a qué se comprometieron mis compatriotas tomando como base mis trabajos, que no los suyos, qué tipo de chiringuito tenían pensado montar con las migajas de mis trabajos, que no de los suyos, y qué cuñados iban a gestionar esas migajas de mis trabajos, que no de los suyos.

Termino con un nuevo abrazo a aquellos trileros, a los que intenté, en no pocas ocasiones, poner en aprietos sin conseguirlo, porque su ingenio siempre les permitía escabullirse.

19 de febrero de 2012.


1.- Novela de Henri-François Rey que Bardem convirtió en película.

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De Cabrones - página VIII

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Créditos

Fondo basado en la fotografía de Ardfern en Wikimedia de una verja del Verbal Arts Centre en Londonderry (Irlanda del Norte).

Esquina superior izquierda: foto de Michel Villeneuve en Wikimedia


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