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Hay que cerrar Guantánamo ya


Hay que acabar con el drama de cientos de personas de manera inmediata; y como ciudadano, exijo a la Comunidad Internacional que obre en consecuencia, que se denuncie ese horror y se aislen actitudes justificativas de ese horror.

Guantánamo se llenó en muy escasos meses con casi un millar de personas, secuestradas en muy diferentes países, arrancadas de su entorno familiar. No se trató de procurar llevar ante la Justicia a unos sospechosos, se trató de fabricar sospechosos para llenar un espacio destinado a aterrorizar. Porque Guantánamo está diseñada para aterrorizar, con la transparencia suficiente para que podamos intuir el horror que se ejerce tras sus muros, pero manteniendo las miradas lo suficientemente alejadas de esos muros para que se pueda actuar con total impunidad.

El horror es doble para los que nos identificamos con unas personas que están sufriendo una tortura continuada de diez años. Está el dolor por la impotencia que produce el saber que están siendo torturadas unas personas sin que nada podemos hacer por ellas; y está la indignación por la jactancia de sus verdugos a los que les complace, en un ejercicio de sadismo ilustrado, dejarnos ver lo que están haciendo hasta el límite que ellos consideran les permite actuar con impunidad.

Hoy, el mayor enemigo de esas personas es su inocencia; porque de ser culpables de algún delito haría tiempo que habrían sido sentadas frente a la Justicia, habrían sido condenadas, habrían pagado sus culpas y, hoy, estarían en libertad. Pero se trata de inocentes que de ser puestos en libertad harían que los muros de Guantánamo se desplomasen, sus verdugos quedarían al descubierto.

Estoy con las víctimas, y nada impide que, reconociendo su inocencia, que ese sería uno de sus derechos, que esa sería una forma de rehabilitarlos, en 24 horas queden en libertad, que se reúnan con sus familias, que ese es otro de sus derechos, que compartan con sus seres queridos los horrores que han vivido durante estos años, que ese sería uno de sus desahogos, que se sientan arropados por ellos, que esa sería la mejor cura a estos años de torturas. En definitiva, que no se convierta al Mundo en un enorme Guantánamo, que eso es lo que se pretende, que no se les traslade de un encierro a otro menos visible, que no se les mantenga aislados de por vida en países lejanos a los suyos, sometidos a una permanente vigilancia, no para impedir que cometan algún delito, sino para garantizar la impunidad a sus verdugos, una impunidad absoluta, que les garantice que ni siquiera llegue a conocerse nada sobre sus actos.

Desde aquí, me sumo a todos los que piden el inmediato cierre de Guantánamo.

11 de enero de 2012.

  • Enlace a la página de Amnistía Internacional. [en nueva ventana]

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    Sobre los abusos de la siquiatría


    Son casi las seis y media de la madrugada, no logro conciliar el sueño. Hace un par de horas, en la cama, ya para conciliar el sueño y como suelo acostumbrar en esta larga etapa de mi vida en la que la cama no reviste para mí otro atractivo que no sea el de dormir, y como para ello nada mejor que la programación de la televisión, pues con la televisión encendida. Había ya alcanzando ese estado que es una difusa frontera entre el sueño y la vigilia. Fue en ese momento de duermevela cuando la televisión logró captar mi atención, alejarme del sueño y despejarme. El programa debía llevar ya tiempo empezado, en él se nos mostraba a supuestos enfermos mentales, seguro que pacientes, de un centro siquiátrico. No debieron de pasar diez minutos cuando no pude contener mi irritación, se nos mostraba a los pacientes en unas instalaciones que se apartan de lo que eran los centros siquiátricos de hace una década: una serie de casitas bajas en las que se alojan los pacientes en habitaciones individuales, un ambiente tranquilo e instalaciones donde desarrollar actividades ocupacionales, una de ellas (como no) la jardinería. Aparentemente, y así lo creo con matices, unas instalaciones apropiadas para acoger a estos pacientes. Hasta ahí bien, pero no me llevó más de diez minutos el advertir que estaba asistiendo a una apología de los antipsicóticos, las drogas que se suministra a estos pacientes.

    Se trataba de una visita paternalista en la que me daba la impresión que se trataba a los pacientes como a animalitos a los que se les estaba curando las heridas sufridas. Y se nos intentaba trasmitir a los espectadores que los enfermos mentales pueden recuperarse y que la "medicación" es fundamental para esa recuperación. Unas instalaciones al día de hoy modélicas, unos pacientes, probablemente seleccionados, en un ambiente favorable: todo lo que debe contribuir a su recuperación. Y se nos muestra a estos pacientes, y se intenta trasmitir que sin la medicación a la que están sometidos esa recuperación no sería posible.

    La siquiatría sigue con los hábitos de antaño, ya no se lobotomiza quirúrgicamente a los pacientes que han sufrido algún episodio mental, pero se les somete a una lobotomía química. Las drogas que se les suministra producen el mismo efecto que la lobotomía: una disminución y alteración de las funciones cerebrales. Sí, es verdad que no en el mismo grado que la lobotomía, pero con otros efectos (llamados secundarios) que los incapacita para que se integren en la sociedad con su autentica dimensión humana y que atentan contra su salud. No necesito las pruebas clínicas para asegurar que estas drogas incapacitan a quienes se les suministra: producen una descoordinación motora y mental y una ralentización de las funciones mentales. Cuando vean a alguien con estos síntomas, asociados a los enfermos mentales, todos los enfermos mentales con estos síntomas, muy fáciles de identificar, piensen que no son los síntomas de ninguna enfermedad sino los efectos de las drogas a las que están sometidos. Y esa expresión de aparente estupidez que iguala a estos "enfermos mentales", esa torpeza en el habla que también les acompaña (que con esfuerzo y perseverancia logran mitigar), no son de ellos, son producto de esas drogas. Piensen que hasta el momento de sufrir el episodio pudieron apreciar en ellos síntomas de nerviosismo y excitación, probablemente síntomas de extremo nerviosismo y excitación, pero nunca la expresión de estupicez que les produce la medicación.

    Aquellos que han sufrido un episodio mental han pasado años madurando ese episodio, sufriendo terribles miedos, hasta qué punto terribles que los impulsos suicidas son habituales y reiterados. Cuando son ingresados, lo son tras esos años de sufrimiento y tras el shock traumático producido por el episodio. En esos momentos son tan vulnerables como un niño o una niña de corta edad, porque no ven salida a su vida, porque no quieren seguir sufriendo como han venido sufriendo durante tiempo. En esa situación de indefensión se les dice que son enfermos mentales, con esas u otras palabras, que su enfermedad no tiene cura, con esas u otras palabras, que es una enfermedad crónica, con esas u otras palabras, y que se tendrán que medicar durante el resto de su vida, con esas mismas palabras. Pasado ese momento, cuando el paciente ya ha asumido su condición de enfermo mental, que probablemente sea por su genética, que se les pregunta por quiénes en su familia han "sido" también enfermos mentales, pasado ese momento, el psiquiatra se encargará principalmente de que tome la medicación en tiempo y forma y de dictar su internamiento en caso de recaída. También, y en todas las visitas, su preocupación será la de insistir en las bondades de la medicación y lo terrible que sería que la abandonase.

    Teniendo en cuenta que los efectos de estas drogas los identifica, se les está condenando a la marginalidad de por vida, de la que solo lograrán salir mediante actitudes paternalistas.

    Y teniendo en cuenta que es una medicación preventiva, para prevenir una posible recaiga; ningún medicamento, excepto aquellos destinados a los "enfermos mentales", es aprobado por las autoridades sanitarias con menos de la décima parte de los "efectos secundarios" que producen las drogas que se les suministra. Esto nos da la medida de lo injustos que somos con esas personas que, en muchos casos, su única enfermedad es haber sufrido un gran trauma, y que las consecuencias de ese trauma se han hecho visibles a una sociedad que siente un temor ancestral a lo diferente y que los identifica como diferentes.

    Las autoridades sanitarias deberían reflexionar sobre el porqué se mantienen en el marcado unos medicamentos con tal cantidad de efectos nocivos.

    28 de enero de 2012.


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    Carta de pésame al pueblo sirio


    Con mi mayor respeto por el pueblo sirio, mi más sentido pésame. Mi afecto y mi solidaridad con las familias de las víctimas. Únicamente quisiera que esta carta, si algún día les llegara, les sirva de consuelo ante el dolor de perder a un ser querido, una perdida que es más dolorosa por injusta, perpetrada por aquellos que deberían haber velado por ellos.

    Siempre somos los pueblos los que ponemos los muertos. Y no hay peor arma contra los pueblos que el sentimiento de impunidad que produce en aquellos que los masacran, la tibieza en la respuesta. No debería haber sido este el momento de disentir a la hora de estampar una simple firma de condena. Un dirigente que saca los tanques contra su pueblo queda desautorizado ante su propio pueblo.

    Miles de muertos son muchos muertos para un país, pocos en Siria escaparán al dolor de la noticia de la muerte de un conocido. Hoy en Siria, la gran mayoría de sus ciudadanos están de luto, y siento un enorme respeto por ese luto, y sería un crimen de lesa humanidad que sus deseos de libertad, libertad que tanto nos cuesta conseguir a los pueblos, se vean entorpecidos por fuerzas oscuras con oscuros intereses que den aliento a quienes los está masacrando. Hoy el pueblo sirio llora a sus muertos y yo no tengo palabras para sacarlo de su zozobra, solo la esperanza de que estas pérdidas no sean estériles puede aliviar el dolor, y así lo pienso, la historia nunca va hacia atrás.

    5 de febrero de 2012.


    Apátrida, lo llevo con orgullo


    Soy un apátrida, y puede parecer que esto es duro, y quizá cuando logre salir del cautiverio, si algún día lo logro (que en otra ocasión me entretendré en las dificultades quizá insalvables para ello), advierta lo duro que supone ser un apátrida. Pero en estos momentos lo que siento es una liberación, en estos momentos me veo liberado de la visión limitada que produce el no ver más allá de las fronteras del propio país.

    En España se ha tenido mala suerte, excepto breves periodos ha estado dirigida por el despotismo y el caciquismo. Cuando se ha intentado hacer algo, ha sido, en el mejor de los casos, de espaldas a esa España caciquil, soportando sus palmaditas en la espalda.

    Mis cabrones han hecho de mi país mi cárcel, me han despojado de todas mis raíces, no tengo nada que me ate a España, y no tengo ningún afecto por España, porque ningún preso tiene afecto a su cárcel y a sus carceleros. Y mucho menos, ningún preso ayuda a sus carceleros a blanquear sus despachos. Nadie es de donde no le quieren.

    8 de febrero de 2012.


    Porque es de Justicia

    Intuyo, estoy seguro, que se me ha esclavizado, que todas mis ideas han sido utilizadas para que empresas e instituciones sin escrúpulos se hayan dedicado a desarrollar tecnología y cobrar así ventaja, mantener privilegios y continuar agrandando las diferencias.

    Me temo que estas empresas e instituciones harán lo imposible para sacar partido de la ventaja que hayan podido tomar. Todas las patentes que se deriven de mis ideas son nulas por haber sido conseguidas mediante métodos delictivos, y todos mis trabajos e ideas robadas deben ser Creative common, y los ingresos obtenidos mediante estas y estos, fraudulentos. Pero, más, la ventaja que hayan podido tomar durante estos años debe de restituirse y todos los avances derivados deben ser de público conocimiento y de libre disposición (los proyectos concluidos, los que estén en desarrollo, así como los derivados de estos). No solo el resultado de las investigaciones y desarrollos, sino las propias investigaciones, hasta sus más mínimos detalles deben ser trasparentes y de acceso para todos. Incluso deberá penalizarse el que estas empresas cuenten con infraestructuras que les permita adelantarse a otros, impidiendo con esto que adquieran un dominio del mercado o lugar predominante en el sector. No veo otra manera para impedir que los privilegios y desigualdades se perpetúen, que la inmoralidad tome ventaja.

    Este wikipedista está dispuesto a hacer valer sus derechos hasta sus últimas consecuencias.
    [abrir en nueva ventana]

    En negrita, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.

    21 de febrero de 2012.


    Justicia

    La Justicia, según mi opinión, expresada ya en el primer artículo de La Navaja de Ockham hace unas semanas, es el pilar fundamental de las sociedades, de cualquier sociedad. Por muy distintos que sean los modelos de sociedad, les une el sentido de la justicia y la aplicación de ese sentido. Pienso que Ética y justicia van unidas; la justicia podría ser la aplicación de la Ética, las personas nos pondríamos de acuerdo en unos puntos éticos compartidos y la sociedad articularía los mecanismos que considera más adecuados para que se cumplan esos principios éticos. Y pienso que no existe ninguna sociedad que pueda existir si no existe la Justicia, y lo que conlleva, los órganos que impartan esa justicia.

    Podemos buscar en los países que tengan la desgracia de ser los más injustos, con todo tipo de gobiernos, y veremos que aun sufriendo las mayores injusticias, existe un sustrato que alcanza unos grados mínimos de justicia, que resuelve con relativa justicia diferentes aspectos de la convivencia entre los ciudadanos; y de no existir este sustrato, o de ser prácticamente irreconocible, ante la ausencia de organismos que impartan justicia, las personas nos organizamos y diferentes grupos crean sus propias estructuras para la aplicación de justica, que son aceptadas por el grupo, que definen en qué casos deben intervenir, el modo de administrar esa justicia y la acción de estos órganos.

    Insisto, si la especie humana hemos llegado hasta aquí, es porque hemos tenido el acierto de constituirnos en grandes sociedades que han permitido el intercambio de conocimiento; y esto ha sido posible, en mi opinión, porque hemos conseguido definir una ética común y un instrumento que nos permite relacionarnos con arreglo a esa ética: la Justicia.

    Y yo pido justicia. En primer lugar porque intrínsecamente quiero que se me haga justicia, pero también porque intuyo, y cuando pido justicia es por eso, que se me ha agredido de modo continuado durante trece años, y que el sentimiento de impunidad de mis agresores lo único que hará es afianzarles en su actitud de seguir agrediéndome. No hay nada peor para una víctima que el sentimiento de impunidad de sus agresores, porque seguirán y acrecentarán sus agresiones, porque no habrá freno a esas agresiones y porque se afianzará en ellos la convicción de que están en el derecho de ejercer esas agresiones. Y si la justicia no actúa, en cierto sentido, lo que está haciendo es legitimar esas agresiones, legitimar a los agresores.

    Pero también, no solo soy yo el único afectado, pueden existir muchos afectados, yo mismo pienso que he podido agredir a muchas personas. Y piénsese que no ha sido esa mi intención, pero con seguridad las he agredido. En parte, porque no nomino a mis cabrones, y si no se administra justicia no podré reparar el daño que haya podido causar. Entiéndase siempre verbalmente y en la intimidad de mi casa, pero que por la propia acción delictiva de mis agresores, les he podido causar daños que no podré reparar si no se administra justicia. La honorabilidad de estas personas no quedará restituida hasta que se administre justicia.

    Otro también, estoy seguro que se me ha presentado como una mala bestia vengativa. En estos catorce años mi respuesta a sus agresiones ha sido pedir en repetidas ocasiones justicia, y sustanciar en una ocasión esa petición de justicia, hace uno o dos años. Si alguien te amenaza con un cuchillo es normal atemorizarse, pero si alguien te "amenaza" con ir a la Justicia, es tranquilizador, a menos que seas un delincuente. Y será bueno que se administre justicia, porque es la única manera de dirimir si realmente existen esos delincuentes, más allá de mis bravuconerías.

    Me siento agredido, pienso que han sido agredidas personas de mi entorno, que se han cometido crímenes, que muchos han podido ser agredidos y represaliados. Todo puede ser producto de mi imaginación, pero para que se aclare, la Justicia debe intervenir. Solo, y ante todo, lo único que pido es Justicia.

    23 de febrero de 2012.


    Mi recuerdo del 23F

    Voy a permitirme hablar de una vivencia propia, que tengo edad para permitírmelo. Y las fechas son propicias para referirme a esa vivencia, porque es mi vivencia del 23F.

    Aquella noche estaba frente al museo del Prado, junto a unos centenares de personas. Una manera que, entendíamos, era una forma de decir que los ciudadanos no estábamos dispuestos a permitir el asalto del parlamento. Unos centenares de ciudadanos que pasamos allí toda la noche.

    Y celebramos y aplaudimos el paso de un convoy de la policía militar, pudo ser acercándose ya la madrugada. Pensábamos que ese convoy venía para intentar poner término al secuestro, que fue un intento de secuestrar el parlamento lo ocurrido aquel 23F, y para los que estábamos allí fue un alivio ver pasar aquel convoy, sabíamos que si los golpistas se hacían valer, nos sería muy difícil zafarnos de ellos, que probablemente fuésemos los primeros en sufrir su represión, que podían acorralarnos en cualquier momento. No disponíamos de información, en cualquier momento podría producirse nuestro embolsamiento y nuestra resistencia poca oposición habría supuesto para ellos. Por eso, aplaudimos a ese convoy, que pensamos, venía a poner fin al secuestro de las libertades democráticas.

    27 de febrero de 2012.



    Con los familiares de las víctimas

    Monumento a los ausentes en el parque de El Retiro de Madrid.

    Siempre he procurado ser muy respetuoso con conmemoraciones en las que las víctimas se han convertido en símbolos.

    Vivimos en un mundo en que nos es muy fácil, demasiado fácil convertirnos en víctimas. Y son muchas, somos muchas las víctimas que produce este mundo. Tantas que solo algunas se convierten en símbolos. Símbolos que nos permiten recordar a esas víctimas, y más allá, nos sirven para, mediante ese símbolo, rendir homenaje a otras muchas; porque no habría espacios para que todas estuviesen representadas, porque sería muy triste caminar entre símbolos de hasta dónde puede llegar la depravación humana. Es por eso que doy mucho valor a esos símbolos y considero que es lo menos que podemos hacer por las víctimas, recordarlas.

    Pero siento también un profundo respeto por los familiares de la victimas, los que quedan sufriendo su ausencia. Y me pongo en su lugar, y es por eso que siempre he procurado reprimir mis deseos de mostrar mis respetos a las víctimas; porque podrían, sé que podrían, que alguien se encargaría de que pudiesen ser mal interpretados, también porque estoy acostumbrado a ver a la hipocresía frente a esos monumentos.

    Hoy me atrevo a rendir homenaje a las víctimas de 11M, pensando que a estas alturas estoy a salvo de hacer daño a sus familiares. Pero uno nunca puede estar seguro, y lo último que quisiera sería producirles dolor, y, con todas las consecuencias, me pongo a su disposición, para que me linchen si fuese necesario, todo antes de que un desatino mío aumente su dolor.

    Desde la tristeza, un sentido homenaje a las víctimas.

    08 de marzo de 2012.


    Indignación y vergüenza

    Guantánamo se llenó en muy escasos meses con casi un millar de personas, secuestradas en muy diferentes países, arrancadas de su entorno familiar. No se trató de procurar llevar ante la justicia a unos sospechosos, se trató de fabricar sospechosos para llenar un espacio destinado a aterrorizar. Porque Guantánamo está diseñada para aterrorizar, con la transparencia suficiente para que podamos intuir el horror que se está produciendo tras sus muros, pero manteniendo las miradas lo suficientemente alejadas de esos muros para que se pueda actuar con total impunidad.

    Hay que cerrar Guantánamo ya

    Los torturadores no pueden ser jueces. Guantánamo es una vergüenza para la humanidad, por los delitos y por la forma en que se cometieron y se cometen esos delitos. Delitos de un Estado poderoso contra unos cientos de personas que han permanecido y permanecen durante más de una década secuestradas en jaulas; porque Guantánamo es lo más parecido a un conjunto de jaulas.

    Diez años para conseguir pruebas incriminatorias son muchos años, y desde mi ignorancia, no conozco nada sobre las pruebas que puedan obrar en contra de los secuestrados, no dudo en afirmar sin ambages que serán pruebas falsas, cuanto menos dudosas: a un Estado que cuenta con servicios capaces de derrocar a gobiernos en meses, no debería haberle costado una década conseguir esas pruebas. En todo caso serán pruebas conseguidas a propuesta de los propios secuestradores, con lo que de fiabilidad puedan tener por este hecho.

    Estos juicios podrían ser el principio. Los secuestradores han podido encontrar la manera de cerrar Guantánamo con las máximas garantías para ellos, mediante un goteo de procesos que lleve a los secuestrados al cadalso; ningún secuestrador ha gozado jamás de mayores garantías para que su delito quede impune.

    Los torturadores no pueden constituirse en jueces, ni siquiera voy a defender mi postura contraria a la pena de muerte, es que no pueden ser jueces aquellos que los secuestraron y que aun mantienen secuestradas a centenares de personas inocentes, torturadas de manera continuada durante más de una década: están deslegitimados.

    05 de abril de 2012.


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    No tengo otro objetivo en la vida:

    Ver que la puertas de la cárcel se cierran tras de vosotros.

    Anteanoche sufrí en enésimo atentado, vi como salía de la curva que da entrada al túnel de las Fuentecillas un coche en sentido contrario, si la lluvia y el suelo mojado no me hubiesen obligado a bajar mi velocidad me lo habría encontrado en plena curva, de un único carril, defendido por guardaraíles en ambos lados, no existe peor lugar en mi recorrido habitual para encontrarte con un coche de frente. Dos o tres segundos marcaron la diferencia.

    Es un lugar por el que mis cabrones tienen querencia. Ya en dos ocasiones, en el interior del túnel, me lanzaron un autobús que apenas me dejó salir de él. En una ocasión también en tiempo lluvioso, coincidiendo con un gran charco de agua y barro que me dejó sin visibilidad durante varios segundos; el autobús, entre tanto, invadiendo mi carril más y más, con el muro del túnel a mi izquierda y una cortina de agua y barro al frente.

    Anteanoche iba en moto, una moto que conduzco apenas hace unos días, era de noche, con el suelo mojado, y un coche de frente en plena curva de un único carril, difícilmente habría podido evitar toparme contra él o caer sobre los guardaraíles.

    Y ayer, al estado de desorientación y aturdimiento que sufro cada mañana, del que me cuesta horas salir, se sumó una intoxicación.

    Pero las humillaciones y los atentados contra la salud han pasado a segundo término, ahora vuestra apuesta es mi muerte, y la mía que vayáis a la cárcel. No tengo otro objetivo en la vida, la que me quede.

    Porque si muero mañana moriré tranquilo, nunca he podido soñar que llegase a hacer en la vida parte de lo que he hecho. Me siento satisfecho de mi vida, y ni en mi adolescencia, cuando cada semana se sueña con ser campeón en algo, semana tras semana soñando que solucionarás tal o cual problema del mundo, hubiese soñado que sería capaz de realizar los trabajos que he realizado.

    Mi sueño era convertirme en dramaturgo, escribir al menos una buena obra de teatro, tampoco algo excepcional, ya sabía en aquel entonces que el teatro es un arte de siglos con innumerables obras excepcionales. Mis más ambiciosas aspiraciones las tengo cubiertas hace tiempo.

    Así es que hoy, miro hacia atrás, me vienen a la mente mis trabajos, sobre todo los de carácter social, y los de evolucionismo, que con el tiempo significarán un cambio radical en las relaciones humanas, y me importa un bledo perder la vida mañana, que me la hagáis perder, porque considero que ya he hecho suficiente en la vida, que difícilmente podría hace más.

    Y es en estas circunstancias, con reiterados atentados a mi salud y a mi vida, con reiteras humillaciones, y sabiendo que si hubiese podido aportar algo más vosotros os habéis encargado de impedirlo, que mi único objetivo es meteros en la cárcel; llevaros ante los tribunales de Justicia, que es lo mismo porque cuando esto ocurra vuestro destino será la cárcel, y no saldréis de ella, porque no tenéis vida suficiente para pagar por vuestros delitos.

    Interiorizarlo, esté o no esté para verlo, vosotros moriréis en la cárcel. Nada que se salga de lo que debe ser normal, que los criminales paguen sus delitos en la cárcel.

    domingo, 06 de mayo de 2012



    Reflexiones

    El carácter de esta hoja es fundamentalmente especulativo, producto de una reflexión, una tormenta de ideas. Pretende fijar esas ideas, sin más datos, pasar al portal esas ideas, que pueden considerarse muy primarias, poco elaboradas, pero es así como me estoy acostumbrando a publicar, sin borradores intermedios entre la idea inicial y su publicación. Esta hoja, por su dispersión de ideas, así, puede considerarse como ese borrador inicial que debería servirme para un desarrollo más elaborado y que la prudencia dictaría que permaneciese en mi cajón y que lo publicado fuese el trabajo final, ya digo, el tema perfectamente elaborado. Pero, como si se tratase de un compromiso implícito, vengo publicando las ideas tal y como me van surgiendo, y mirando hacia atrás puedo observar que esto va confiriendo al portar un carácter muy parecido al de un rompecabezas cuyas piezas van surgiendo desordenadas y que tras un proceso que las relacione pienso, quiero pensar que las dota de una coherencia.

    Esta hoja es la traslación de una tormenta de ideas que tiene su origen en una desesperanza, mi falta de confianza en la sociedad, las sociedades que va configurando el régimen distópico. Pienso, y esa fue mi primera reflexión, que los ciudadanos nos encontramos indefensos ante la capacidad de manipulación de los Estados configurados por la Distopía, que considero es un sistema totalitario, que intenta controlar todos los aspectos de la sociedad, característica esta que es la que define a todo régimen totalitario.

    Pienso que nos enfrentamos a unos peligros a los que nunca hasta hoy se hayan podido enfrentar las sociedades, porque los intentos totalitarios han sido siempre un peligro latente de todas las sociedades, pero hoy existe tecnología, va a existir en pocos años o décadas tecnología para que estos intentos totalitarios, de prosperar, configuren unas sociedades de pesadilla, una pesadilla que superaría la imaginación de los creadores de las ficciones distópicas.

    Con todo, aun con mi misantropía, una misantropía alimentada por los años que vengo sufriendo una situación que escapa a mi capacidad de razonar,1 surge en mí una esperanza. Nunca en la Historia estos intentos totalitarios has prosperado. Y pienso que este tampoco prosperará. Por muchos intentos de instaurar un régimen en el que se elabore una narración deformada de la realidad, se intente reescribir la Historia, mantener a la población desinformada, que lo que ocurre dentro del muro de contención del Régimen no llegue a la población, que se cometan crímenes y que se oculten esos crímenes; por mucho que el Régimen intente mantenerse al margen de críticas y denuncias, el Régimen debe apoyarse en personas. Las personas tenemos muy arraigado en nosotros el sentido de la Justicia, y por mucho que se quiera mantener desinformados a los ciudadanos (que hemos perdido el estatus de ciudadanos, que nos lo han robado), la resistencia estará siempre presente en el propio núcleo del Régimen. Tengo la certeza de que como otros intentos totalitarios este también fracasará.

    La Distopía lo ha emponzoñado todo, no se trata de un régimen antidemocrático, no solo ataca los pilares fundamentales de la Democracia, también ha emponzoñado los pilares intrínsecos de cualquier sociedad, ha emponzoñado su pilar fundamental: la Justicia.

    ¿Cómo vivir en una sociedad donde no podamos asegurar que un tribunal de justicia dicta justica? ¿Cómo confiar en la Justicia si sus juicios y sus sentencias pueden estar contaminados por los intereses del poder? Lo menos que debemos esperar los ciudadanos de la sociedad es que cuando un tribunal de justicia dicta sentencia esta es dictada de buena fe, que cuando un ciudadano es juzgado y sentenciado, podemos pensar que si se le ha declarado culpable es culpable y si ha sido declarado inocente es inocente. Al margen de la tremenda injusticia que supone el condenar a un inocente al verse envuelto en un montaje que lo incrimina, o que los culpables de delitos escapen a la acción de la Justicia, los ciudadanos quedamos totalmente indefensos ante estas manipulaciones, se nos priva de la posibilidad de formarnos una opinión, de saber dónde están los inocentes y dónde los criminales. ¿Cuál puede ser nuestra actitud ante el conocimiento de una sentencia? Conocemos la sentencia, pero ¿cómo mirar al procesado, como una persona inocente o como a alguien que ha cometido un delito? Y esto, al margen de que la sentencia sea de culpabilidad o de inocencia.

    Y pasada esta primera reflexión, la tormenta me ha llevado a reflexionar sobre la situación internacional.

    Como paréntesis retomo una reflexión anterior. La Historia de la primera mitad del siglo XX está marcada, pienso que está marcada, por el darwinismo. Los genocidios de la primera mitad del siglo XX, el gran genocidio de aquel periodo: la solución final, fueron posibles por la penetración del seleccionismo y el determinismo. Pienso que no fue ese genocidio, evitar ese genocidio (que o era desconocido o se miraba hacia otro lado), lo que motivó el enfrentamiento con los fascismos sino frenar sus aspiraciones imperialistas. Así, si bien con la caída de los fascismos se pudieron apreciar los efectos del pensamiento seleccionista, los genocidios nunca se asociaron al darwinismo, se condenaron los genocidios, no todos, solo los de los perdedores, y aun hoy, pasado setenta años, se evita relacionarlos con el darwinismo, el darwinismo continúa incontestado y el pensamiento determinista, más o menos maquillado, sigue implantado como pensamiento científico válido.

    Entre otras cosas, ¿qué implica el pensamiento darwinista? En trazos gruesos, implica que como producto de la evolución, evolución seleccionista, hemos llegado aquí gracias a que los inferiores han desaparecido, en muchos casos, a manos de los superiores, que las guerras nos definen como especie, que ninguna otra especie conoce lo que son las guerras y que las guerras resuelven contradicciones y, resultado de ellas, sobreviven los más capaces. Significa que, hasta qué punto debo ser solidario con unos países que no han sabido organizarse, aunque esto suponga que la población de estos países sufra grandes hambrunas. Significa, heredado de los escritos del propio Darwin, que las ayudas a los más débiles, identificando como los más débiles a aquellos que sufren exclusión social, conducen a la degeneración de la raza. Ya en la segunda mitad del siglo XX se instaura la afirmación de que el altruismo, la solidaridad, son manipulaciones que sufren los genéticamente débiles, que hemos dejado de evolucionar como especie porque propiciamos que los que por naturaleza deberían desaparecer se reproduzcan. Y, también en este periodo, surge la Teoría de Juegos que reduce las relaciones humanas a operaciones matemáticas, que trata de enseñar cómo se pueden obtener las mayores ventajas en nuestra relación con los demás.

    El paréntesis sirve, como las siguientes reflexiones lo serán sobre las relaciones internacionales, para expresar mi consideración de que estas relaciones, en este siglo que comienza, están marcadas por el darwinismo y la aún más perniciosa Teoría de Juegos, consideración que escapa al contenido de esta hoja.

    Ahora viene, o debería venir (que estoy escribiendo a vuelapluma) toda una batería de reflexiones deslavazadas, más concretas, abandono preguntarme por las motivaciones y los porqués, reflexiono por las situaciones en concreto. Tengo frente a mí todos los conflictos, todos los genocidios que se han producido y se vienen produciendo desde el final de la II Guerra Mundial. Pienso como, en todo momento, las relaciones internacionales se forjan en el contexto de un enfrentamiento entre bloques, como si fuesen imposibles estas relaciones fuera de un contexto de enfrentamiento, que fuese necesaria la existencia de dos bloques para ubicarse en uno de ellos, posicionándose contra el otro.

    Pienso que para el modelo halcón-paloma es necesario la existencia de estos dos bloques enfrentados, que para justificar los intentos de prevalencia de un Estado sobre otro debe existir un enemigo a combatir. Y me baso en la actitud del Estado que más interés ha puesto en mantener su estatus de halcón: EEUU, porque durante estos setenta años se ha pasado de una situación internacional con dos bloques enfrentados, a la caída de uno de los bloques; lo que significó la ausencia de bloques; y se ha venido trabajando desde entonces para volver al escenario de los dos bloques. En todo este recorrido debería haberse apreciado, en el caso de los EEUU, un cambio en sus métodos y acciones en el ámbito internacional: si determinados comportamientos y métodos practicados durante su enfrentamiento con el bloque de la URSS pudieran justificarse (nunca estar justificados) mediante ese enfrentamiento, con la desaparición de la URSS y el bloque a combatir, estos métodos deberían haber desaparecido.

    Nos encontramos con una situación internacional cambiante en la que los EEUU han mantenido los mismos métodos y actividades. Esto nos debería llevar a pensar que no puede servir la situación internacional de justificación para estos métodos, que incluye derrocamiento de gobiernos y malograr intentos de democratización de países, hay que buscar otras causas. Y no dudo que es su modelo económico la principal causa, basado en un conglomerado de empresas que, ubicadas en terceros países, alimentan a su economía, principalmente de materias primas. Habría que relacionar los intereses de esas empresas, que son los intereses de la economía estadounidense, con los conflictos internacionales.

    Pero, aun negando esa relación, existe una realidad que es incontestable: el Estado de EEUU es el Estado que más conflictos armados ha iniciado, el Estado que más ha manipulado a otros Estados, el que más muertes ha producido desde que finalizó la II Guerra Mundial. Y no podemos poner frente a él a otro Estado con parecidas cifras. Tampoco podemos poner como justificación la defensa de un sistema democrático; porque según mi conocimiento, no conozco ningún caso en el que haya sido impulsor de cambios democrático en algún país, y sí conozco de sus apoyos a Estados dictatoriales, incluso sanguinarios, y cercenar intentos democratizadores. Intuyo que allí donde existe el mínimo interés económico para los EEUU, se ha imposibilitado, al menos dificultado, cualquier intento de democratización. Intuyo que las empresas estadounidenses se manejan mejor, saben entablar un mejor diálogo con dictaduras que con democracias, que esto lo saben y que maniobran para contar con sus mejores interlocutores.

    Y la Comunidad Internacional debemos sufrir como primera potencia a EEUU, un Estado que ha intentado imponer la guerra con coste cero. Una guerra en la que iniciada por un Estado con un muy superior potencial armamentístico no sufra sus consecuencias, iniciar una guerra con los cálculos de que los muertos los pondrá el bando contrario.

    Afortunadamente ha quedado demostrado que la guerra con coste cero es imposible, que sea cual sea la superioridad armamentística, se podrá invadir un país en una semana, se podrá enterrar al ejército enemigo, pero pasada esa semana el país comenzará su resistencia, que los pueblos se sobreponen a las invasiones, que es costoso e infructuoso mantener una ocupación y que es imposible imponer en un país una democracia que se pliegue a los intereses del invasor. Y digo afortunadamente la guerra con coste cero es imposible porque, al margen de consideraciones éticas, significaría o bien la sumisión de unos países a otros con esa capacidad o una escalada armamentística sin límites, o ambos casos.

    Y queda el papel que ha jugado el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ahora habría que hacer un ejercicio de deducción de lo que ha significado el poder de veto, el veto que mantienen determinados países. Habría que realizar un estudio de conflictos y sanciones, de delitos cometidos por países y sanciones que reciben estos países. Probablemente, los conflictos que el Consejo de Seguridad no logra resolver sean aquellos en los que juegan intereses de los países con potestad de veto. Y más allá, es injusto, radicalmente injusto que un país pueda impedir cualquier tipo de sanción, que impida incluso cualquier debate sobre los delitos que se le pudiera imputar y, paralelamente, ese país, que goza de impunidad, pueda proponer y tenga voto para imponer sanciones a terceros países.

    Si el órgano encargado de la seguridad internacional mantiene esa estructura, si todos damos por buena esa estructura, si determinados países pueden cometen delitos internacionales y gozan de impunidad, la Comunidad Internacional no tendremos instrumentos para contener esos delitos.

    martes, 22 de mayo de 2012



    No soy capaz de racionalizar cómo puedo estar de manera continuada, durante todos esto años, sometido a reiterados intentos de manipulación, que en sus intentos de manipulación no se hayan impuesto ningún límite, que todo esto suceda durante más de una década, que durante más de una década se me mantenga aislado, que nada impida estos intentos de manipulación, los delitos que se comenten contra mí. No logro racionalizar el porqué toda la actividad desplegada contra mí se mantiene sin que surja ninguna denuncia pública, que sufra una situación que atenta contra mi salud mental, física, mi propia vida, que se me esclavice y se me intente desprestigiar o se me desprestigie, que se me humille, todo por esos intentos de manipulación que no tendrán límite hasta que logren sus propósito. No tengo capacidad para racionalizarlo.



    Otras hojas relacionadas:



    1984

    Dilema del tranvía

    ¿Dilema o falacia?: No es un dilema, es una falacia; porque nunca nos vamos ha ver obligados a tomar esa decisión, o las posibilidades de que nos veamos obligados a tomarla son casi nulas. Por el contrario, es mucho más posible que nos tengamos que enfrentar a un iluminado que esté dispuesto a matar a seis millones de personas para salvar a sesenta millones. Tenemos que tener claro que decidir sobre la vida de los demás es inaceptable porque los posible beneficios de nuestra decisión siempre serán subjetivos.

    ¿Y quién nos dice que esas cinco personas no van a tener posibilidad de salvarse? ¿El que enuncia le dilema? No podemos desprendernos de la figura del iluminado.

    Wikipedia, nemo, 3 de octubre de 2010

    ¿Por qué el instrumento fundamental de las relaciones internacionales es la guerra y la violencia? Guerra y violencia sin límites, luego sí, cuando se considera que se ha alcanzado el objetivo buscado, la diplomacia.

    ¿Por qué el alcalde de un pueblo cree que como mejor puede "servir" a su pueblo es trasgrediendo la ley y la Justicia? Agrediendo a los propios ciudadanos de ese pueblo o agrediendo a otros pueblos.

    Traspasado el marco de la Justicia no hay nada, una vez se trasgrede ese marco es posible todo; si se puede hacer, si se dispone de instrumentos que permiten llevarlo a cabo, y si nos va a reportar algún tipo de beneficio, porque al final, se disfrace como se disfrace, son intereses espurios los que están en juego, si nos va a reportar algún tipo de beneficio, se lleva a cabo.

    Hoy las distopías han ignorado el marco de la Justicia, las sociedades mantienen las legislaciones que garantizan la seguridad y los derechos de sus ciudadanos y la seguridad y derechos de los pueblos, se han saltado esa legislación y los encargados de su cumplimiento son los que sistemáticamente la trasgreden. No hay nada, ningún marco tras el marco de la Justicia, solo queda la ley de honor de aquellos delincuentes que lo trasgreden, y estos no se han puesto límite, utilizan todos los instrumentos que están en sus manos para conculcar derechos, agredir a sus propios ciudadanos.

    Las sociedades no se pueden permitir estar dirigidas por aquellos que trasgreden la ley, que su único límite es lo disponible, porque en los próximos diez o quince años, en todos los campos, en todas las disciplinas, se va a contar con una tecnología y unos instrumentos de un enorme poder, que puestos en manos de quienes no se sientan atados por el cumplimiento de la ley, los utilizarán si lo creen conveniente, cuando ellos lo crean conveniente, convertirán a las sociedades en pesadillas jamás imaginadas. Las sociedades deben apartar a estas gentes y sentar las bases éticas para que los avances, que sin duda se van a dar, no se vuelvan en contra de las personas y las poblaciones.

    domingo, 19 de agosto de 2012



    La serenidad noruega

    Hoy es un día duro para la sociedad noruega, muy duro para las víctimas y los familiares de las víctimas del asesino múltiple que hoy ha sido sentenciado y que en su día acabó con la vida de sus allegados. Hoy, la sociedad noruega ha hecho justicia, hará pagar al asesino por sus crímenes y a la dureza del día habría que enfrentar la cordura de la sociedad noruega que ha logrado, sobreponiéndose al dolor y la indignación, hacer valer su estado de derecho.

    La Justicia sirve para que nos defendamos de aquellos que nos agreden y, si bien no es o no debería ser vengativa, también sirve para reparar en lo posible el daño causado. Con la Justicia las sociedades se defienden de individuos como el que hoy ha sido juzgado y procura esa reparación, y esto hace que hoy sea un día durísimo para las víctimas, los familiares de las víctimas y la sociedad noruega en su conjunto, porque no se ha dado esa reparación, la sociedad aquí se ve impotente para ofrecer esa reparación. Entiendo, pues, la posible indignación de los familiares y me solidarizo con ellos sabiendo que hoy es difícil que encuentren consuelo. Esto que es una convicción mía me gustaría que les sirviese para que se repongan, en lo posible, al dolor de hoy: se ha hecho justicia y el asesino no ha logrado romper la convivencia de la sociedad noruega que ha mantenido sus pilares fundamentales, y los familiares de las víctimas, valedores de las víctimas, con su inevitable indignación y necesaria serenidad se constituyen en los principales actores de esta victoria.

    Las sociedades no podemos protegernos de acontecimientos como el protagonizado por ese asesino, pienso que intentando prevenir estos peligros, que son ciertos porque ninguna sociedad puede verse libre de ellos, pero absolutamente difusos, se causarían daños irreparables para la misma sociedad y que aun con esos daños, que podrían llevar a la sociedad a la paranoia, el peligro seguiría existiendo. Tampoco la Justicia puede reparar los daños, porque ¿hasta dónde habría que llegar para procurar una reparación?, esa reparación habría que procurarla con el amparo y reconocimiento de la sociedad hacia las víctimas y sus familiares.

    Cuando me llegaron noticias de la matanza de Colorado en mi discurso interno me vino como metáfora el calentamiento global (el genuino concepto de calentamiento global) como medio para visualizar la actitud que sociedades y ciudadanos pienso que deberíamos mantener ante la posibilidad de estos acontecimientos.

    Mi opinión es que si no existiese el concepto de calentamiento global habría que inventarlo. No discuto sobre si lo provocamos los humanos con nuestra actividad o no, pienso que no está demostrado enteramente que sea provocado exclusivamente por nuestra actividad, pero no me planteo la necesidad de que quede demostrado fehacientemente, porque las medidas que deben tomare para prevenirlo son de carácter positivo. Son medidas que debemos tomar con o sin esa posibilidad para que nuestra actividad sea sostenible para el Planeta. Igualmente pienso que estos acontecimientos habría que afrontarlos, desechando las medidas que podrían llevarnos a la paranoia, con medidas positivas, medidas que vengan a perfeccionar nuestra convivencia, no a entorpecerla o limitarla.

    Volviendo a la matanza de Colorado, es fácil llegar a la conclusión de que fue provocada por la violencia que muestra esa y otras películas. Y es fácil criminalizar a los creadores de estas películas. Y también es fácil pedir que se establezca algún tipo de censura para estos creadores. Pero si profundizamos un poco podremos advertir, al menos yo advierto, que de existir alguna responsabilidad en esta dirección, habría que buscarla más en la industria del cine que en los creadores de cine, en que las carteleras estén inundadas por películas de este género, que un adolescente reciba semana tras semana el bombardeo de estas películas. No es que los creadores de cine estén obsesionados por este género y no tengan imaginación para crear otro tipo de películas, es que la industria utiliza el filtro de la rentabilidad y a esta sí le falta imaginación o decisión para que tengan mayor cabida películas de otros géneros. Lo negativo sería criminalizar y censurar a los autores, nos habríamos perdido y nos perderíamos películas de gran valor calificadas como violentas, lo positivo sería exigir a la industria que saliese de la rutina, lo ganaríamos en una más diversificada oferta cultural.

    Como me he referido a la matanza de Colorado, también mis condolencias a las víctimas y los familiares de las víctimas de esta matanza y de la de Wisconsin. Y mi opinión sobre un hecho diferencial de estas matanzas con lo acontecido en Noruega: son reiteradas, no se pueden considerar estrictamente acontecimientos extraordinarios, forman parte de una violencia presente en el día a día de la sociedad estadounidense, una violencia cotidiana que se cobra víctimas diariamente y que es asumida con normalidad por esta sociedad. Mi opinión es que esta violencia está provocada por la tenencia legal e indiscriminada de armas. En una sociedad en la que existen millones de armas, los ciudadanos, aquellos que piensan que la posesión de un arma no solo no les protege sino que sufren una mayor inseguridad, se ven inmersos en un fuego cruzado entre los que pretenden violentar la ley y los que intentan hacerla cumplir. Mi opinión es que la medida positiva aquí se encontraría en un estricto control de las armas.

    La sociedad noruega, la serenidad de la sociedad noruega en estos momentos de dolor, a mí me sirve de ejemplo.

    viernes, 24 de agosto de 2012



    Estoy sobrepasado

    Me siento sobrepasado por el régimen distópico, he subestimado su capacidad de manipulación y sobrestimado mi capacidad de resistencia. Me hallo totalmente inseguro, hoy siento que he podido caer en sus manipulaciones, desconociendo su alcance. Y he podido ser manipulado, este portal ha podido ser utilizado y he podido causar daño.

    Ante esta duda, por mínima que esta fuera, que no lo es, dejo reducidas sus páginas a aquellas en las que difícilmente podrían ser producto de esa manipulación, aunque entiendo que la manipulación es posible en todos los casos. También sé que estaré eliminando del portal contenido libre de esa contaminación, pero no me puedo arriesgar, o debo tomar los mínimos riesgos de que esto ocurra.

    Puede considerarse como auto censura, pero no me puedo arriesgar a caer en la manipulación de los distópicos y causar daño, que ya lo habré causado ya que desde mi aislamiento, sometido a su desinformación, este riesgo es evidente, tiempo habrá cuando caiga la Distopía, que caerá, de restituir los trabajos en modo y forma.

    Ahora más que nunca la Distopía debe entender que no voy a moverme de mi encierro hasta que quede totalmente garantizado que no caminaré de su mano, que no caminaré de la mano de criminales.

    No me atrevo ni a pedir disculpas, porque me temo que estas serían insuficientes.

    viernes, 31 de agosto de 2012


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    Imagen de la lámpara: fotograma de la película Fahrenheit 451 de Truffaut, basada en la novela del mismo título de Ray Bradbury

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    Imagen de la escalera: detalle de fotografía de Muriel Marc en Wikimedia